El Instituto Nacional de Cardiología se inició hace casi cien años, fue Ignacio Chávez quien, en 1924, estableció el servicio de cardiología en el Hospital General de México. En sus memorias, expresó: Para crear un servicio de cardiología, no basta con reunir a los cardiacos unos con otros en un pabellón. “Él evidenció que no había condiciones para ofrecer este tipo de servicios en 1924”, comentó Adolfo Martínez Palomo, miembro de El Colegio Nacional, en una nueva sesión del ciclo Los Institutos Nacionales de Salud: orígenes y perspectivas.
El colegiado subrayó que es fundamental hablar del futuro de estos institutos, porque hay algunas intenciones, por fortuna, no cristalizadas, de convertirlos en prácticamente hospitales generales, y olvidarse de sus funciones esenciales de atención de alto nivel, de formación de recursos humanos en las diferentes especialidades y la investigación científica.
En la conferencia titulada El Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, Martínez Palomo recordó que durante tres años Ignacio Chávez tuvo la oportunidad de viajar a Europa y conocer sus hospitales especializados en cardiología. A su regresó a México, organizó un sistema cardiológico en 1927, al que consideró magníficamente dotado que no debía envidiar nada de Europa.
“En 1936, el doctor Chávez no estaba conforme con crear un buen sistema de Hospital General, pensaba más allá, y en 1936, pidió formalmente al estado un instituto para los cardíacos, no un hospital, una institución para los médicos, una gran escuela para los investigadores, un rico laboratorio, una avanzada sanitaria para la prevención de las cardiopatías y un centro de promoción social en ayuda de los pacientes”.
En una larga entrevista publicada en la revista Tiempo en 1943, Ignacio Chávez dijo: “El Instituto de Cardiología se propone atacar el problema de las enfermedades del corazón, prevenir, en lo posible, esos padecimientos, realizar actividades docentes con becas a los foráneos, convertirse en un centro de investigación seria y realizar una vasta labor social.”
Finalmente, en 1944 se inauguró el Instituto Nacional de Cardiología, en plena Segunda Guerra Mundial. Durante una conferencia que Ignacio Chávez ofreció en El Colegio Nacional, en 1997, el doctor enfatizó que, durante diecisiete años, día tras día, se fue formando el grupo que estudiaba, discutía y buscaba inquietamente su camino: La investigación científica constituye la más alta razón de nuestro Instituto. Este Instituto disfruta de toda libertad para regir su vida… libre en su técnica, libre en su administración.
El médico reconocido por sus investigaciones en torno al virus herpes zóster, sostuvo que, en el 2025, las tres principales causas de muertes de hombres en México son: cardiopatías isquémicas, diabetes y enfermedad crónica renal, pero se calcula que, para el 2050, la primera causa de muerte serán las cardiopatías isquémicas. Y en las mujeres, será la enfermedad renal crónica, padecimiento que también se atiende en el Instituto Nacional de Cardiología.
“Hay que reconocer que la asfixia del Instituto Nacional de Cardiología comenzó hace muchos años, no sólo en estas dos administraciones, sino que ha aumentado. Hay un desprecio por analizar el futuro del instituto, en la atención médica, en el futuro de la investigación médica y en el futuro de formación de recursos humanos”.
Por su parte, María del Carmen Lacy, del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, describió que el escudo de la dependencia fue diseñado por su fundador y contiene una leyenda en latín que dice: Amor y ciencia al servicio del corazón. Acompañada de la planta magnolia, originaria de México, se trata de un árbol que llega a medir de 25 a 30 metros y que tiene un principio activo en sus flores, que fortalece la fuerza de contractilidad del corazón.
La especialista evocó las palabras del doctor Chávez, quien decía que se tenía que crear “un centro que fuese algo más que un hospital para cardíacos, un centro que fuese a la vez un hospital, un laboratorio de investigaciones, una escuela y un instrumento de ayuda social y humana”.
La Ley de los Institutos Nacionales de Salud, en su Estatuto Orgánico, indica que: el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez es un organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, con personalidad jurídica y patrimonio propios, agrupado en el Sector Salud. Su objetivo principal es la investigación científica, la formación y capacitación de recursos humanos calificados y la prestación de servicios de atención médica de alta especialidad, en el área de padecimientos cardiovasculares, y cuyo ámbito de acción comprende todo el territorio nacional.
El 1° de Julio del 2000, el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez realizó su primer trasplante de corazón. Los líderes fueron el Doctor Rodolfo Barragán y Dr. Guillermo Fernández de la Reguera. “La primera etapa marcó un trabajo muy planificado, innovador, con un equipo de acción multidisciplinario y 19 trasplantes exitosos con cero mortalidades perioperatorias”.
“El mayor desafío no es tecnológico sino ético. No hay algoritmos que nos salven si olvidamos la compasión, la memoria y el asombro. El mundo no sólo necesita más datos y tecnología, necesita más humanidad”. ¿Qué pasa hoy en día? “El Instituto Nacional de Cardiología ha perdido una parte importante de su presupuesto, incluyendo su autonomía económica, no queremos ser la sombra de lo que han sido los 80 años de historia. Necesitamos que el presupuesto otorgado al Sistema Nacional de Salud, incluyendo los institutos Nacionales, permita seguir siendo un lugar de excelencia en investigación, en enseñanza y asistencia”, concluyó María del Carmen Lacy.