El rezago educativo en México no es sólo una cifra estadística; constituye una brecha que condena a los más vulnerables a reproducir el ciclo de la pobreza. En este texto se aborda la brecha existente entre la educación real (la que ha recibido escolarizadamente la población del país) y la educación obligatoria (aquella marcada en el Artículo Tercero Constitucional y leyes de ahí emanadas). El dato general, según el Programa Sectorial de Educación 2025-2030, es que casi 53 millones de compatriotas están en condición de rezago. Un número considerable por dondequiera que se le vea. Lo más preocupante es que el problema ya se extiende por décadas, y aunque ha sido enfrentado por los tres órdenes de gobierno, sus resultados son magros.
Recientemente, un programa implantado en Quintana Roo, de pequeñas proporciones, pero bien concebido, puede ser un significativo factor de demostración para aplicarse a mayor escala y en otras latitudes. La clave para ello: aprovechar un instrumento creado por la SEP hace más de un cuarto de siglo e integrarlo como parte de las políticas de educación, en este caso, en una entidad federativa. Me refiero con ello al Acuerdo 286. Las líneas siguientes se centran en ambos temas: el rezago educativo y el Acuerdo de la SEP.
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Por lo que se refiere al rezago, como se lee arriba, es de 53 millones de personas, abarcando el 27 por ciento de la población de 15 años o más. En ese conjunto, el 4.1 por ciento no sabe leer ni escribir, 8 por ciento no ha completado la primaria y 16 por ciento no ha terminado la secundaria (“Afecta rezago educativo 24 millones de mexicanos”, L. Poy, La Jornada, 13 de marzo). Por lo que corresponde a la Educación Básica, la estadística anterior (primaria y secundaria) resulta muy elocuente en el momento actual. Se pretende que la economía mexicana pase (de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo) del lugar mundial 13 al décimo. Para ello se requiere necesariamente, entre otros factores, de una fuerza de trabajo calificada que pueda incorporarse en los diferentes sectores de la actividad económica, de tal forma que permita un incremento en la productividad en cada uno de ellos. Pero contrariamente, según resalta el Instituto Nacional de Educación de Adultos (INEA), 28 millones de mexicanos “no cuentan con las habilidades mínimas que les permitan una inserción favorable en el mercado laboral, así como aquellas necesarias para su desarrollo personal y familiar, y que contribuyan al progreso de su comunidad”.
A estos números y proporciones debe añadirse el correspondiente al nivel de Educación Media Superior, bachillerato o preparatoria, como es comúnmente conocido. De los 83 millones de mexicanos mayores de 20 años (Inegi), 24 millones no “cursaron o no han logrado concluir” tal nivel. Esto significa casi la tercera parte de la población adulta del país. Lo observado líneas arriba, respecto al papel que potencialmente debe jugar la educación en el desarrollo personal y social, se intensifica en una economía con un grado de avance, o dimensión, como la nuestra. De ahí la necesidad de reducir las magnitudes antes descritas.
A los varios programas ya establecidos para tal propósito, o los recientemente puestos en marcha (singularmente, los del Plan México, por lo que se refiere a los 150 mil técnicos que deben formarse y certificarse anualmente), se ha venido a sumar el recién implantado en el estado de Quintana Roo. Se trata de un esfuerzo conjunto, como ya se dijo, de tres instituciones: el Gobierno Estatal, la Universidad Autónoma de Quintana Roo (UAQRoo) y el Centro Nacional de Evaluación (Ceneval). Dichas entidades tienen como objetivo atender una parte específica de dicho rezago: el de las mujeres de más de 20 años que no cursaron o concluyeron la educación media superior o bachillerato.
El programa, ya en marcha por segunda ocasión, con el título #MujerEsAprender, está dirigido específicamente a la población femenina “que desee concluir la preparatoria”. Las dependencias estatales (Secretaría de las Mujeres y Secretaría de Educación), en colaboración con la UQROO y la Universidad Intercultural de Quintana Roo, ofrecen dos mil becas que permitan a las beneficiarias prepararse para el examen.
La próxima semana se abordará lo correspondiente al punto de vista de las tres entidades que intervienen en este sustancial esfuerzo colectivo.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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