Superar la pandemia no será fácil, ya que en vez de desaparecer se combinará con otras problemáticas
No tengo duda de que, en realidad, el futuro será enormemente
más sorprendente que cualquier
cosa que pueda yo imaginar.
J.B.S. Haldane
Mundos Posibles
La especulación, en su sentido filosófico (antes que mercantil, el cual tiene un significado peyorativo), se refiere al esfuerzo por indagar, mediante una seria reflexión apriorística, la esencia de los principios, hechos o eventos que no son susceptibles de demostrarse científicamente. Así, al tratar de incursionar en cualquier tipo de futuro “poscovid” que se avizore (particularmente cuando no se dispone ya del saber en artes adivinatorias de los sacerdotes de nuestras culturas originarias —bastante acertadas, por cierto—), se cae en un terreno de arenas movedizas.
Lo mejor que puede hacerse al prefigurar un análisis prospectivo, es especular (es decir, reflexionar con seriedad académica) sobre los futuros posibles, partiendo de los escenarios que hoy en día se vislumbran, a partir del posicionamiento de las y los actores que influyen en la toma de decisiones. En este nonagésimo número conmemorativo de Campus, ofrecemos a nuestras lectoras y lectores, unos cuantos sorbitos “de lo que vendrá”; es decir, el porvenir.
Los Hechos
La pandemia. Entre el 17 de noviembre de 2019 (cuando se reporta el primer caso) y el 14 de mayo de 2021, la pandemia del coronavirus ha infectado, a 162 millones de personas y aniquilado a 3.3 millones. Entre ellos se encuentran 2.5 millones de mexicanas y mexicanos. Oficialmente, covid-19 ha cobrado 220 mil vidas en nuestro país, aunque otros estudios muestran que la magnitud de esta tragedia ha sido tres veces mayor o que “pudieron haberse evitado 190 mil muertes”. En los días en que nos aproximarnos a la normalidad, al disfrutar del semáforo amarillo, cada hora se registran 2,859 enfermos (68,620 al día) y mueren 308 compatriotas (7,394 al día) de SARS-COV-2.
Las personas. Quienes han padecido mayormente los efectos de covid-19 son las niñas y mujeres. Abundan reportes y testimonios de sobrecarga de trabajo casero, tasas de despido femenino más altas, asociadas a una mayor dificultad de reincorporación laboral, responsabilidad de la atención a menores, enfermos, adultos mayores y personas con necesidades especiales, violencia doméstica y las violaciones. La pandemia demanda además una reinvención en el uso de los comúnmente reducidos espacios domésticos, convertidos en escuela, centro recreativo y refugio contra la pandemia. Recordemos que a los 61 millones de mexicanos vivían por debajo de los índices de pobreza en 2018, se han agregado 10 millones de ciudadanos en pobreza extrema, debido a la pandemia.
La sociedad. Además de personas con actitudes prudentes, quienes toman decisiones basadas en hechos científicos, al contender con la pandemia, se ha desarrollado una argamasa en el ciberespacio, que se dedica a construir “verdades alternativas” (en realidad, falsedades insólitas) que se distribuyen mediante bots (mensajes robóticos digitales) y discursos de líderes y comunicadores de ultra-derecha. Este novedoso edificio social es habitado por tribus de negacionistas y escépticos que devalúan la ciencia, por fatalistas (quienes aceptan la “voluntad divina”) y conspiracionistas (fueron los chinos, los rusos, los Estados Unidos, Bill Gates, los ricos o los extraterrestres).
Al encierro y la pérdida repentina de inmediatez, en una especie animal cuyo atributo esencial es su carácter eminentemente social, se acumulan orfandades y viudeces, pérdida de amistades y familiares, cierre de negocios y desempleo. El aislamiento, la incertidumbre y el dolor acumulados en los hogares han elevado de la agresión, la ansiedad y la depresión. En el 2020, las crisis emocionales ocasionaron que la segunda causa de muerte entre la juventud (15-29 años) sea el suicidio. En los Estados Unidos, una de cada tres personas están en terapia debido al covid-19 (CNN).
La educación. Tres ‘covid-problemas’ acechan a la institución escolar. El más preocupante es la deserción. De los 7.1 millones de estudiantes de educación superior (13.1 por ciento del estudiantado nacional), 3.3 millones entre los 19 y los 24 años, no se inscribieron en el ciclo escolar 2020-2021, que se inició en agosto pasado. El reporte de las razones directas del abandono escolar son: a) el covid-19 (567 mil); b) la falta de dinero (1.4 millones); c) la necesidad de trabajar (1.5 millones).
