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¿Desglobalización académica y científica?

Todavía hace dos años, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el fin de la emergencia sanitaria provocada por el Covid 19, quedaba patente la importancia de la cooperación internacional en materia científica.

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Las fuerzas políticas en el campo científico y académico difieren de la política más amplia, aunque se entrecruzan

Todavía hace dos años, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el fin de la emergencia sanitaria provocada por el Covid 19, quedaba patente la importancia de la cooperación internacional en materia científica.

Sobre todo porque fue aleccionadora la colaboración que permitió contar con vacunas en tiempo récord, compartir sin restricciones información técnicamente confiable, y destacar la relevancia del conocimiento científico para tomar decisiones y contender con problemas de escala mundial.

Sin embargo, parece que rápidamente todo quedó atrás. Hoy, la geopolítica levanta barreras para la cooperación que no estaban antes, traza límites a las libertades y el financiamiento se restringe. El epicentro está localizado en los Estados Unidos, pero sus ondas expansivas podrían extenderse a todas las regiones.

Las restricciones para la movilidad académica se hicieron notar desde el primer periodo de gobierno del presidente Trump. ¿Lo recuerda? El endurecimiento de requisitos para obtener una visa de estudiante en el 2017, el veto a algunos países para otorgarles visas de trabajo a personal altamente calificado, o la amenaza de expulsión a los dreamers.

Únicamente la intervención de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses atemperó el asunto. Después vino el confinamiento mundial provocado por la pandemia: los convenios de cooperación se quedaron en pausa y lo mismo ocurrió con los becarios de posgrado. El flujo de personas entre naciones se ralentizó y, actualmente, persiste el uso intensivo de medios virtuales.

Pero el verdadero punto de inflexión podría venir ahora. El presidente Trump ha dispuesto medidas sorprendentes para el ecosistema académico y científico. Por ejemplo, el anuncio de recortes al financiamiento a proyectos de investigación que no son prioritarios en los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés)
(Nature 06.03.2025).

O bien, la firma del decreto para eliminar el Departamento de Educación porque —dijo el presidente Trump—, ha gastado tres billones de dólares en cuatro décadas y no ha entregado nada a cambio (20.03.2025). O la orden más reciente para reducir de forma drástica el personal del Wilson Center, un Centro dedicado al intercambio de política internacional.

No es fortuito que casi dos millares de científicos de las academias nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina —las más importantes de los Estados Unidos— hayan emitido un pronunciamiento público para advertir el peligro que se cierne sobre el sistema científico y tecnológico de ese país.

Por ejemplo, anotaron: “Vemos un peligro real en este momento. Tenemos creencias políticas diversas, pero estamos unidos como investigadores en la defensa de la independencia de la investigación científica. Estamos enviando esta señal de alerta (SOS) para advertir con claridad: la estructura científica del país está siendo desmantelada” (31.03.2025).

¿Todo lo anterior significa que llegó el fin de la internacionalización académica y científica? No necesariamente. No todo está atado la actividad científica y el intercambio con los Estados Unidos. Las fuerzas políticas en el campo científico y académico son distintas a las que operan en la política más amplia, pero es evidente que se entrecruzan y no pueden permanecer indiferentes. Una nueva formación de bloques regionales reordenará los lazos de cooperación entre países.

La interconexión mundial es comandada por los recursos financieros y luego se refleja en otros componentes. En los años noventa, cando se comenzó a hablar de globalización, la punta más visible fue la financiera, por la movilidad sin restricción de los capitales, las cifras de inversión extranjera o las operaciones bancarias globales. Después vino la inmediatez de la comunicación a cualquier parte del mundo por las tecnologías disponibles, también apareció la preocupación compartida por la ecología o el flujo de personas.

El anuncio realizado por el presidente Trump el pasado 2 de abril sobre nuevas medidas arancelarias para todo el mundo -se renegocien o no-, tendrá hondas repercusiones en todas las naciones y le seguirá un ajuste en los vínculos de cooperación en las diferentes áreas de interés público.

Tal vez la globalización, como interconexión e interdependencia entre todos los países, no desaparecerá, pero ahora los vínculos claramente dependerán de las definiciones que imponga la geopolítica. Lo más probable es que veamos cómo los ámbitos académico y científico limitan sus zonas de intercambio.

Pie de página: Los lineamientos para la regulación de los alimentos chatarra fueron emitidos en la administración anterior (DOF 30.09.2024). Pero, en un artículo transitorio, se dispuso que las escuelas, incluidas las universidades, tenían 180 días para ponerlos en marcha. El plazo se cumplió la semana pasada; resta por ver su implementación. Sin embargo, para las universidades hay una resolución de la Corte que dispone que a la población adulta no se le pueden prohibir los alimentos chatarra. Atentos.

Alejandro Canales
Acelerador de partículas at UNAM-IISUE/SES | canalesa@unam.mx | Web |  + posts

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