La ciudad que ha visto un crecimiento inflacionario mayor es Guadalajara con un aumento del 13.5%
En el contexto actual, donde la inflación está en niveles no vistos en dos décadas en México, 7%, ahorrar puede complicarse, pero es una necesidad imprescindible para afrontar cualquier inconveniente a futuro.
Este alto porcentaje de la inflación alcanzada perjudica de manera directa la capacidad de ahorro de las personas y, por lo tanto, generar riqueza para el país se convierte en algo mucho más complicado de alcanzar. Según el Banco Central Europeo, existe inflación “cuando se produce un aumento general de los precios, no solo de artículos individuales, que da como resultado que por cada peso pueden adquirirse hoy menos bienes y servicios que ayer”.
Como es bien sabido, este reduce el valor del dinero, convirtiéndose en una amenaza constante para los ahorros: por ejemplo, el tipo real (tipo nominal – inflación), actualmente es negativo, por lo que la capacidad de compra de los ciudadanos se ve mermada. Desde 2021, los problemas en la cadena de suministro y el encarecimiento de la energía y materias primas han empujado al alza el nivel de precios.
Adicional, algunos factores mencionados anteriormente, y agravados a raíz de la Guerra en Ucrania, están poniendo en peligro la sostenibilidad de un sistema el cual se estaba recuperando tras la pandemia. Ante un contexto lleno de incertidumbre, el encarecimiento de la cesta de la compra ha empujado a los ciudadanos a buscar alternativas para protegerse de una inflación de la que no se sabe su rumbo para los próximos meses.
En este sentido, existen fórmulas por las que los ahorradores pueden buscar cobijo, evitar que su dinero pierda más valor y encontrar alternativas útiles.
Elaborar un presupuesto para planificar los gastos
El transporte, la electricidad o los alimentos fueron los tres grupos que más se encarecieron en 2021. Por ello, una de las decisiones más importantes en este contexto es configurar un presupuesto en el que se establezcan unos gastos máximos, controlando las compras que se vayan efectuando a lo largo del mes y, además, posponiendo los eventuales gastos más prescindibles (como la compra de un coche, por ejemplo).
En este sentido, también es importante controlar el gasto de agua y electricidad en los hogares. Para este segundo, es crucial conocer los tramos horarios donde el precio por kW/h es más barato y evitar mayores sorpresas en nuestra factura.
¿Qué es la regla 50-30-20?
En relación con el anterior, existe un método relativamente útil para controlar los gastos y evitar que la inflación de más sustos de lo esperado. Elizabeth Warren, experta en insolvencia de la Universidad de Harvard y senadora de Estados Unidos, mencionó, por primera vez, este mecanismo que ayuda a gestionar la cantidad que debemos destinar a nuestros ahorros y gastos mensuales: 50% para necesidades básicas, 30% para ocio y un 20% para el ahorro.
Comparar precios entre bienes (e incluso entre establecimientos)
El alza en el IPC en los últimos meses no se ha notado únicamente en la electricidad o en el precio del combustible. Las cadenas de supermercados han reflejado el alza en el nivel de precios en la oferta general de productos: según un último informe de los precios a la canasta básica, los precios han subido, de media, un 13.5% en el último mes.
Por ejemplo, desde inicios del año el precio del pollo ha tenido un aumento hasta el día de hoy de un 17.5% y en general todos los alimentos de proteína animal han tenido un aumento del 7.5% de promedio. Además, la ciudad que ha visto un aumento mayor es Guadalajara, alcanzando la cifra del 13.5%.
De cara a la creación de nuestra lista de la compra, es conveniente revisar, uno a uno, los precios de cada producto del supermercado que vayamos a adquirir y comparar entre marcas (apostando, incluso, por las ‘marcas blancas’, cuyo precio suele ser inferior) y cadenas de supermercados.
Comprar alimentos a granel
El incremento del consumo en las últimas décadas se ha convertido en uno de los desafíos más importantes en la lucha contra el cambio climático. De hecho, un estudio elaborado por distintas universidades norteamericanas concluía que el consumismo es culpable del 60% de todas las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Dentro de este grupo, destacan, principalmente, los productos cárnicos (en torno al 60% de los GEI asociados a la producción de alimentos a nivel global) y el sistema alimentario (responsable del 80% de la deforestación actual).
Los problemas en el transporte de mercancías y las disrupciones en la cadena de suministro han generado, como consecuencia, que los consumidores busquen nuevas formas de consumo más baratas y responsables con el medio ambiente.
Los alimentos a granel, en este sentido, cobran cada vez mayor relevancia en las decisiones de los individuos. La compra de productos frescos al peso no solo reduce la huella ecológica (menos envases y menor desperdicio de comida), sino que también es una alternativa más económica que puede dar un respiro a muchas familias.
Cambiar el chip hacia la inversión
Frente al disparado nivel de precios, re-enfocar la atención al mundo de la inversión puede convertirse en una alternativa al ahorro. Para Daniel Sancho, jefe de inversiones en MAPFRE Gestión Patrimonial, la única manera de cubrir la inflación es “buscando el servicio de un profesional que asesore y ayude a construir una cartera de fondos diversificada, con una gestión dinámica que se vaya adaptando a los diferentes entornos de mercado y siempre con un objetivo a largo plazo”.
Así, destaca el experto que las empresas donde invierten los fondos deben ser “negocios sostenibles en el tiempo, con ventajas competitivas, con poder de fijación de precios y que tengan la capacidad de poder trasladar la subida de precios al negocio sin perder beneficios”.