El Secretario General Ejecutivo Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de la República Mexicana, (Anuies), Luis González Placencia, afirmó que las universidades enfrentan hoy decisiones estratégicas que no pueden seguir postergándose y la velocidad del cambio tecnológico, particularmente de la inteligencia artificial, la expansión del aprendizaje a lo largo de la vida y la creciente exigencia social hacia la educación superior están obligando a revisar supuestos estructurales sobre el rol, el modelo y el propósito de la universidad, para seguir manteniendo el gobierno de los procesos tecnológicos de innovación.
Al participar en el Panel: “Las decisiones que definirán a la universidad en la próxima década” en el Tecnológico de Monterrey, González Placencia señaló sobre la Inteligencia Artificial (IA) que hay que entenderla como una herramienta y no como una entidad autónoma es fundamental para maximizar sus beneficios y minimizar sus riesgos. La Inteligencia Artificial ofrece, dijo, grandes ventajas y oportunidades para la educación superior, permite el aprendizaje, la eficiencia y el avance de la investigación. Sin embargo, también implica desafíos: “Tenemos que considerar la necesidad de tener un horizonte normativo, con directrices, criterios de principios que permitan guiar esta labor en un camino positivo hacia el respeto de la dignidad humana de los derechos humanos”, señaló.
En el marco de la IFE Conference 2026 que se celebra en el Tecnológico de Monterrey, Ricardo Villanueva Lomelí, subsecretario de Educación Superior informó vía remota que en los últimos diez años, tres millones de jóvenes han abandonado la universidad en nuestro país y no podemos esperar a que más estudiantes lo hagan. En ese sentido preguntó, ¿qué estamos haciendo, qué alternativas ofrecemos a estos jóvenes?
Villanueva Lomelí indicó que de 2016 a 2024 el valor de un título universitario en términos de garantía de un mejor ingreso económico disminuyó considerablemente y la variación del ingreso promedio trimestral en el nivel superior pasó de 395 por ciento a 222 por ciento, mientras que en el nivel de posgrado la caída fue más drástica; de 1,260 por ciento a 491 por cierto, lo que explicaría por qué la universidad es menos relevante para las nuevas generaciones.
Ante este panorama, reveló datos de una encuesta en la que participaron más 1.5 millones de estudiantes y docentes de nivel superior donde se aprecia que no hay brecha digital entre alumnos y profesores, que ambos conocen la IA en porcentajes altos (93.1 por ciento vs 94.5 por ciento respectivamente) pero que sólo la usan diariamente entre 14.6 por ciento y 15.4 por ciento. Y pese a que el 70 por ciento de los encuestados reconoce que la IA ha mejorado su rendimiento académico, se refirió al elefante en la habitación, ese que todo mundo ve, pero del que nadie quiere hablar: “Si las clases y los exámenes se hacen con inteligencia artificial, entonces qué estamos haciendo, tenemos que ver mucho el uso ético de esta tecnología”, precisó.
En su oportunidad, Fernanda Llergo Bay, rectora General de la Universidad Panamericana, reflexionó sobre la actitud de las universidades frente al ritmo vertiginoso de la tecnología y en particular del avance de la IA. Comentó que a veces se critica a la universidad de cierto letargo frente a los cambios tecnológicos, y yo recomendaría que frente a la velocidad no entremos en competencia, porque entonces no pensamos, reaccionamos.
Invitó a los presentes a pensar primero en el criterio y luego en la herramienta, ya que la IA necesita gobernanza y que seamos capaces de criticarla y de orientarla éticamente. Bernardo González Aréchiga, secretario General de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), indicó que vivimos en una revolución tecnológica en la que debe haber también, una reconfiguración humana en la forma de cómo se piensa.