Giacomo Puccini (Lucca, 1858-Bruselas, 1924) se sometió tan obedientemente a su irrenunnciable vocación, que compuso tres de las óperas más populares que se han escrito: Bohemia, Madama Butterfly y Tosca. Concentración decantada de múltiples asimilaciones, su singular producción se construyó con elementos de la politonalidad, el neoclasicismo, el futurismo, el impresionismo, la dodecafonía y el verismo, corrientes todas ellas que parecían no importarle y con las cuales solo tuvo apenas contactos transitorios. En apariencia indiferente a los postulados de músicos como Debussy o Schönberg, lo cierto es que en algún momento los incorporó en el desarrollo de su producción, en lo que consideraba apropiado a ese esquema tan suyo del “drama musical”. Si tuviéramos que utilizar un adjetivo para definirlo, sería el de “ecléctico”, sin caer tampoco en esa otra tendencia intelectual de su tiempo que con premeditación se edificaba sobre múltiples eslabones. En términos reales, debió poco a nadie, de ahí el espíritu singular de su obra.
Únete ahora