Mujeres, trabajo y educación

Tanto las trayectorias académicas y laborales como la ciencia y la política juegan un papel en el intrincado desarrollo del feminismo contemporáneo

En 1950, las mujeres representaban el 13 por ciento de la Población Económicamente Activa. En 2020 representaban el 40 por ciento.

Detrás de las potentes olas expansivas de los movimientos feministas en el mundo contemporáneo, coexisten factores económicos, demográficos y sociológicos que ayudan a comprender las causalidades profundas de las agendas sociales y públicas que han cuestionado y transformado de manera significativa las relaciones entre los sexos en varios campos de la vida social. Los feminismos son la expresión política de esos cuestionamientos, y constituyen movimientos que han colocado en el centro los enfoques de género en los temas de violencia, discriminación, desigualdad e injusticia que caracterizan las relaciones sociales del siglo XXI.

En ese sentido, el feminismo es un reclamo civilizatorio, un conjunto de exigencias sociales dirigidas no solo a denunciar la exclusión de las mujeres de los temas sustantivos de la agenda pública, sino también para construir nuevos arreglos sociales e institucionales que favorezcan la igualdad, la democracia y la justicia en las sociedades contemporáneas. Detrás de ese conjunto de reclamos legítimos de derechos y reconocimientos, existen factores que ayudan a explicar con mayor profundidad los contextos y la lógica de las causas feministas.

Este es unos de los supuestos centrales que anima un interesante proyecto desarrollado por varias investigadoras e investigadores universitarios, cuya primera expresión es un libro de próxima aparición. Se trata de una iniciativa donde confluyen los trabajos de un conjunto de estudiosos mexicanos sobre los temas de las relaciones entre mujeres, educación y trabajo, coordinado por Jordi Planas desde la Universidad de Guadalajara. A través de seis trabajos elaborados por 8 autores (5 mujeres y 3 hombres), el propósito general del estudio es explorar las relaciones entre sexo, género, expansión educativa y feminismo, desde la perspectiva de la evolución de la oferta de trabajo femenina en México.

Uno de los puntos de partida del proyecto son los datos. Según fuentes censales, en 1950 las mujeres representaban el 13 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), contra el 87 por ciento de hombres. Setenta años después, en 2020, la mujeres representan el 40 por ciento contra el 60 por ciento de los hombres. Esa incorporación masiva de las mujeres al mercado del trabajo asalariado va acompañada de la masificación del acceso femenino a la educación superior (el fenómeno conocido como “feminización de la matrícula”), donde hoy las mujeres constituyen más de la mitad de la matrícula nacional. Ambas fuerzas (laboral y educativa) están en la base empírica de los reclamos de derechos que enarbolan los discursos feministas contemporáneos.

Estos dos datos (crecimiento de la PEA femenina y feminización de la educación superior), permiten apreciar con mayor nitidez la complejidad de las causas y efectos de los comportamientos sociales, políticos e institucionales que caracterizan las relaciones entre individuos e instituciones, entre hombres y mujeres, en la sociedad mexicana del siglo XXI. La discusión sobre el reconocimiento y revaloración del papel de las diferencias biológicas de los sexos en los procesos de construcción sociocultural del género, la distinción y articulación entre el trabajo productivo y el reproductivo derivado de la división sexual del trabajo, la escolarización creciente de las mujeres tanto al nivel de las licenciaturas como los posgrados en diversas disciplinas y campos del conocimiento, los cambios y adaptaciones en las formas de vida de las mujeres en distintos contextos familiares, laborales y escolares, conforman algunas de las cuestiones que son identificadas como claves para comprender la dimensión de los cambios, resistencias y tensiones observables en el “orden de género” del México contemporáneo.

La combinación de estudios y trabajo, la coexistencia de los procesos de crianza y cuidados familiares con responsabilidades laborales y procesos formativos a lo largo y a lo ancho de las trayectorias vitales femeninas, los itinerarios de inserción laboral de las mujeres, el papel de la escolarización universitaria en la configuración de sus trayectorias, también son temas relevantes en el análisis de los distintos componentes que configuran el significado y las prácticas femeninas en la universidad y en el mundo laboral.

Desde una perpectiva sociológica, esos temas son abordados a la manera clásica, como resultado de las relaciones entre actores, estructuras y procesos. Pero son enfocados desde la búsqueda de hipótesis causales que ayuden a comprender las raíces profundas de los cambios en la situación de las mujeres y en el feminismo contemporáneo. En ese sentido, se trata de una reflexión intencionada, un conversatorio a varias voces centrado en las características de la oferta de trabajo femenina, pero apoyado tanto en las teorías culturales del feminismo como en las aportaciones de las neurociencias, la segmentación de los mercados de trabajo, o el enfoque de los itinerarios vitales complejos en la configuración de las trayectorias de acceso y tránsito de las mujeres en el trabajo y en la educación.

La importancia de estos abordajes es su ambición y originalidad, que permiten apreciar con mayor nitidez el peso específico que tienen las trayectorias educativas y laborales en la explicación de la “base dura” del feminismo contemporáneo. Escritos en un tono ensayístico, los trabajos reunidos en el proyecto son primeras aproximaciones a las distintas dimensiones de mujeres que suelen combinar ser trabajadoras, estudiantes, madres, cuidadoras, esposas, jefas de hogar. Ello abre un nuevo campo de discusión sobre los déficits, logros y límites de la incorporación de las agendas feministas en la discusión política, la lucha por derechos, o el diseño de políticas institucionales de equidad de género.

Explorar con ideas, datos e hipótesis el tamaño y profundidad de las brechas de género contribuye también a reconocer las aportaciones que las mujeres han hecho al trabajo productivo, la cohesión social y la producción del conocimiento. Habilidades blandas, competencias técnicas, gestión de emociones, redes de cuidados y cooperación, son algunas de esas aportaciones. Pero también permanecen problemas políticos y de políticas públicas: la invisibilidad de la importancia económica y social del las tareas reproductivas de las mujeres, la persistencia y ampliación de las brechas salariales entre hombres y mujeres, el predominio del modelo patriarcal en la división sexual del trabajo. Estos temas configuran una doble agenda: de investigación, basada en la producción de conocimiento, y de políticas, basadas en evidencias. Por ello, el libro es una invitación a repensar esa agenda desde diversos acercamientos y lentes conceptuales.

Sobre la firma
Investigador del Cucea Universidad de Guadalajara | Web

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