Los primeros cien días de gobierno de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, han sido ocasión para expresar opiniones sobre logros y límites de la acción pública en seguridad, migración, diplomacia internacional, desarrollo económico o democracia. No sucedió lo mismo en educación superior. A diferencia de lo que pasó, cuando terminó la administración de Andrés Manuel López Obrador, no abundaron los balances sobre las decisiones gubernamentales abocadas a resolver problemas e inercias, en ese corto pero significativo periodo inaugural. ¿Será porque fueron pocas las respuestas aportadas en ese lapso a los disfuncionamientos detectados en el sistema de educación superior?
Para tener acceso a este contenido, debes acceder con tu cuenta de membresía Suscripción mensual y Suscripción anual
Únete ahora
Únete ahora
¿Ya eres miembro? Accede aquí