El programa de la Casa abierta al tiempo y sus opciones de posgrado genera profesionistas preparados con amplias posibilidades de éxito en el mundo laboral
Las ingenieras y los ingenieros biológicos que egresan de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se preparan para trabajar con la transformación de alimentos, plantas y hongos, es decir, convierten los sistemas vivos –molecular, celular y sistémico– en procesos y productos benéficos para los seres humanos y su entorno, aseguró la doctora Alejandra García Franco.
Este programa, único en México con ese nombre, está integrado de varias disciplinas científicas que permiten atender problemas relacionados con el ambiente, la producción de alimentos y la generación de nuevos materiales biocompatibles, señaló la coordinadora de la citada opción educativa de la Casa abierta al tiempo.
La Ingeniería Biológica es en sí misma una materia multidisciplinar, porque incorpora saberes y habilidades de la ingeniería, de los sistemas vivos y de los materiales.
Las áreas de conocimiento presentes en esta licenciatura son matemáticas básicas –cálculo y álgebra– cuyos fundamentos serán utilizados para la ingeniería de procesos –transferencia de calor y masa, balance de materia y energía, y de operaciones unitarias– y la biológica que incluye la biología molecular, la ingeniería genética, técnicas moleculares y procesos físicos-químicos.
“Ochenta por ciento del total del estudiantado inscrito corresponde a egresados que terminan sus clases en 12 o 15 trimestres, que estadísticamente quedan en una eficiencia terminal de 40 por ciento, en cada caso”, explicó García Franco.
La UAM cuenta con los posgrados en Ciencias Naturales e Ingeniería, en Ciencias e Ingeniería Ambientales y el de Energía y Medio Ambiente, en las unidades Cuajimalpa, Azcapotzalco e Iztapalapa, respectivamente, para las personas que egresan y deciden continuar con su formación académica, puntualizó García Franco.
Los estudiantes de ingeniería biológica están preparados para contender en el mundo laboral, aplicando sus conocimientos y su preparación en la multiplicidad de áreas; “tenemos a egresados trabajando en industrias alimenticias, para la formulación de aditivos, en materias primas y procesos, en documentación para la Comisión Federal de la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), en las industrias y en farmacia en la parte clínica”.
Al final de la licenciatura los alumnos realizan un proyecto terminal –en el que incluyen las distintas disciplinas– con un tema de investigación de su interés, que llevan a cabo con apoyo de asesores. Algunos trabajos recientes son simulación de una biorefinería que utiliza hongos como materia prima, creación de croquetas para perro utilizando harina de grillo, degradación de colillas a través de hongos, estudio de rutas metabólicas, entre muchos otros temas.
- Redacción Campus
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