1 . El común piensa que notoriedad equivale a importancia. Confunde al que se hace notar con quien es realmente importante en su ramo o en su oficio. Esto ha permeado hasta en los ilustrados o “estudiados”. Les ha dado por creer que el notorio es notable, que el que llama la atención, por cualquier cosa, es importante, social y culturalmente. Internet reforzó esta creencia. Pero no es lo mismo lo grandote que la grandeza ni lo bonito (lo cute) que lo bello. La gente confunde fácilmente la cursilería con la poesía y cree de veras que es importantísimo alguien de quien todo el mundo habla y aparece un día sí y otro también en los periódicos, la televisión y las redes sociales. Igual si no ha leído a Stendhal, Balzac, Chéjov o Flaubert tiene la seguridad de que su primo, que escribe para orgullo de la familia, es el mejor escritor del mundo… porque publica en un sitio de internet.
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