Las imágenes transmiten narrativas, orgullo y dignidad, así como testimonios de muchas vidas que ya no están
Transformar, reconstruir y reencontrarse con la evocación a través de documentos fotográficos es el propósito del Archivo de la Memoria Trans, el cual –a través de un centenar de retratos– dignifica la vida de las mujeres trans, mientras sostiene una fuerte denuncia contra la violencia sistémica que han sufrido por muy largo tiempo, señalaron Terry Holliday y Emma Yessica Duvali, dos de las fundadoras de este proyecto.
Durante el Martes de Artes Visuales, realizado en la Galería Metropolitana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), las coordinadoras sostuvieron una charla sobre el devenir de este esfuerzo, que congrega testimonios sobre la vida personal y pública de uno de los movimientos más fuertes de diversidad sexual que hay en México.
Holliday explicó que este proyecto –ante todo– es un instrumento que sirve para hacer presente la memoria de quienes ya no están y de las muchas que siguen luchando, pero sobre todo es un lazo de unión entre una comunidad, que si bien ha estado dispersa por mucho tiempo, siempre ha existido, por lo que sus imágenes transmiten experiencias, narrativas, orgullo y dignidad, así como testimonios de muchas vidas que ya no están, pero que son dignas de ser recordadas y enaltecidas.
Muchas mujeres han tenido que migrar de sus pueblos por el acoso, el bullying, la estigmatización, la burla e incluso a causa de oleadas de violencia transfóbica que ha terminado con la vida de muchas, “siendo nosotras muy afortunadas por haber llegado a una edad mayor a los 50 años, pues compartimos en distintas dimensiones situaciones dolorosas, pero también un inmenso orgullo en común, por lo que ahora somos también un enlace con las chicas que se fueron al extranjero para seguir siendo reconocidas, pero sobre todo para que las que están más invisibles sientan el gran valor que tienen”, dijo Holliday.
Instituido también por Brandy Basurto y César González Aguirre, en 2019, este espacio ha sido un punto de encuentro para el movimiento, pues han realizado actividades presenciales para impulsar las reuniones con quienes en muchas ocasiones llevaban años o décadas sin verse.
En este archivo se observan fotos de verdaderas diosas encarnadas posando con soltura frente a la cámara, mostrando siempre una gran resiliencia y orgullo, pero también están aquellas imágenes de denuncia, de periódicos amarillistas en los que se les señalaba y humillaba por mostrarse con soltura y naturalidad.
– Amiga ¿por qué en esta foto apareces rapada?
– Porque la policía me tomó de la calle y me llevó a los separos, donde entre varios me raparon. Cuenta Duvali.
Este esfuerzo conjunto es, por tanto, un recordatorio de la persecución sistemática que vivieron en la década de los setentas, ochentas y noventas del siglo pasado, pero que sin duda sigue robando vidas en la actualidad, por lo que además de visibilizar tal situación se mantiene una parte fundamental de denuncia y un permanente cuestionamiento a las condiciones que rodean a las mujeres trans.
Por lo tanto, se trata de un archivo histórico altamente político que condena la heteronorma y la transfobia, que ha limitado a miles de ellas a mantenerse en casa resguardadas de día y con la posibilidad de salir sólo de noche a las actividades o fiestas, lo que además ha suscitado que sea difícil encontrar abundante material fotográfico; “es un acervo complicado, pues muchas compañeras, desde que dejaron sus casas o a sus familias, no tuvieron oportunidad de retratarse, por lo que nos hemos propuesto conseguir y recabar la mayor cantidad de testimonios visuales”.
Sería imposible dejar de lado la gran carga emocional que lo habita, “pues radica aquí la memoria de las hermanas que perdimos, como es el caso de Coral Bonelli, de quien tuvimos la suerte de recuperar todas sus fotografías gracias a su hermana, quien tras su muerte donó sus archivos y materiales diversos, lo que sirvió como gran pilar para la fundación de este proyecto”, explicó Duvali.
González Aguirre, moderador de esta charla, concluyó que estos retratos son un testimonio que persigue la visibilización y la represión vivida no sólo por parte de una sociedad machista, sino también de un Estado transfóbico que durante mucho tiempo orilló a estas mujeres vivir azuzadas y en clandestinidad, por lo que su lema es “Por memorias vivas y por el derecho a un presente digno y a futuro”.


