Apoyar la investigación básica para estudiar los alimentos naturales con posibles efectos benéficos para la salud es rentable. Países como México, deberían destinar una mayor inversión a este objetivo, propuso el profesor Maurizio Battino, investigador de la Università Politecnica delle Marche, Italia, en la conferencia magistral Inversión en Ciencia Básica para el Desarrollo Técnico y Social en el País. Factor para el Desarrollo Alimentario, dictada en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El investigador confirmó que los productos naturales sí tienen efectos positivos contra la lipogénesis (vinculada con la obesidad), el cáncer de mama o colon y la arterioesclerosis. Al respecto, apuntó que su equipo de investigación ha documentado avances en la materia mediante diversos estudios.
Han probado con diversos alimentos que van desde frutos rojos y aceite de oliva hasta algunas raíces. Advirtió que el verdadero desafío está en encontrar la manera de combinar los efectos de estos alimentos con los fármacos convencionales para lograr el tratamiento de algunas enfermedades. Esto representaría un avance farmacológico relevante, pues “facilitaremos una herramienta” para combatir la obesidad, responsable de varios problemas de salud y sociales en países como México.
El también director del Centro de Nutrición y Salud de la Universidad Europea del Atlántico recordó que hace 20 años la Organización Mundial de la Salud señalaba como la lucha contra las enfermedades infecciosa progresaba de manera importante; las muertes por enfermedades crónicas no transmisibles “subían como la espuma” y en 2026 se esperan más de 46 millones de decesos a nivel mundial por estas causas.
En México, el consumo de alimentos saludables disminuye y el país se sitúa como el principal consumidor mundial de refrescos, con un promedio de 342 litros por persona al año. En este escenario, la inversión en investigación básica para el estudio de los alimentos de la dieta mediterránea contra la occidental, es rentable previniendo enfermedades y muertes, genera riqueza económica, porque tiene retorno, ya que cada dólar invertido da dos dólares y medio; por lo tanto, no es un gasto, sino una inversión productiva.
Al dar la bienvenida al experto italiano el doctor Gustavo Pacheco López, rector general de la UAM, precisó que la soberanía alimentaria y la inversión en ciencia básica son temas que no admiten aproximaciones intermedias ni visiones fragmentadas. En su lugar requieren una mirada estructural e interdisciplinaria a largo plazo propia de la investigación científica.
Asimismo, demanda capacidades científicas para comprender la complejidad de los sistemas agroalimentarios sostenibles, los procesos metabólicos asociados a la nutrición, y los determinantes sociales de la salud y los impactos ambientales de los distintos modelos productivos, declaró.
El Rector General destacó que dentro del Plan México la UAM y la Secretaría de Salud, establecieron un convenio de colaboración orientado a fortalecer la soberanía alimentaria con un enfoque centrado en la justicia social, la nutrición y la atención a comunidades en situación de vulnerabilidad.