Ante la sobredosis de información digital, es relevante conocer historias, como la del artista Argeo Mondragón, a partir de las fuentes vivas
La guerra y el arte parecen polos diametralmente opuestos, pero estos contrasentidos caminan de la mano, viven uno del otro. Así lo apuntaba Milan Kundera en 1988. En el campo de la creación artística, generación tras generación ha emprendido una carrera vertiginosa para superar a la anterior y así consecutivamente bajo el velo del “ansia de la originalidad y el ansia de cambio”. De acuerdo con el autor, al final de la década de los ochenta, esta “carrera de relevos” de la historia de las vanguardias europeas contienden bajo un mismo techo:
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