De acuerdo a Rolando Giovanni Díaz Zavala, especialista en nutrición, en este país hacen falta políticas públicas para atender y combatir esta enfermedad
En el marco del Día Internacional de la Obesidad, el Programa Institucional de Vida Saludable ofreció vía Teams la conferencia “Obesidad en México ¿Qué pasos hay que dar para combatirla?”, en la cual Rolando Giovanni Díaz Zavala presentó un panorama que muestra que en este país hacen falta políticas públicas para atender y combatir esta enfermedad.
Carolina Soto Coronado, coordinadora del Programa Institucional de Vida Saludable, retomó el lema de este año de la Organización Panamericana de la Salud: Hablemos de la obesidad.
“Se busca iniciar el diálogo para observar la salud sobre todo en los jóvenes y en el mundo y ver cómo lo podemos abordar juntos. El objetivo es compartir conocimiento y ver la obesidad desde una perspectiva diferente”, destacó.
El especialista en nutrición y, además, coordinador de la Licenciatura en Ciencias Nutricionales, inició su presentación con el concepto básico sobre qué es la obesidad y cómo esa acumulación de grasa en el cuerpo pude provocar otros problemas de salud.
“La causa es el desbalance entre el ingreso y gasto de calorías, la parte genética es muy importante en cuanto a la susceptibilidad que la persona tiene para desarrollar obesidad”, precisó.
El balance dijo que, se ve afectado por diversos factores, uno de ellos es el marketing de alimentos ultra procesados, los cuales no dan saciedad y liberan dopamina, el principal ejemplo: las bebidas azucaradas.
Invisible
Díaz Zavala puntualizó que en México es nulo el acceso de tratamientos efectivos contra la obesidad y en la actualidad, en el caso de las mujeres, un 40% tiene de obesidad y hay una falta de diagnóstico en el 80% de los mexicanos que la padecen.
“Es un problema invisible para el sector salud, es un problema grave, es invisible y por eso estamos tratando de visibilizar este problema que no se atiende en el sector público. Y aparte de que no se diagnostica no se trata, el 92% no recibe tratamiento y tiene obesidad”, señaló.
Al hablar de la atención explicó que, en primer nivel es una enfermera y rara vez un nutriólogo el que atiende al paciente con obesidad y cuando se llega al tratamiento son recomendaciones de dieta y actividad física, por lo que ante la falta de preparación de un diagnóstico no hay resultados, todo porque no se ofrecen protocolos de cambio de comportamiento.
Entre los factores de riesgo para la obesidad precisó que, está la ganancia excesiva de peso en el embarazo, la diabetes en el embarazo, falta de lactancia exclusiva y el estrés crónico; entre las causas secundarias viene el comedor compulsivo y comedor por ansiedad.
Sobre los genes dijo que pueden ser factor de predisposición, pero lo que desencadena la obesidad son las conductas y el ambiente.
Vida moderna, vida sedentaria
Recordó como en los años 70 vinieron cambios sociodemográficos cuando cayó el sector primario y ahora es rara la persona que usa su físico para ganarse su ingreso, a lo que le siguió la participación de la mujer en la economía, el dejar la dieta tradicional y la modernización.
Dijo que, desde el 2014, existe un acuerdo en México, el cual está establecido, pero ante la falta de vigilancia no se cumple, como el no vender comida chatarra en escuelas y lugares de trabajo.
“Se encuentran muchos alimentos ultra procesados en escuelas y lugares de trabajo, esto a pesar de que hay normas que lo prohíben, pero no se monitorea y no se vigila que se cumplan. Ya hay una normativa adecuada, sin embargo, no se cumple”, afirmó el académico.
Sobre este tema comentó que se evaluaron más de 100 escuelas al azar y se observó que el 99 % no cumple con este acuerdo mientras que el 29% presenta menús inadecuados, así que la conclusión fue que la vigilancia ha sido mal implementada y aunque las reglas estén en papel si no hay recursos humanos y económicos para que se lleven a cabo no se da.
Ni buena dieta ni ejercicio
Otro problema en México, señaló, es la falta de acceso a una dieta sana y falta de lugares seguros para el ejercicio.
“Parte del ambiente alimentario toxico que vivimos es que hay alimentos con una cantidad excesiva de grasa y en un solo producto se puede encontrar una gran cantidad de sodio y azúcar. Una persona puede tener un requerimiento de entre mil 700 y 2 mil calorías y en una sola bebida ya tenemos la mitad de lo que requerimos. Esto es parte de lo que estamos viviendo y tenemos que empezar a regular todo esto”, advirtió el nutriólogo.
Paula Trespalacios Argain
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