Opacidad sindical. En medio de los problemas internos que han aquejado recientemente al Instituto Politécnico Nacional (IPN), ahora se viene otro más, debido a los movimientos que buscan un interés personal, por encima del respaldo que debieran tener. La semana pasada, un grupo minoritario se manifestó en las instalaciones de la sección 60 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ubicadas al norte de la ciudad. El motivo de la protesta, encabezada por la profesora María del Rosario Trejo García, ex funcionaria de la actual administración, fue una supuesta reducción de prestaciones laborales. Como habrá que recordar, Trejo García salió de la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género, por los cuestionamientos a su desempeño y muchas quejas por el trato que acostumbraba a la plantilla docente. Por eso extraña que ahora, aprovechando la coyuntura, se presente como defensora de los derechos laborales y sindicales del gremio.
Demasiada historia. Aunado a esto, en la memoria queda aún también su papel como delegada sindical en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (Upiiicsa), como parte de las llamadas delegaciones democráticas, un grupo que constantemente ha sido señalado por utilizar la estructura sindical como plataforma de control político, en cuestiones totalmente ajenas a lo laboral. Dentro de ese núcleo, Trejo García coordina el grupo denominado Unión Sindical Democrática, identificado que ha dejado mucho que desear como representación sindical y ha apostado más por cotos de poder. Por eso, la protesta de hace unos días no es más que una cortina de humo. En realidad, la movilización impulsada por este personaje busca incidir y tomar el control de la Dirección General del IPN. Mediante los conflictos laborales que promueve este grupo, buscan presionar a la actual administración para cerrarle el paso.
Camino incierto. Muchos, al interior del IPN, y particularmente de esta sección sindical, se preguntan qué beneficios reales obtuvieron los docentes durante los periodos que estos grupos de presión han ejercido sus métodos. De ese modo, dicen, Trejo García pasó de tener una plaza administrativa a contar con una plaza como docente, sin una convocatoria de por medio ni someterse a ninguna evaluación. Se trata de un antecedente que hoy refuerza la percepción de que no se trata de una causa para bien de los sindicalizados, sino de una operación política que conviene a Trejo García y que en ocasiones anteriores le ha dado resultados. Nos mantendremos pendientes en los próximos días para ver cómo evoluciona este asunto que amenaza con complicarse.
Confirman cifras. Como lo adelantamos hace unos días, el rector de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Luis Enrique Palafox Maestre, confirmó que la institución enfrenta un serio golpe a sus finanzas, debido al presupuesto insuficiente que se le asignó para este año. Aproximadamente son 90 millones de pesos que impactarán de lleno en el retraso del mantenimiento en las instalaciones, actualización de laboratorios y talleres, y el ritmo de obras que estaban en marcha. Aun así, la UABC hará un intento por reducir los efectos adversos y continuar, aunque sea a un paso más lento, con las metas y los objetivos que ya había trazado. Buscarán opciones alternativas de financiamiento que contribuyan a que la universidad no quede a medio camino.
Negociaciones adicionales. Por cierto, el rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Ángel Román Gutiérrez, logró garantizar el pago de salarios y prestaciones para el cierre del año anterior, gracias a las reuniones con autoridades federales y estatales que tuvo que sostener de manera extraordinaria. Aunque no se trata de cantidades que puedan resarcir los rezagos que se han venido arrastrando desde hace años, al menos se pudo salir al paso. Por eso en este medio año que lleva al frente de la institución, Román Gutiérrez se tuvo que meter de lleno al terreno presupuestal para alcanzar mejores condiciones para esta casa de estudios. Sin embargo, los problemas financieros no desaparecen y habrá que ver cómo paliar, en el transcurso del año, los efectos de esta asignación tan ajustada.
Excelente movimiento. La llegada de Lucero Ibarra Rojas a la dirección interina del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), tras la destitución de José Antonio Romero Tellaeche, quien nunca supo la importancia del lugar en el que se encontraba, debe leerse como una oportunidad para retomar el rumbo que se fue diluyendo en estos años. Ibarra Rojas tiene la capacidad para hacerlo y desde ahora ya cuenta con el respaldo de la comunidad de esa institución. Seguramente se verán los cambios muy pronto.
