El poema “La suave patria” inmortalizó a López Velarde.
Hace unos días se hizo escarnio sobre la figura del presidente de Argentina, por ser argentino. Podemos observar el chiste: ¿Cómo se suicida un argentino? Subiéndose a su ego y tirándose del mismo. Cosas de argentinos que vinieron acá a dar la nota; porqué “Argentina tiene un comienzo, pero México tiene un origen”, se agolparon los medios maestros para corregir el timón.
También nos surgió la duda ¿se han dado cuenta como la BBC se ha convertido en una fuente de información fiable y socializable al menos en el México del Wifi? Además el lapsus del presidente de los argentinos quizá ni siquiera sea exclusivamente internacional sino histórico. Recordemos que Brasil -único país que habla portugués en la región- junto con Argentina y Uruguay, desde hace 200 años mantienen una fuerte alianza comercial y cultural con Europa, mientras que, históricamente, desde México y al menos hasta el Perú la atracción norteamericana ha ejercido un magnetismo más grande.
Andamos de festejo, de centenario, como hace cien años hay fiesta. Es claro que la nota del cono sur trascendió porque hace poco el gobernante de nuestros paisanos -con el ego (culturalmente hablando) más grande-, Alberto Fernández, visitó nuestro país a invitación del Gobierno de México para conmemorar los 200 años de la promulgación del Plan de Iguala.
Decíamos del lapsus histórico, de acuerdo con la obra “Historia de las relaciones internacionales de México 1821-2010. Volumen 4. América del Sur”, editado por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) “México —y en menor medida también Perú— fue el campeón indiscutible de la causa americana, el principal promotor de las frustradas conferencias americanas en busca de una integración ofensiva-defensiva y, sobre todo, de mecanismos que redujeran el aislamiento geopolítico por medio del apoyo, no meramente protocolar y discursivo, de las naciones ‘hermanas’ del sur frente a las amenazas del ‘primo’ del norte”.
“A pesar de esta intención, hacia la segunda mitad del siglo XIX nuestro país se había convertido en un ‘problema’ para sus ‘naciones hermanas’, en la medida en que las clases dominantes de América del Sur se aproximaban cada vez más a los intereses y a los mercados estadounidenses. Se puede decir que la región se dividió en dos bandos: los países del lado del Pacífico —Perú, Ecuador, Bolivia y Chile—, que compartían con México la intención de lograr una unión interamericana, y los países del lado del Atlántico —Brasil, Uruguay y Argentina—, más vinculados con el viejo continente y ‘protegidos’ por una especie de imperio informal que Inglaterra y sus circuitos comerciales habían establecido en Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires”.
En descargo de los amigos del cono sur, primero podemos aceptar la disculpa del mandatario argentino y después, podemos advertir su personalidad; el chiste del principio, por ejemplo, es de otro ilustre argentino, el Papa Francisco, a quien se le atribuye en la serie “Los dos papas”; así como la siguiente frase sobre la confesión que, me parece una maravilla: “El pecado es una herida que necesita ser sanada, el perdón no es suficiente”.
López Velarde
Sin embargo nuestro personaje de hoy, por su actualidad, no es Alberto Fernández ni el Papa Bergoglio. Pero sí es (al menos en otrora) un fiel creyente, nació en junio y murió en junio, en lo que va de esta semana hace 100 años. Un poeta que encarnó la pasión, consiente de ello, como Jesús murió a los 33. Quizá por eso lo adoramos, más que por aquello de la “Patria impecable y diamantina”. El personaje de esta semana sin duda es Ramón López Velarde, poeta de “sangre devota”.
En los periódicos de la época, escribió “Instantáneas”, siempre a favor de Madero. Velarde jugó partido y vivió de igual forma, dividido entre el fervor carnal y el celestial. Enamorado de su prima Águeda, católico militante; su poema “La suave patria” lo inmortalizó. Con base en esta obra podemos afirmar que López Velarde estaría de acuerdo con el presidente Fernández, los mexicanos provenimos —entremezclados— de la génesis india.
En el México actual, decir “indio” sólo puede ofender a alguien que no valora la riqueza y la profundidad de los pueblos originarios. En ese extenso y complejo texto que es “La suave patria”, Velarde sólo enaltece a un personaje histórico, a quien llama “abuelo”, y es a Cuauhtémoc. De forma similar que miles de víctimas de Covid, el próximo sábado 19 de junio, Velarde cumplirá 100 años de haber fallecido debido a una pulmonía y nuestro entorno lo envolverá la atmósfera de la patria prístina: india y diamantina.

Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
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