Por primera vez en décadas, en las últimas dos semanas la policía estadounidense invadió los campus universitarios, desmantelando campamentos pro-Palestina y arrestando a más de mil personas —entre estudiantes, profesores y otros activistas—. La policía actuó a petición de las autoridades universitarias, que están desesperadas por poner fin a las protestas contra la guerra en Gaza, que se encuentra en su séptimo mes. No obstante, lejos de calmar las aguas, el uso masivo de la fuerza solo ha echado leña al fuego. Desde las primeras 100 detenciones de manifestantes en la Universidad de Columbia, el 18 de abril, estudiantes de más de 60 universidades se sumaron al movimiento contra la guerra.
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