Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

Fortalecer acceso y equidad, con modelos híbridos y de aprendizaje digital en las IES públicas: Carlos Iván Moreno Arellano

Entrevista con el titular de la DGESUI de la SEP

🎧 Escucha este artículo en audio. Este contenido está disponible solo para nuestros miembros. 🌟 👉 Únete aquí.

Con innovación, creatividad y compromiso de todos los actores será posible transformar la educación superior, señala Carlos Iván Moreno Arellano.

En los últimos 30 años, el acceso a la educación superior en México ha crecido de manera considerable, al pasar de 1.2 millones de estudiantes, en 1990, a 5.4 millones en 2024.

Es decir, más de 4 millones de nuevos espacios educativos. Actualmente, las universidades públicas estatales son el subsistema nacional con mayor matrícula y el de mayor crecimiento en los últimos años.

Así lo plantea Carlos Iván Moreno Arellano, quien hace unos días asumió la Dirección General de Educación Superior Universitaria e Intercultural (DGESUI) de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

En entrevista con Campus, el funcionario comenta, sin embargo, que aún hay “alrededor de 6 millones de jóvenes de entre 18 y 22 años fuera de las aulas. En cobertura estamos aún por debajo de países de LATAM con economías comparables, como Chile, 90 por ciento, o Argentina, 92 por ciento”.

Este desafío, dice el académico, ha sido planteado en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, al establecer como meta elevar la cobertura de 44 por ciento a 55 por ciento para 2030, lo que implica la creación de más de un millón de nuevos espacios en cinco años, 700 mil de éstos en universidades e instituciones de educación superior públicas.

“Ello, sin duda, exige el compromiso de todas y todos los actores relevantes, así como también repensar el modelo de expansión, más allá de la infraestructura física y los esquemas tradicionales, aprovechando al máximo la innovación y las tecnologías digitales.

“Los modelos híbridos y de aprendizaje digital pueden ser una opción complementaria para ampliar el acceso de manera flexible y eficiente, asegurando la calidad y la pertinencia”, considera Moreno Arellano, quien es doctor en Políticas Públicas por la Universidad de Illinois-Chicago.

“En nuestro país se da un fenómeno digno de análisis: las universidades particulares han aprovechado más la expansión de la educación en línea, dado que su matrícula en educación ‘no escolarizada’ pasó de 11 por ciento, en 2010, a 39 por ciento en 2024; mientras que en las universidades públicas solo pasó de 4 por ciento a 9 por ciento en el mismo periodo.

“En ese sentido, para aumentar la cobertura, además de ampliar los espacios físicos, es también indispensable fortalecer los modelos híbridos y de aprendizaje digital en las universidades públicas, con una visión de largo plazo”, dice.

“Esto requiere el diseño de políticas públicas que respondan a estos desafíos, aprovechen los avances tecnológicos y refuercen la gobernanza y el financiamiento del sistema con la participación de todos los sectores, sobre todo de los gobiernos estatales”, detalla.

Las oportunidades
Al hablar de los principales retos que enfrenta la educación superior, Moreno Arellano apunta que uno de ellos es ampliar la cobertura con equidad.

“No basta con que más jóvenes accedan a la educación superior; también es crucial que permanezcan en las aulas y concluyan sus estudios. Actualmente, solo 35 de cada 100 estudiantes que ingresan a la educación media superior logran terminar una licenciatura.

“La eficiencia terminal, el abandono y la reprobación son problemas a los que debemos poner mucha más atención”, enfatiza.

“Las causas son múltiples y complejas: desigualdad económica, problemas de salud emocional, dificultades académicas y una percepción de la universidad como una estructura rígida y poco alineada con las nuevas demandas sociales y laborales”, por mencionar algunas.

“Las y los jóvenes no solo demandan espacios educativos, sino que exigen educación flexible, pertinente y multimodal, donde sea la universidad la que se adapte a ellos, y no al revés”, considera.

Para revertir esta situación, considera Moreno Arellano, quien fue Vicerrector Ejecutivo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), “debemos centrar los esfuerzos en el éxito estudiantil y en la buena docencia. Esto implica rediseñar la experiencia de aprendizaje, fortalecer la formación docente, mejorar el acompañamiento académico y, sobre todo, garantizar que las y los egresados desarrollen las competencias necesarias para un mundo en constante transformación.

“La educación superior no solo debe ser más accesible, sino también más relevante y efectiva. La clave está en construir modelos innovadores que respondan a las necesidades de los estudiantes y del país”, puntualiza.

Motor de cambio
Sobre el papel de las instituciones de educación superior como factores de movilidad social, el director general de Educación Superior Universitaria e Intercultural sostiene que, “históricamente, las instituciones de educación superior han sido un motor de movilidad social en México y el mundo.

“Sin embargo, en los últimos años se ha observado una disminución del ‘premio educativo’, es decir, la diferencia de ingresos entre quienes tienen estudios universitarios y quienes no, especialmente en el caso de los posgrados”, comenta.

Explica que, aunque obtener un título universitario sigue “traduciéndose en mejores ingresos y un mayor bienestar, la ventaja salarial de los profesionistas se ha reducido.

“En 2016, una persona con estudios profesionales ganaba, en promedio, casi cuatro veces más (395 por ciento) que alguien con solo educación primaria; sin embargo, para 2022, esta diferencia se redujo a poco más del doble (218 por ciento)”, dice.

En el caso de los posgrados, ahonda Moreno Arellano, la brecha pasó de 12 veces más (mil 260 por ciento), en 2016, a seis veces más (566 por ciento) en 2022, de acuerdo con estimaciones a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).

Estas cifras, subraya Moreno Arellano, quien es editor general de la revista Educación Superior y Sociedad de la Unesco, podrían ser “un desincentivo para las y los jóvenes al decidir ir a la universidad.

“Como resultado de este fenómeno, que no es exclusivo de México, es importante considerar tres factores: el crecimiento de la oferta de profesionistas en el mercado laboral, la transformación de los sectores productivos y la desconexión de algunos programas universitarios con las nuevas demandas económicas.

“Recordemos que en solo 10 programas educativos de corte tradicional —Derecho, Medicina, Enfermería, Contaduría Pública, Administración, Psicología, Negocios, Nutrición, Veterinaria y Arquitectura— se concentra 45 por ciento de la matrícula de licenciatura”, agrega.

Por ello, advierte, para que las universidades sigan siendo un motor de movilidad social, “es crucial fortalecer la pertinencia de los programas educativos y las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), impulsar modelos de formación más flexibles y fortalecer los vínculos con el sector productivo.

“La educación superior debe evolucionar para seguir siendo un pasaporte hacia mejores oportunidades, económicas, sociales y de bienestar en general”, apunta.

A largo plazo
Al hablar de las políticas de largo aliento que deben privilegiar las instituciones de educación superior, Moreno Arellano comenta que estas “deben adoptar políticas que respondan a los desafíos globales y nacionales, educando para la incertidumbre, y priorizando una educación equitativa e incluyente que atienda las necesidades de la sociedad.

“La desigualdad sigue siendo una de las principales barreras para acceder a la universidad. En un mundo donde el uno por ciento de la población concentra 43 por ciento de la riqueza, la posibilidad de cursar estudios superiores sigue siendo un privilegio de pocos”, enfatiza.

En México, añade Moreno Arellano, de acuerdo con la ENIGH 2022, “mientras que prácticamente todos los jóvenes de mayores ingresos (decil 9 y 10) pueden ingresar a la universidad y tener éxito académico, los de menores ingresos (decil 1), apenas 18 por ciento logran hacerlo.

“Reducir esta brecha exige políticas que combinen expansión de la cobertura con medidas efectivas para garantizar la permanencia y el egreso”, detalla.

En ese sentido, reconoce, los programas sociales han sido clave para que millones de jóvenes puedan continuar sus estudios, “por lo que es fundamental fortalecerlos y complementarlos con estrategias de atención educativa y acompañamiento emocional para estudiantes de bajos ingresos y de sectores vulnerables; factores que, de no atenderse, perpetúan la desigualdad educativa.

“México debe avanzar paulatinamente en la gratuidad de la educación superior, fortalecer la innovación educativa y el aprendizaje digital, así como los mecanismos de acompañamiento estudiantil y la vinculación con el sector productivo”, considera.

A final de cuentas, dice, “la educación superior no solo debe ser más accesible, sino también más relevante y transformadora para quienes más lo necesitan. Ello implica, también, revalorizar la docencia y fortalecer el trabajo y el prestigio de las
y los profesores.”

