El volumen pretende volver al corazón filosófico del psicoanalista, que es la pregunta por la verdad
“Michel Foucault nunca te dice qué hacer, al contrario, te propone el repertorio, el arsenal y los conceptos para usar lo que te sirva”, y es así que en Juegos de verdad. Poder, disciplina y gobierno en Michel Foucault se muestra una cartografía o una imagen del pensamiento del psicoanalista y filósofo francés interesado en esa temática.
“La verdad se trata de una categoría muy cara que revela al último Foucault”, señaló el doctor Donovan Hernández Castellanos, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autor del libro, tras replantear que en la serie de sus trabajos se dibuja un nuevo fractal, tal vez el englobante, en todo caso el más riguroso, para dar cuenta del itinerario crítico por la filosofía del Siglo XX.
La publicación, presentada en la Galería Metropolitana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se construyó en diálogo con psicoanalistas como Patricia Garrido y otros especialistas.
El texto fue concretado durante la pandemia como un fragmento de su tesis doctoral, depuró lo escrito para convertirlo en una obra para las personas interesadas en Foucault; “agregué parte de mi historia con el psicoanálisis y en específico de mi trabajo en un centro psiquiátrico en la zona sur de la Ciudad de México”.
Hernández Castellanos sostuvo que “pretendo volver al corazón de Foucault, que es la gran interrogación por la verdad. Si me preguntaran qué es para mí el ethos, qué define el modo de ser de un filósofo, respondería que es la búsqueda de la verdad, más allá de cómo la entendamos y definamos. Esa indagación es lo común que tienen la filosofía y el periodismo”.
Al profesor de la UNAM le interesa un Foucault volcado en la averiguación de la verdad, en un camino superfilosófico y en ver en el psicoanalista un pensador pragmático, es decir, que no está intrigado por hacer una teoría desde una supuesta universalidad o ausencia del yo, sino en acompañar luchas contra formas de dominación que después pudieron corromperse.
“Una gran lección que me ha dado este psicólogo francés es que no se puede pensar críticamente el poder si no estamos conectados con ciertas formas de disputa, no se puede especular en el vacío, sino de manera situada y conducir a la gente que está poniendo el cuerpo, que en el caso de México es en especial violento”, indicó Hernández Castellanos.
El libro es un recorrido de un personaje que no está en su biblioteca, “sino que reparte volantes y octavillas en las prisiones; que está en ruedas de prensa, convocando fondos para la Revolución Sandinista; subiéndose a un avión para detener una ejecución de un militante de la ETA; juntando recursos para médicos sin fronteras. Ese Foucault que tiene un pie en la realidad, particularmente me parece interesante”, enfatizó.
“Lo que van a encontrar es un mapa de reyertas, que esquematiza a través de conceptos, riñas, experiencias y herramientas que desarrolló el autor de Historia de la locura en la época clásica para combatir ciertos focos de poder. En esa línea hablo de textos como Vigilar y castigar, entre otros”, precisó el autor.
“La obra es un reconocimiento a un maestro que me enseñó a dilucidar y ahora necesito deliberar más allá de él; es una especie de gratitud al también filósofo, un homenaje al gran psicoanalista, a uno de los pensadores más influyentes de nuestro tiempo”.
En palabras del investigador nacional, el título es, parafraseando al poeta irlandés Samuel Beckett, “una especie de Final de Partida, como cuando has intervenido en juego de ajedrez por 20 años, es como decir, bien hasta aquí llegamos, ahora me toca a mí, te agradezco, en este momento estoy elaborando mis propias herramientas que aparecerán más adelante”.
“Lo que me llevo de Foucault son las interrogantes; ¿qué hacemos cuando decimos la verdad? ¿cuáles son los efectos y consecuencias de la historia política de la verdad? y ¿cuáles son los juegos de verdad en los que actualmente estamos jugando en México y América Latina?, se cuestionó el filósofo mexicano.
Samuel Hernández Huerta, psicoanalista y editor, dijo que la publicación tiene un sentido particular con las arquitecturas del poder. “Trabajamos en conjunto con Hernández Castellanos desde la portada y la forma de estructurar el volumen”, editado por el Diván Negro, con sede en San Luis Potosí.
“Su trabajo tiene también una veta oriental, está dedicado a Alberto Constante, un foucaultiano, un erudito con una pluma muy precisa y clara. “El autor lleva a cabo una pequeña síntesis de Foucault, su escritura tiene un rigor sobre el contenido, pero es sumamente generoso en la transmisión de las ideas del psicoanalista”.
Juegos de verdad “aborda un tema que a todos nos toca, pues qué es eso de la verdad, ¿se producen máquinas de verdad? El trabajo de Hernández Castellanos está dividido en tres secciones, que se sitúan en los últimos años de Foucault, de 1970 a 1984. Es un libro muy ameno para acompañar los textos del también sociólogo francés”, apuntó el editor.
Rodolfo Pérez Ruiz


