Ante la tragedia de un México convertido en una enorme fosa clandestina, por la violencia del crimen organizado y el narcotráfico (uno de cuyos horrores es un rancho en Teuchitlán, Jalisco, del cual tuvo conocimiento el presidente anterior), a quien nos gobierna hoy, la presidenta Sheinbaum, sólo se le ocurren dos cosas: hacer festivales de canciones “edificantes” y de amor y exigir que “ya dejen en paz a AMLO”, a pesar de que éste jamás quiso escuchar a los grupos de buscadoras y buscadores de sus seres queridos desaparecidos. La presidenta muestra la misma insensibilidad de su antecesor. Al respecto, seguimos platicando con el chatbot Copilot de Microsoft, exigiéndole objetividad. Busco la atención del lector, no la del gobierno negacionista a quien exhibe Copilot.
¿Existen estudios serios, científicos, que confirmen que los narcocorridos producen narcotraficantes o sicarios?
No hay evidencia científica que demuestre que escuchar narcocorridos produce narcotraficantes o sicarios. Algunos estudios han analizado la narcocultura y su impacto en la sociedad, destacando que los narcocorridos son una forma de expresión cultural que refleja la realidad de ciertas comunidades afectadas por el narcotráfico. Estos estudios sugieren que los narcocorridos pueden influir en la percepción pública del narcotráfico, pero no inducen a las personas a participar en actividades delictivas. En resumen, aunque los narcocorridos pueden tener un impacto cultural, no hay pruebas científicas que confirmen que escuchar este tipo de música cause que alguien se convierta en narcotraficante o sicario.
Cambiar las letras de los narcocorridos bélicos, como quiere la presidenta Claudia Sheinbaum, por letras de paz y amor, ¿hará que desaparezca el narcotráfico?
Cambiar las letras de los narcocorridos bélicos en México, definitivamente, no eliminará el narcotráfico. Los narcocorridos son una forma de expresión cultural que refleja la realidad del narcotráfico, pero no son la causa del problema. El narcotráfico es un fenómeno complejo que involucra factores económicos, sociales y políticos. Para abordar el narcotráfico de manera efectiva, es necesario implementar políticas integrales que aborden las causas subyacentes, como la pobreza, la falta de oportunidades y la corrupción.
El experto en este género Juan Carlos Ramírez-Pimienta sostiene que, si se acaba el narcotráfico, automáticamente desa-parecerán los narco-corridos, porque ya no existirá esa realidad de la que parten.
El argumento de Juan Carlos Ramírez-Pimienta tiene sentido desde el punto de vista de que los narcocorridos son una expresión cultural que refleja y narra la realidad del narcotráfico. Si el narcotráfico desapareciera, la inspiración y los eventos que alimentan estas canciones también desaparecerían, lo que podría llevar a una disminución o transformación de este género musical.
Él pone el ejemplo de las tradiciones baládicas de Europa, que hoy son únicamente música y canciones que pertenecen a la arqueología cultural y no a la tradición viva.
Es un buen punto. Las tradiciones baládicas de Europa, que en su tiempo narraban eventos históricos, hazañas heroicas y tragedias, ahora son principalmente objetos de estudio histórico y cultural, no partes activas de la tradición viva. De manera similar, si el narcotráfico llegara a desaparecer, es posible que los narcocorridos se conviertan en una forma de documentación histórica, reflejando un período específico en la historia de México, en lugar de ser una narrativa vigente. Se convertirían en parte de la “arqueología cultural”, como mencionas. El arte y la cultura tienen la capacidad de adaptarse y evolucionar, y las canciones que una vez reflejaron realidades contemporáneas pueden transformarse en testimonios históricos con el tiempo.
¿Por qué la mayor parte de la gente, incluidos los gobernantes, no entienden que la cultura escrita y musical es sólo una representación y no la causa de la realidad?
Hay varias razones por las cuales muchas personas, incluidos los gobernantes, pueden no entender completamente que la cultura escrita y musical es una representación de la realidad y no su causa. Menciono nada más tres: 1) Falta de educación crítica: Muchas personas no reciben una educación que fomente el pensamiento crítico y la capacidad de analizar y contextualizar las obras culturales. La educación crítica puede ayudar a las personas a entender que la cultura es una reflexión de la sociedad y no necesariamente una influencia directa; 2) Influencias emocionales: La cultura escrita y musical puede tener un impacto emocional poderoso en las personas. Este impacto emocional puede llevar a la gente a creer que estas obras tienen un poder directo sobre la realidad, cuando sólo están reflejando y comentando la realidad existente; 3) Propaganda y manipulación: En algunos casos, los gobernantes pueden aprovechar la cultura escrita y musical para manipular a la opinión pública y desviar la atención de las causas subyacentes de los problemas sociales. Identificar un “chivo expiatorio” cultural puede desviar la atención de problemas más difíciles de resolver, como la desigualdad económica, la corrupción o la falta de oportunidades.
Si los corridos cambian de letras y se refieren a la paz, el amor y la no violencia, quienes son hoy fans del narcocorrido ¿cambiarán sus gustos musicales?
Cambiar las letras de los narcocorridos para que se refieran a temas como la paz, el amor y la no violencia podría influir en algunos oyentes, pero no necesariamente cambiará los gustos musicales de todos los fans de los narcocorridos. La música es una forma de expresión cultural y personal, y los gustos musicales de las personas están influenciados por una variedad de factores, como sus experiencias personales, su entorno social y sus preferencias estéticas. La música tiene un componente emocional y de identidad que puede ser difícil de cambiar simplemente alterando las letras. La transformación cultural y social es un proceso complejo que requiere más que sólo cambios en la música.
Los narcocorridos ¿son causas o consecuencias de la realidad violenta del país? ¿Qué fue primero, el narcotráfico o el narcocorrido?
Los narcocorridos son una consecuencia de la realidad violenta del narcotráfico en México, no su causa. Estos corridos narran historias de la vida y actividades de los narcotraficantes, reflejando la realidad social y económica en la que se desarrollan. En otras palabras, el narcotráfico existía antes de que surgieran los narcocorridos como un género musical. Los narcocorridos son una forma de expresión cultural que documenta y comenta sobre la realidad del narcotráfico. Aunque pueden influir en la percepción pública y en la cultura popular, no son la causa del narcotráfico. La violencia y el narcotráfico son fenómenos complejos que tienen raíces profundas en factores económicos, sociales y políticos. En resumen, el narcotráfico precede a los narcocorridos, y estos últimos son una representación artística de la realidad violenta del país.

Juan Domingo Argüelles
Poeta y ensayista, lexicógrafo y editor, divulgador y promotor de la lectura. Sus últimos libros son <i>¡No valga la redundancia!: Pleonasmos, redundancias, sinsentidos, anfibologías y ultracorrecciones que decimos y escribimos en español</i> (Océano, 2021), <i>El vicio de leer: Contra el fanatismo moralista y en defensa del placer del conocimiento</i> (Laberinto, segunda edición, 2022), <i>Más malas lenguas</i> (Océano, 2023) y <i>Epitafios</i> (Laberinto Ediciones, 2024). En 2019 recibió el Reconocimiento Universitario de Fomento a la Lectura, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; en 2024, el INAH y el Gobierno del Estado de Quintana Roo reconocieron su obra y trayectoria en el marco de la edición 35 de la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia, y en noviembre de 2025 el Gobierno del Estado de Chihuahua le concedió la Medalla Wikaráame al Mérito Literario en las Lenguas de América.
- Juan Domingo Argüelles
- Juan Domingo Argüelles
- Juan Domingo Argüelles
- Juan Domingo Argüelles







