No es una falsa alarma decir que nuestro momento es apocalíptico: Estela Ruiz Milán de El Colegio Nacional

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No es una falsa alarma decir que nuestro momento es apocalíptico: Estela Ruiz Milán de El Colegio NAcional

Bergman, El séptimo sello y las pandemias fue el título de la conferencia dictada en vivo el 2 de octubre por la psicoanalista Estela Ruiz Milán, como parte del ciclo Viernes viral, coordinado por Antonio Lazcano Araujo, integrante de El Colegio Nacional

El séptimo sello forma parte ya del catálogo de películas clásicas de la filmografía universal. Escrita y dirigida por Ingmar Bergman, hacia 1957: se desarrolla en la Europa medieval, durante la peste negra y relata el encuentro entre un cruzado y la Muerte, a través de una partida de ajedrez.

El filme fue comentado por la psicoanalista Estela Ruiz Milán, como parte del ciclo Viernes viral, coordinado por Antonio Lazcano Araujo, integrante de El Colegio Nacional, en la conferencia titulada Bergman, El séptimo sello y las pandemias, transmitida en vivo el 2 de octubre por las plataformas de la institución.

“Hay una coincidencia entre El séptimo sello y la situación actual que estamos viviendo en el país y en el resto del mundo: estamos disertando sobre un virus que nos amenaza de manera letal. La similitud puede reflejar nuestra realidad: no sabemos en qué momento a cualquiera de nosotros nos llegue la muerte sin previo aviso, a diferencia de lo que sucede en la película”.

Antes de adentrarse en el análisis de la cinta, Ruiz Milán ofreció un acercamiento a la biografía de su admirado Ingmar Bergman, como el hecho de que cierto temor vivido en la infancia lo llevó a encerrarse perpetuamente en su mundo interno y lo expresó en los más de 50 años de su filmografía, “como una catarsis liberadora, exorcizando a sus demonios”.

“En sus películas, que podríamos clasificar como expresionismo simbólico, la lucha entre el bien y el mal se manifiesta con la humillación en El séptimo sello; su angustiosa preocupación religiosa por haber perdido la fe, podemos verla en todas sus películas, en la ansiada respuesta de Dios y en la desesperanza por el vacío existencial.

“El temor a la muerte lo deriva del terror a lo desconocido, al juicio final que propone el cristianismo, miedo al castigo eterno por la ira de Dios. El propio Bergman mencionó que a los 30, 40, o a los 50 años tenía temor a la muerte, pero que ya a los 80 no los sentía al aproximarse a ella en su vejez, ya que la muerte era entonces parte de su realidad”.
La vida inconsciente

“En el arte se proyectan, a veces de manera inconsciente, recuerdos de la vida del autor, imaginados como ciertos o inventados”, comentó Estela Ruiz Milán durante la cátedra, en la cual recordó que en (August) Strindberg y en Bergman esto es totalmente consciente: ambos lo expresan explícitamente, escribieron sus autobiografías para tratar de entender y explicarse a ellos mismos el dolor de la existencia: “con temor y temblor, como advirtió otro escandinavo, Kierkegard.

“La situación que se plantea en esta película es equivalente a la que estamos viviendo en nuestro país: no es una falsa alarma decir que nuestro momento es apocalíptico. Las matanzas, secuestros, violaciones, desapariciones, feminicidios, violencia familiar, las condiciones de pobreza que llegan hasta la hambruna y añadido a esto aparece la epidemia, el virus que nos trae la muerte por asfixia”, alertó la psicoanalista.

Por ello, no queda más que cuidarnos y cuidar a los demás con los medios que están a nuestro alcance: la higiene, el cubrebocas, la sana distancia, como los verdaderos artilugios “con los que podemos hacerle trampa a la muerte en la partida de ajedrez que estamos jugando con ella”.

El título de la película de Bergman está tomado del Apocalipsis de San Juan, que es el último libro del Nuevo Testamento de la Biblia: el Apocalipsis relata que son siete los sellos del libro del cordero degollado, imagen de Cristo sacrificado, y son siete como el número cabalístico que implica plenitud.

“A la ruptura de cada sello aparecen las amenazas del exterminio de la humanidad pecadora y, al romperse el último sello, sucederá el fin de los tiempos, el juicio final, el fuego eterno para los infieles y los que cometan los pecados de lujuria, adulterio, prostitución”.

En esa atmósfera se desarrolla la película del director sueco, también creador de películas como Gritos y susurros, Secretos de un matrimonio, o Fanny y Alexander:  El séptimo sello lleva implícitas las amenazas de destrucción, violencia, muerte eterna, frecuentes en su obra, que muestra “los rostros y las relaciones humanas en las que habita el vacío y la súplica del hombre, ante el silencio de Dios. La inspiración en el apocalipsis se ve en la película desde el principio hasta el fin”.

“Una historia que sucede en una atmósfera en la que el mundo está devastado: la peste negra ha arrasado en varios países durante décadas, las pandemias suelen durar varios años. Encuentran a una joven que se dice está poseída por el demonio y, por eso será quemada en una hoguera. El cruzado quiere conocer al demonio que la posee, a través de la mirada de ella, para preguntarle por Dios, pero como la muerte ha dicho: el cruzado hace preguntas que no tienen respuesta”.

Los demonios de Bergman
En la película se observa a gente desesperada por la epidemia, relató Ruiz Milán: personas miserables, inválidas, mutiladas que caminan de rodillas, otras se flagelan… alguien con un Cristo que refleja el tormento en su rostro. Otros sostienen la cruz como penitencia para el perdón de sus pecados, gente que implora un milagro, temerosa de la ira de Dios.

“Donde efectivamente entra un rayo de luz que disipa las tinieblas es en el episodio de los cómicos de la legua. La carreta de los cómicos como representación primigenia del teatro, así como las relativas al circo, han sido utilizadas por grandes autores.

“En el caso de Bergman, él mismo confiesa que sigue siendo un niño: el niño que conserva también los terrores nocturnos y la fantasía lúdica de su infancia. En El séptimo sello, los personajes de la comedia trashumante son los que manifiestan la vitalidad en medio de la destrucción y la muerte. Son los que se salvan, posiblemente porque muestran los aspectos vitales de la condición humana. En el teatro reside la vida, la esperanza en otra alternativa de la realidad. Esta sería la conclusión de esta película”.

Durante la conferencia se proyectaron algunas escenas de la cinta, con lo que la especialista logró ofrecer un acercamiento más íntimo al clásico del cine: “El paisaje que elige es, por lo general, abrupto, solitario, frente a la inmensidad del cielo y del mar que subrayan el sentimiento de desvalidez del humillado ser humano”, contó la ensayista.

“Bergman fue un hombre que exorcizó a sus demonios con sus películas, que encontró la catarsis en el teatro y el cine, que buscó a la mujer, en sus múltiples mujeres, un refugio un tanto maternal, como contraparte del padre silente y punitivo”, destacó Ruiz Milán.

La conferencia Bergman, El séptimo sello y las pandemias, dictada por la psicoanalista Estela Ruiz Milán, como parte del ciclo Viernes viral, coordinado por Antonio Lazcano Araujo, se encuentra disponible en el Canal de YouTube de El Colegio Nacional: elcolegionacionalmx

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