El trabajo que han desarrollado las instituciones de educación superior para insertar a los migrantes de retorno y a los hablantes de español por herencia, ha sido limitado.
Sin embargo, los esfuerzos que han comenzado a emprender algunas casas de estudio resultan plausibles.
Así lo plantea Lydia García Martínez, académica del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Campus Taxco.
En entrevista con Campus, comenta que los programas que existen no están diseñados especialmente para este grupo de población.
“No obstante, hay esfuerzos importantes: el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la UNAM colabora en la plataforma Acción Migrante con cursos tanto de habilidades lingüísticas, expresión escrita y comprensión de lectura, como de historia e identidad de México”.
En ese contexto, el curso de redacción para hablantes de herencia, que ofrecerá por primera vez esta institución, fue creado, precisamente, “para que los migrantes de retorno puedan incorporarse al ámbito universitario, fortaleciendo su competencia en la expresión escrita académica”.
Espacios necesarios
Para Lydia García Martínez, quien es egresada de la maestría en Lingüística Aplicada de Illinois State University, en Estados Unidos, estas iniciativas son fundamentales.
“Además de la formación académica y laboral, es necesario atender la dimensión cultural para que los migrantes de retorno de generaciones 1.5 y 1.75 refuercen su sentido de pertenencia”, dice.
Asimismo, comenta, la Universidad Veracruzana (UV) implementa el Programa de Atención a Migrantes de Retorno (PAMIR), que ofrece acompañamiento integral a estudiantes y egresados.
“Finalmente, el Conalep ha puesto en marcha un programa de apoyo a migrantes de retorno que les facilita continuar o iniciar estudios y capacitación laboral”, puntualiza la académica.
Por ello, la importancia de este curso, que iniciará el 15 de octubre y concluirá el 14 de febrero del año próximo, y cuyo objetivo central es ofrecer “a la población mexicana y mexicoamericana retornada la posibilidad de fortalecer su dominio del español en el contexto académico”.
Con esto, comenta, “se facilitará su integración al ámbito educativo y laboral en México”.
Además, detalla García Martínez, quien se incorporó al CEPE en 2001, “al ser en línea y asincrónico amplía el acceso a estudiantes dentro y fuera del país, lo que responde a una necesidad que la UNAM no había atendido y contribuye a los objetivos institucionales de inclusión, equidad y desarrollo social y económico”.
Asimismo, “el curso está abierto a toda la población de origen latino que se reconoce como hablante de herencia del español y que radica fuera del país, ya que, al ser virtual, puede tomarse desde cualquier parte del mundo, lo que multiplica su alcance e impacto”, enfatiza.
Los alcances
Al hablar de la expectativa que se tiene con este esfuerzo académico, Lydia García Martínez dice, que, por un lado, se busca que “los migrantes de retorno y hablantes de herencia de español logren desarrollar la expresión escrita en español en un nivel académico y profesional.
“Y, por otro, que el centro cuente con un modelo que pueda replicarse en diferentes sedes y contextos, respondiendo a una necesidad creciente en el país”, explica.
Además, añade la académica, “se espera que este curso sea el punto de partida para la elaboración de un programa académico más amplio que abarque tanto el desarrollo de habilidades lingüísticas como el conocimiento de la historia y cultura de México y América Latina”.
Y es que, a final de cuentas, “resulta fundamental fortalecer el sentido de identidad y pertenencia de los migrantes de retorno y hablantes de herencia de español, sin dejar de lado la dimensión bicultural”.
Aunado a esto, considera García Martínez, el CEPE “trabaja en generar materiales pedagógicos específicos para hablantes de herencia, capacitar a docentes en esta área y establecer vínculos con programas de apoyo a migrantes.
“Cabe destacar que, anteriormente, en el CEPE Campus Taxco se llevaron a cabo cursos de inmersión con mexicanos con estatus DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals, Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), en colaboración con las asociaciones Mexico International Study Opportunity for Learning (MISOL) de la University of Wisconsin-Madison e Immersion Program for Academic and Cultural Training (IMPACT) del Undocumented Student Services (USS) de la University of California, Santa Barbara (UCSB)”, detalla.
Estos programas, considera la académica, “sirvieron como modelo para atender a estudiantes mexicanos y mexicoamericanos que requieren apoyo en el fortalecimiento de sus competencias lingüísticas y culturales, integrando contenidos de idioma y cultura mexicana para favorecer su identidad y desarrollo académico”.
Medir los logros
Para saber si estas iniciativas, como lo es el curso, cumplen sus objetivos centrales, Lydia García Martínez comenta que se utilizarán evaluaciones diagnósticas y finales, así como actividades de escritura diseñadas para observar el progreso de los participantes.
“En el curso, estas actividades aumentan progresivamente en complejidad, y en cada módulo los migrantes de retorno y hablantes de herencia deben entregar un escrito que será evaluado mediante una rúbrica previamente establecida.
“Además, se recopilará retroalimentación de los propios participantes y se dará seguimiento a su inserción académica y laboral. Estas estrategias permiten medir de manera concreta el impacto del curso y su efectividad en el fortalecimiento de las competencias lingüísticas y culturales de los estudiantes”, finaliza.