Aranceles, renegociaciones comerciales y decisiones unilaterales han evidenciado que las reglas del comercio y la cooperación internacional pueden modificarse de un día para otro. En este contexto, el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, uno de los principales espacios de diálogo entre líderes políticos, empresariales, académicos y multilaterales, se presta para plantearse algunos posibles escenarios económicos para los siguientes años.
De acuerdo con la Dra. K. Michelle Lazcano Alvarez, profesora de tiempo completo en Cetys Universidad Campus Mexicali, mencionó que uno de estos panoramas es el orden digitalizado que impulsa cambios en el mercado laboral y la polarización salarial aumenta. Ante esto se presentó oportunidades como la adopción de la Inteligencia artificial (IA), modelos de negocio de plataforma, centros de servicios digitales y productos hiper personalizados, interoperabilidad global.
Por otra parte, se mostró una normalización gradual de precios y del crecimiento económico; sin embargo, la adopción tecnológica permanece concentrada en sectores y actores específicos, sin generar impactos significativos en salarios ni en el empleo. En este contexto, las organizaciones transitan de estrategias reactivas ante la crisis hacia horizontes de inversión y crecimiento de largo plazo.
La Experta Cetys, también señaló la supervivencia tecnológica, “Existen múltiples oportunidades; sin embargo, la desconfianza y la descoordinación incrementan los riesgos. La geografía en la que se opera adquiere mayor relevancia —en términos de geopolítica, ciberseguridad y localización de centros digitales—, al tiempo que aumenta la presión no solo por el desarrollo tecnológico, sino también por su sostenibilidad financiera”.
“Hay mucho en juego. Patentes, energía, inteligencia artificial, semiconductores, brecha tecnológica…todo en cancha”, explicó la Dra. Lazcano Alvarez.
Independientemente del marco en el que se opere, la recomendación estratégica es priorizar el largo plazo, incorporar la geopolítica en la toma de decisiones y apoyarse en datos y análisis predictivo para identificar señales tempranas de cambio y planificar con mayor anticipación. En un entorno de normalización gradual de precios y crecimiento, donde la adopción tecnológica sigue concentrada en sectores específicos, la competitividad se redefine: ya no depende solo de costos o eficiencia, sino de la infraestructura digital y de la capacidad para integrar y gestionar tecnología y datos. Más allá de hacer más con menos, es clave reconocer que los sistemas hipereficientes también son frágiles; por ello, diversificar y descentralizar hoy es una inversión para evitar pérdidas críticas mañana. Innovar, en este contexto, es construir resiliencia para resistir, adaptarse y recuperarse frente a disrupciones sistémicas, finalizó la Experta Cetys.