Palanca de desarrollo
Al hablar del aprendizaje digital para el futuro de la educación superior, el funcionario dice que este “ya no es una alternativa deseable, sino una necesidad impostergable para el futuro de la educación superior.

“La pandemia aceleró esta transformación y las tendencias globales lo confirman: cada vez hay más jóvenes y profesionistas que optan por herramientas y programas de aprendizaje digital, vis a vis programas tradicionales”, considera.

Por ello, en México, el auge de plataformas digitales confirma esta tendencia.

“Hoy, en México, hay más personas cursando programas digitales cortos y MOOCs (cursos masivos, abiertos y en línea) que estudiantes en las universidades tradicionales.

“Esto responde a una creciente demanda de formación más flexible, accesible y alineada con los rápidos cambios del mundo laboral”, apunta Moreno Arellano.

“La disrupción por la Inteligencia Artificial generativa también está redefiniendo las competencias necesarias para la vida laboral.

Y es que, de acuerdo con el “Informe del Futuro del Trabajo 2025”, del Foro Económico Mundial, en tan solo cinco años casi 70 por ciento de las tareas profesionales serían realizadas en cooperación o exclusivamente por robots y algoritmos.

Asimismo, 60 por ciento de la fuerza laboral requerirá procesos de reaprendizaje y recapacitación.
“En este contexto, el aprendizaje digital será clave para impulsar la educación a lo largo de la vida, las microcredenciales y las certificaciones profesionales”, comenta.

Sin embargo, la transformación digital debe ir más allá de la simple adopción de herramientas tecnológicas.

“Es necesario reimaginar la experiencia de aprendizaje con modelos más activos, colaborativos, orientados a la solución de problemas y, sobre todo, al bienestar y éxito estudiantil.

“Para ello, debemos aprovechar las tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial, para integrarlas de manera responsable y ética en el aula y en todos los espacios educativos”, agrega.

En suma, afirma el funcionario, y reiterando lo dicho por el Subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva Lomelí, “el futuro de la educación superior de México y del mundo radica en un modelo más incluyente, flexible y accesible, donde la universidad deje de ser una etapa específica para convertirse en un espacio de aprendizaje abierto y a lo largo de la vida”.

Para ello, sin embargo, es fundamental contar con universidades e instituciones de educación superior financieramente sólidas y sostenibles en el largo plazo, sobre todo en aspectos estructurales como sus sistemas de pensiones.

“El contexto nacional y global es desafiante, pero con innovación, creatividad y un compromiso de todos los actores y órdenes de gobierno, podremos lograr la transformación de la educación superior para el bienestar y el desarrollo incluyente”, finaliza.

Carlos Reyes
cra19762003@yahoo.com.mx | Web |  + posts

📬 ¿Te gustó este artículo?

Recibe contenidos como este cada semana en tu inbox.

Únete a +450 líderes de educación superior que ya leen Campus.

© 2025 Suplemento Campus. Todos los derechos reservados. Los artículos de opinión, análisis, entrevistas y reportajes publicados en este sitio son originales y exclusivos de Suplemento Campus. Queda estrictamente prohibida su reproducción total o parcial en cualquier otro medio, impreso o digital, sin autorización previa por escrito. El uso no autorizado del contenido podrá dar lugar a acciones legales conforme a la legislación vigente sobre derechos de autor.

86% de estudiantes universitarios ya usa IA.

Pero menos del 10% de las universidades tiene lineamientos formales.¿El resultado? Rectorías navegando a ciegas mientras la brecha crece cada semestre.

En Campus Consulting creamos la una Guía práctica para Universidades Mexicanas 2025 sobre IA en educación superior.

Inteligencia Artificial Responsable en tu Universidad

Ayudamos a universidades mexicanas a implementar IA de manera responsable, evitando crisis de integridad académica y aprovechando ventajas competitivas.

Campus Consulting es el brazo de consultoría del Suplemento Campus.

¿Tu institución ya tiene una política de Inteligencia Artificial responsable?

Campus Consulting te apoya con:

✅ Diagnóstico institucional

✅ Desarrollo de políticas IA

✅ Capacitación docente

Implementación completa

Descubre más desde CAMPUS MILENIO

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo