Rompió el gobierno con modelo sectorial para asignar recursos a programas sociales

UAM-1

El actual gobierno favorece programas redistributivos dirigidos directamente a la población

Rompió el gobierno con modelo sectorial para asignar recursos a programas sociales

Este primer año vio un proceso de transición entre políticas públicas en donde aún no quedan muy claros los procedimientos

Más que privilegiar el sistema de mediación entre actores sociales locales y gobiernos estatales el actual gobierno de México favorece programas de corte redistributivo dirigidos directamente a la población, afirmó Alejandro Vega Godínez, investigador de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Aunque no es posible indicar si durante el primer año del actual gobierno la duplicación y fragmentación de apoyos sociales en el interior del país se haya suprimido, lo cierto es que durante años los recursos públicos se ejercieron sin un eje, un centro integrador que racionalizara su uso, lo cual ha generado gran incertidumbre sobre lo que está sucediendo.

Durante el Foro Políticas públicas hacia el bienestar y la cohesión social en el Gobierno de la Cuarta Transformación en México, organizado por la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Iztapalapa, el académico abordó las modificaciones a los artículos 17 Bis y 17 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, los planes sectoriales que trastocaron la forma como se gestionan los asuntos públicos a nivel local, así como la pertinencia o no de la transformación y reducción de entre 640 y dos mil 300 delegaciones locales y el número de beneficiarios.

“Hay un trabajo muy fuerte por realizar porque no queda claro cómo se genera el padrón de beneficiarios de programas sociales, pues si bien algunos tuvieron validez plena con el tiempo también se convirtieron en clientelares”, aseguró el docente del Departamento de Estudios Institucionales de la UAM.

Acabar con la fragmentación

Vega Godínez expresó que La maquinaria administrativa todavía no está lista porque ha sido difícil para los actores entender lo que está sucediendo y “este primer año lo interpreto como un proceso de transición en el que el nuevo esquema aún no arranca, pero el viejo tampoco está funcionando plenamente”.

Desde el año 2000 ha centrado su investigación en Aguascalientes, San Luis Potosí y Tabasco, entidades donde la gestión de política social se privilegiaba de acuerdo a una coordinación vertical o una lógica de silos en la que una agencia central se comunicaba a través de sus delegaciones con los estados en una administración espejo.

“Este modo de interacción ha favorecido la fragmentación, poca coordinación y duplicación de programas por distintas dependencias federales, en una lógica de producción que no evaluaba si el problema había sido resuelto y lo importante era gastar el presupuesto pues de lo contrario habría una sanción y reducción de presupuesto para el ejercicio siguiente”. Con esta reforma a la ley orgánica, reconoció, se rompe con la lógica sectorial para hacer llegar los recursos de manera directa a la población beneficiaria.

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