El segundo problema es la perdida de aprendizajes. Los datos sobre perdida de aprendizajes son difíciles de encontrar en México, pero en un estudio de la Unesco se encontró que en los grados 1-8, 100 millones de escolares estarán por debajo de la línea de competencia debido al covid-19. Las soluciones planteadas ante esta pérdida son: la introducción de sesiones de tutoría individualizada, la extensión del horario escolar, la ampliación del calendario escolar o la introducción de una escuela de verano.
La tercera tendencia preocupante es la transposición mecánica de la educación convencional a los medios, lo cual es una estrategia inoperante. Así, una cuarta parte de quienes abandonaron la escuela consideran que la educación a distancia “no es funcional”. Otra quinta parte simplemente carece de dispositivos digitales o conectividad a internet. Aquí la pregunta que se antoja es ¿realmente la educación a distancia no es funcional? o los productores han olvidado a MacLuhan quien, desde el siglo pasado nos instruía con la idea de que “el medio es el mensaje”, principio que explica que cada medio tiene una naturaleza distinta y, por ello, requiere distintas estrategias en el manejo de los contenidos, para operar con eficacia.
Escenarios Esperados
El escenario esperado, aquél que autoridades y ciudadanía desean rescatar, es “el mundo que se fué” recuperando lo mejor de sus restos, para establecer una “nueva normalidad”, a la imagen y semejanza lo añorado. Algunos simplemente esperan dejarse conducir por las tendencias innovadoras de los países desarrollados.
El Futuro que se Atisba
Los analistas predicen que muy pronto la pandemia se convertirá en Sindemia. Esta palabra, acuñada por Merrill Singer, combinando sinergia y pandemia, se refiere a la agregación de dos o más desastres globales, al entretejerse los problemas.
Por ello, las soluciones no se reducen a aplicar numerosas vacunas y sanar los pesares de ciudadanas y ciudadanos para poder “reactivar la economía”. Tampoco se trata solamente de rescatar al estudiantado que abandonó las escuelas, reducir la brecha digital aumentando la conectividad y distribuyendo tabletas, y formar a las y los docentes en el uso pedagógico de las tecnologías.
También resultará insuficiente el recuperar la densidad de contenidos, impartir de planes de estudio sobrecargados y distantes de las realidades, motivaciones, contextos y lenguajes de las y los educandos. No bastará ‘cooptar’ el tiempo de la niñez y la juventud por seis horas diarias, durante 12 o 16 años, manteniéndoles “calladitos y sentaditos”, a manera de formar ciudadanos silentes-obedientes, así como excelentes consumidores, ‘listos para reactivar la economía global’.
Reconozcamos el estar frente a la primera sacudida de un terremoto trepidatorio, porque ‘el mejor de los mundos posibles’ de Leibnitz se está desmoronando. La persistencia de la vida en “el punto azul” de Sagan se encuentra al centro de una pinza que se está cerrando. Desde el lado derecho, presionan quienes anhelan conseguir “un planeta para pocos”, administrando el trabajo mediante algoritmos y robots. En el brazo opuesto de la pinza, ejercen presión quienes procuran la ganancia inmediata bajo la filosofía de “el que venga atrás que arree”. Y para muestra, basta un botón.
No es suficiente evitar que la temperatura planetaria no exceda los 1.5 grados a través del abandono progresivo del uso de combustibles fósiles. El IPCC registra evidencias de la multiplicación de temperaturas extremas, la desaparición de bosques por incendios intencionales, la proliferación de sequías y tierras áridas, el surgimiento inesperado de diversas plagas (ratas en Australia langostas en Kenia), la escasez de agua, la desaparición cotidiana de especies, la extinción de glaciares, el agotamiento de recursos naturales, el aumento de los índices de carbono, y la imperante necesidad de plantar un trillón de árboles para aumentar en un 20 por ciento el oxígeno disponible.
El modelo económico basado en la explotación ilimitada de recursos bióticos y naturales aumentando la productividad y reduciendo tiempos y costos es inviable. Las nuevas cuarentenas a promover son a la extracción y el consumo irracionales, reconociendo que cada acción humana es una acción ecológica y que si se acorrala a las especies al invadir sus espacios, habrá nuevas transmisiones virales animal-persona ¿Los currículos y pedagogías tradicionales están preparados para impulsar estos cambios?

Yolanda Gayol
*Graduate Faculty Fellow en Fielding Graduate University y profesora visitante distinguida de la Universidad de Guadalajara. Este año ha sido nominada para recibir el premio al mejor libro de la Asociación de Investigación en Literacidad (LRA) del Reino Unido. El libro: Developing culturally and historically sensitive teacher education, en el cual es coeditora y coautora, fue publicado por Bloomsbury en septiembre de 2020.