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- Legado. Su aportación a la libertad intelectual fue tan relevante, como precisa su memoria privilegiada .

Concluyó la XXXI Filah, ejercicio inédito de fomento virtual a la lectura

Innovadores. El evento cultural del INAH se realizó de manera virtual; además se presentaron tres libros en homenaje a Carlos Monsiváis

Luego de una semana de intensa actividad virtual, la XXXI Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (Filah) fue clausurada oficialmente mediante un mensaje remoto de la secretaria técnica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Aída Castilleja González.

A nombre del director general del INAH, Diego Prieto Hernández, la antropóloga comentó que este 2020, marcado a nivel global por las restricciones derivadas de la pandemia de covid-19, no se interrumpió la continuidad de la feria, misma que, a través de la tecnología, permitió a una multiplicidad de autores, editores, libreros y, por supuesto, lectores, confluir como cada año en torno al mundo del libro.

“Lo que inició con un dejo de incertidumbre desde la decisión de optar por el formato virtual, trascurrió de manera creativa hasta lograr positivos resultados en un ejercicio innovador que nos permitió alcanzar nuevas formas de vinculación con el público”.

Castilleja González añadió que en vista de los más de 14 mil 275 asistentes digitales al patio central que se recreó del Museo Nacional de Antropología (MNA), así como de los 36 mil 600 asistentes remotos al programa de actividades de la Filah, se tomó la decisión de mantener abiertos los estands virtuales hasta el domingo 11 de octubre.

Esta medida, subrayó, es un apoyo que busca darse a las editoriales en tiempos de dificultad económica como los actuales, así como una oportunidad para que, durante una semana más, los lectores puedan seguir interactuando y encontrado precios accesibles para las novedades editoriales presentadas en la XXXI Filah.

Tras agradecer a las autoridades de la Embajada de Argentina en México y del Gobierno de la Ciudad de México, país y ciudad invitados en esta edición de la feria, la secretaria técnica del INAH señaló que, gracias al apoyo del Patronato del MNA, de la Coordinación Nacional de Difusión y de la Dirección de Medios de Comunicación de la institución, pudieron realizarse un total de 180 actividades en la Filah: 72 presentaciones editoriales, 26 conversatorios, siete coloquios, cinco presentaciones editoriales, dos exposiciones y un ciclo de cine, entre otras, las cuales formaron parte de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura.

Entre ellas, abundó, estuvieron las tres jornadas de homenajes al cronista Carlos Monsiváis, a la arqueóloga Pilar Luna y al museólogo Mario Vázquez, así como los reconocimientos póstumos al antropólogo Ricardo Melgar y al restaurador Arturo Montero.

“Tristemente, en los últimos días también trascendió el fallecimiento del caricaturista Joaquín Salvador Lavado Tejón, mejor conocido como Quino”, a cuya trayectoria, crítica y, sin embargo, llena de humor, también se rindió un merecido homenaje, finalizó la antropóloga.

Lanzan tres libros digitales gratuitos, en homenaje a Carlos Monsiváis

Con tres lúcidos ensayos que atisban a ese personaje inasible, rebelde y brillante que fue Carlos Monsiváis, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) rinde homenaje a quien fuera su investigador y mentor de noveles historiadores, en el marco de su décimo aniversario luctuoso, los cuales, en breve, estarán a disposición de todo interesado en su vida y obra, mediante publicaciones digitales de descarga gratuita.

En voz de sus autores, los investigadores de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH, Carlos San Juan Victoria, Esther Acevedo, Lilia Venegas y Francisco Pérez Arce, los libros Instantáneas vitales. Carlos Monsiváis, 1938-2010; Monsiváis, el gozo de la rebeldía y Una subversión llamada Monsiváis, fueron presentados dentro de la XXXI Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (Filah).

Los tres títulos derivan de los trabajos de la Cátedra Monsiváis, ejercicio académico que se desarrolla en la DEH para continuar con su pensamiento. A decir del historiador y economista Carlos San Juan, la idea es invitar al lector a acercarse a su mundo, donde el discernimiento profundo y la ironía daban orden al caos en que vivimos en el orbe, en el país y, particularmente, en la Ciudad de México.

En el primer libro, una rica compilación de fotografías, muchas de ellas desconocidas pues forman parte del álbum familiar (cedido por su prima Beatriz Sánchez Monsiváis), las historiadoras Esther Acevedo y Lilia Venegas dan cuenta de la evolución del gran escritor, de los múltiples ámbitos y círculos sociales e intelectuales de los que se rodeaba.

El segundo, Monsiváis, el gozo de la rebeldía, de Francisco Pérez Arce, es un relato impregnado del espíritu insumo y libertario que marcó al México de 1968 y a sus jóvenes generaciones, a las cuales pertenecen el homenajeado y el propio autor. Por último, en Una subversión llamada Monsiváis, Carlos San Juan elabora un trazo de su vida a través del “centro de gravedad” sobre el que giraban sus diversos intereses: “la vocación de trastocar los órdenes estéticos, sociales, culturales y políticos”.

Los investigadores del INAH dejaron las anécdotas fluir en un conversatorio, transmitido vía remota por el canal de INAH Tv en YouTube, como parte de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. El pretexto fueron siete retratos de Monsiváis que resultan simbólicos de su transformación vital.

Lilia Venegas anotó que son fotos de cartera, las que revelan que hubo un Carlos Monsiváis antes y después de 1968: “Él insistía mucho en que la juventud mexicana fue otra después de ese año; eso lo vemos en estos retratos, un muchacho de semblante adusto, vestido de saco y corbata, que después aparece con chamarra, camisa un poco desabotonada y algo despeinado”.

Tras su involucramiento en el movimiento estudiantil, una fama que comenzaba a subir gracias a sus crónicas, una autobiografía y su primer libro publicado, Días de guardar, a inicios de los años 70, Monsiváis se trasladó a Essex, Inglaterra, donde se empaparía de los llamados estudios culturales en boga y a los que daría carta de naturalización en México.

Por su parte, Esther Acevedo hizo hincapié en que antes y posterior a esa experiencia, Monsiváis ya tenía un lugar dentro de la “mafia” intelectual, como lo deja ver la famosa foto fechada en 1965, en la que aparece en La Ópera, en compañía de Carlos Fuentes, Fernando Benítez y José Luis Cuevas. U otra más junto a José Emilio Pacheco y Gabriel García Márquez e, incluso, una en solitario con Jorge Luis Borges.

En opinión de la historiadora, cada una de esas instantáneas aporta información sobre las complicidades y las redes entre los literatos mexicanos. Detrás de esos grupos está la creación de suplementos culturales en diarios y revistas; de proyectos cinematográficos como En este pueblo no hay ladrones (adaptación de un cuento corto de García Márquez y con la actuación de Monsiváis), una “mafia” nacional con incidencia en el ámbito internacional.

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