Dulce Castro participó en el Coloquio 50 años de diseño. Casa abierta al tiempo, realizado en Casa Rafael Galván
El papel del diseñador debe retomarse desde una perspectiva mucho más autónoma y conectada con los otros, para generar un trabajo que incida en lo social y en los sectores menos atendidos, sostuvo la maestra Dulce Castro Val, académica de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante la actividad inaugural del Coloquio 50 años de diseño. Casa abierta al tiempo, realizado en la Casa Rafael Galván de esta Institución, la profesora versó sobre la transformación de este campo y los retos a los que se enfrentan los especialistas de esta rama.
Al participar en la mesa que llevó por título El diseño y la construcción social, refirió que aunque la tecnología ha servido para acelerar y optimizar los procesos en esta disciplina, también “nos ha quitado autonomía y una parte importante de lo que éramos como profesionales” en el ramo.
La investigadora del Departamento de Investigación y Conocimiento para el Diseño sostuvo que en los últimos años se ha dado una transformación respecto de los ámbitos de acción, el abordaje crítico y la función que tiene esta carrera en las sociedades contemporáneas.
En estos 50 años y todo el recorrido transitado como Institución, habría que pensar en el papel del diseñador y su compromiso con lo social, consigo mismo, con su carrera y con un discurso de empoderamiento, porque aun cuando parece que éste sólo se limita a algunos sectores, “tendríamos que creer en esta posibilidad de autonomía”, abundó.
La maestra en Comunicación y Estudios de la Cultura recordó que cuando ella se formaba en esta disciplina, el diseño estaba presente en el trabajo con comunidades vulnerables, asociaciones y otros grupos, lo que le brindó una visión más amplia de la aplicación y las esferas de acción de esta profesión.
“Aprendí que el diseño era algo que podía trascender el rubro de la impresión y la publicidad. Cuando entramos a la universidad hace más de 20 años, nosotros entendimos que esta carrera implicaba trabajar mano a mano con la sociedad, con productores y con costureras”, detalló.
Por ello, Castro Val subrayó que es importante poner en el mapa una reflexión sobre lo que se está haciendo en este ramo, sobre la gran pérdida de autonomía que ha tenido el diseño y los caminos posibles para generar medios propios de creación, experimentación y abordaje.
Finalmente, invitó a llevar la mirada no sólo al futuro, sino “al tiempo que nos precedió”, donde había una profunda cercanía con los procesos de producción, con la forma de trabajar y con los materiales que se manejaban con las manos, pues no existía la inteligencia artificial para crear imágenes, ni Photoshop para recortar o plotter para imprimir.