Podcast CAMPUS
Al aire

Un siglo de la SEP: La nueva secretaría y su fundador

En su gestación, la secretaría estuvo ligada a la Universidad Nacional y a la visión de Vasconcelos de poner el conocimiento en pro del beneficio de la población

Me obsesionaba la idea de la Universidad, como

base para crear el Ministerio, que acaso

transformase el alma de México . . .

(La Tormenta, José Vasconcelos).

En los muchos textos dados a la luz pública con motivo del Centenario de la SEP son pocas las referencias en torno al papel que la Universidad Nacional tuvo en dicho acontecimiento. Me ha parecido oportuno recordarlo con la transcripción de unos párrafos que sintetizan ese hecho, redactados un decenio atrás y contenidos en el libro La SEP en el desarrollo de la educación superior.

La Secretaría de Educación Pública fue concebida por José Vasconcelos desde la rectoría de la Universidad Nacional. Había llegado a esta última de manera un tanto azarosa. Le había tocado en el reparto de puestos que la Revolución de Agua Prieta, triunfante en contra del régimen carrancista, había propiciado. La Universidad sería sólo una estación de paso en lo que era su verdadero proyecto y vocación: restaurar el antiguo ministerio de Instrucción Pública que había conducido hasta el final del porfiriato el maestro Justo Sierra. Como gráficamente lo expresó en La tormenta: “a una universidad con los lineamientos que le dejaron los carrancistas, yo no me paro. A menos que vaya para allá a deshacer el mal que hizo Carranza y retomar la Universidad como un ministerio que no soñó ni Don Justo, y de paso daríamos la primera patada a la Constitución de los Carranclanes”.

Ese desdén por la Universidad era sólo aparente. La acción de Vasconcelos en ella es de rescate y de, podría decirse, poner en práctica la idea de Sierra de once años atrás. Como es sabido, la Revolución y sus secuelas durante esa primera década impidieron que la institución avanzara, tal y como había sido previsto en el proyecto de su fundación. Ahora, la tranquilidad en el país y en la vida política permitían que la Universidad, basándose en ellas, también prosperase. El momento va a ser aprovechado por Vasconcelos.

La actividad del rector sirve para darle contenido, objetivos y metas a la institución, pero también, a partir de ella y una vez ordenada la casa, para el propósito de restablecer aquel importante ministerio. Desde la Universidad, y con un ritmo frenético, en unos cuantos meses el rector había trazado la hoja de ruta (como se diría ahora) que permitiera restablecer el ministerio de Instrucción Pública, mismo que adopta ahora el nombre de Secretaría de Educación Pública. Dentro de ese rumbo identifica las reformas constitucionales que resultaban indispensables para federalizar la educación, ya que la Carta Magna, aprobada en Querétaro, había depositado tales atribuciones en las entidades federativas y los municipios.

Junto con dicha reforma, elabora el proyecto de la ley educativa conforme a la cual la nueva Secretaría conduciría su acción pública. Además, personalmente elabora el plan de trabajo, inspirándose en la obra del afamado educador ruso Lunarchasky. En sus propias palabras: “ . . . a él debo mi plan más que a ningún otro extraño, pero creo que lo mío resultó más simple y más orgánico. Simple en la estructura, vasto y complicadísimo en la realización, que no dejó tema sin abarcar. Lo redacté en unas horas y lo corregí varias veces, pero el esquema completo se me apareció en un solo instante, como el relámpago que descubre ya hecha toda una arquitectura”.

Dentro de la arquitectura del nuevo ministerio, a Vasconcelos le interesaba sobremanera la educación básica y la lucha contra el analfabetismo, tal y como se reflejaba en dicho plan de trabajo. Empero, no era omiso en lo tocante a la educación superior nacional. El, personalmente,  también tenía objetivos que cumplir en ese espacio, sin descuidar la acción que continuaba desarrollando dentro de la Universidad Nacional, entidad que dependía orgánicamente de la SEP. Desde su discurso de toma de posesión como rector, Vasconcelos se asume como “un emisario de la Revolución” y, con la mira puesta en la fundación del ministerio, invita también a los universitarios a colaborar en un “programa regenerativo de la educación pública” y a “sellar pacto de alianza con la Revolución”, como alguna vez lo expresara Porfirio Muñoz Ledo.

Congruente con ello, dentro del plan de trabajo que acompaña a la reforma constitucional y la propuesta de ley de educación que es enviada al Congreso, se introducen dos aspectos referentes a la educación superior. Uno, de manera directa, relacionado con la creación de cuatro universidades federales que, situadas estratégicamente dentro del territorio, se convertirían en espacios para desarrollar la formación profesional, la ciencia y la cultura dentro del país. Tales universidades serían federales, pero con la característica de que, en materia de orientaciones y tendencias educativas, tuvieran autonomía y libertad, similar a la idea básica de Justo Sierra para la Universidad Nacional.

Hay otro aspecto que relaciona a la SEP con la educación superior de manera indirecta. Dentro del ministerio se creaba el Departamento de Enseñanza Técnica, mismo que tendría a su cargo impulsar ese tipo de educación en todo el territorio nacional. Este Departamento tendría la encomienda de crear una escuela con dichas características, reemplazando a las de Artes y Oficios que el régimen de Díaz había establecido y multiplicado. Este es el germen inicial del IPN.

Desde luego, y sin que el plan de Vasconcelos lo mencionara mayormente, la gran acción de la SEP en la educación superior se daba en la propia Universidad Nacional. Así como desde ella había soñado y trabajado para crear la nueva Secretaría, ahora, con sus 39 años cumplidos, Vasconcelos va a apartarse de la Universidad sin dejar de actuar en ella. Para eso era el jefe nato —según las normas de la SEP y las de la propia Universidad—, y el rector reemplazante, Antonio Caso, lo tendrá siempre rondando en la institución: opinando, corrigiendo, actuando.

Como parte de la Revolución, para Vasconcelos la misión de la Universidad era muy clara: debería estar “al servicio de las realidades sociales” y no del “saber abstracto”. En contrapartida, al gobierno le correspondía “cuidar que la Universidad obedezca estas orientaciones… que no se convierta en torre de marfil… [y que sus maestros] pongan su ciencia al servicio de los ideales de mejoramiento populares”. Como podrá notarse, a un siglo de distancia ese mensaje cobra actualidad.

Acerca del autor

Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com

Deja un comentario


newsletter
campus

Recibe directamente en tu correo electrónico la edición semanal de Campus con los artículos de opinión más destacados sobre el sector educativo y los temas de coyuntura nacional e internacional.

Bienvenido

Contenido exclusivo para suscriptores

CAMPUS

Ingresa a tu cuenta

Regístrate a Campus

Contenido exclusivo suscriptores

Modalidad en línea

  • Examen de Habilidades y Conocimientos Básicos

ESTAMOS PARA SERVIRTE

Mándanos un mensaje para atender cualquier apoyo que necesites sobre el sitio Campus, el suplemento semanal, nuestros productos y servicios.

25 años de experiencia realizando evaluaciones computarizadas

Nuevo examen de inglés: Excoba/I Nivel B1

Basado en el Marco Común Europeo de Referencia de las lenguas

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on pinterest
A %d blogueros les gusta esto: