Eduardo Lizalde (1929-2022) falleció ayer miércoles. El último, sin duda, de nuestros grandes y viejos bardos. Lo entrevisté en agosto de 1989 y me dijo: “Escribimos para no morirnos”; esto es, para dejar algo de nosotros en nuestro paso por la tierra. “Nací en la ciudad de México, en la colonia Roma, el 14 de julio (día de la Revolución Francesa) de 1929”, precisó.
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