La tensión interna más severa dentro de la esfera gubernamental de la 4T, en lo que va del sexenio, ha sido la presentación y aprobación del presupuesto 2025. Confrontó a la Secretaría de Hacienda con la Presidencia de la República y con la Cámara de Diputados, a través de uno de los hombres de mayor confianza de la nueva Presidenta. A lo largo de los cuatro artículos elaborados sobre esa temática, a partir de la presentación de los llamados Pre-Criterios de Política Económica, el pasado mes de abril, se hace evidente cómo se desenvolvieron los acontecimientos y, no obstante la discreción guardada, tales enfrentamientos, desavenencias o simplemente diferencias, el resultado final indica que triunfó la Presidencia. Se anuncien o no, todo presupuesto tiene prioridades. En el 2025, y por los números ahí contenidos, los sectores de educación, cultura y ciencia y tecnología quedaron fuera de esa consideración. Aquí se analizan las circunstancias principales observadas en el proceso seguido.
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