En un mundo marcado por la confusión entre información y formación, entre eficiencia y sentido, el rector de la Universidad Anáhuac México, Dr. Cipriano Sánchez García, L.C., presentó su Informe a la Comunidad Universitaria 2025 como una toma de postura clara: la universidad no puede reducirse a un centro de adiestramiento técnico, sino que debe seguir siendo un espacio de formación integral, discernimiento ético y esperanza social.
Desde el inicio, el rector situó el año 2025 como un periodo de contrastes: logros académicos significativos, crecimiento institucional y consolidación de proyectos estratégicos, pero también un contexto global atravesado por conflictos bélicos, tensiones económicas, polarización social y una implementación tecnológica que —advirtió— corre el riesgo de vaciar de sentido la experiencia humana. “Vivimos en un mundo que parecería haberse preocupado por todo, menos por la verdad, el bien y la persona”, afirmó.
La universidad frente a la tecnología y la ética
Uno de los ejes centrales del discurso fue la reflexión sobre la inteligencia artificial y el uso de la tecnología. Lejos de una postura tecnófoba o celebratoria, el rector subrayó que el verdadero desafío no es técnico, sino humano. Citando a pensadores contemporáneos como Éric Sadin, Hans Jonas y Zygmunt Bauman, advirtió que si la universidad cede el lenguaje, el pensamiento crítico y la responsabilidad ética a las máquinas, corre el riesgo de vaciarse por dentro.
En respuesta, la Anáhuac México ha apostado por una integración consciente de la tecnología: desde la creación del comité institucional de inteligencia artificial, la publicación de una guía para el uso ético y responsable de la IA generativa, hasta la inauguración de la Sala de Experiencias Inmersivas y el impulso de modelos pedagógicos que personalizan el aprendizaje sin perder el centro humanista.
Excelencia académica con identidad
El informe dio cuenta de una excelencia académica sostenida y evaluada externamente. La reacreditación institucional A7 de FIMPES, el máximo reconocimiento nacional, junto con acreditaciones internacionales como WASC, AACSB, CLAEP y FLASIC, colocan a la Universidad Anáhuac México dentro del grupo de instituciones con los más altos estándares de calidad, integridad académica y gestión universitaria.
A ello se suma un desempeño sobresaliente en el EGEL, con más del 96 por ciento de aprobación, el fortalecimiento de la planta investigadora —125 investigadores de tiempo completo y más de 340 publicaciones científicas en 2025— y el ingreso al ranking internacional Times Higher Education, resultado de una productividad científica sostenida.
Pero el rector fue enfático: la excelencia, si no está acompañada de sentido, se vuelve estéril. Por ello, el modelo educativo Anáhuac se articula en torno a cuatro líneas estratégicas: Excelencia Académica de Innovación; Identidad Anáhuac y Formación Integral; Vinculación Estratégica para la Proyección; y Desarrollo y Calidad Institucional, integradas en la Visión Anáhuac 5.0, que busca formar líderes con impacto social y profundidad ética.
Uno de los rasgos más distintivos del informe fue la centralidad otorgada al acompañamiento personal y comunitario. Más de 11 mil 600 alumnos cursaron materias de la Ruta ADN Anáhuac, mientras que programas de tutorías, mentorías, coaching y el Centro Anáhuac de Formación Integral atendieron a cerca de 9 mil estudiantes. A ello se suma un robusto sistema de atención a la salud mental, con más de 7 mil 500 personas acompañadas y una clínica psicológica abierta también a población externa en situación de vulnerabilidad.
Vinculación, liderazgo y proyección social
El informe mostró una universidad profundamente conectada con su entorno. Más de 2 mil 300 voluntarios participaron en proyectos sociales; se consolidaron alianzas con empresas, gobiernos, organizaciones civiles y organismos internacionales; y se fortalecieron los programas de liderazgo estudiantil en ámbitos como salud, empresa, comunicación, arte, deporte y compromiso social.
La vinculación empresarial, con más de 200 empresas aliadas y un modelo integral de empleabilidad, refuerza la idea de que la formación universitaria debe traducirse en oportunidades reales, sin perder el horizonte del bien común.
Una universidad que construye esperanza
Hacia el cierre, el rector ofreció una reflexión de fondo sobre el papel de la universidad en un tiempo de ideologías frágiles, opiniones volátiles y relaciones superficiales. Frente al riesgo de una educación reducida a competencias y datos, defendió con claridad una universidad con identidad, criterio y profundidad, capaz de formar personas libres, críticas y comprometidas.
El Dr. Cipriano Sánchez García, L.C., recordó que en el centro de todo proyecto educativo deben estar personas concretas, especialmente aquellas que el sistema tiende a descartar. “No somos una institución que simplemente transmite datos; somos una comunidad que construye esperanza”, afirmó.
El Informe 2025 de la Universidad Anáhuac México no fue solo una rendición de cuentas. Fue una declaración de principios: en medio de la incertidumbre global, la universidad sigue apostando por la verdad, la dignidad humana y la formación de líderes que, antes que exitosos, sean profundamente humanos.