Las guías en bioética deben ser pragmáticas y claras

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Las guías en bioética deben ser pragmáticas y claras

Las guías en bioética deben ser pragmáticas y claras

Investigador de la UAM advierte sobre la necesidad de asegurar equidad

Las guías en bioética para la toma de decisiones médicas ante emergencias de salud pública como la del covid-19 son necesarias, pero deben ser pragmáticas, claras y a partir de dos grandes criterios: la equidad y la maximización de beneficios para el mayor número de pacientes, argumentó Jorge Alberto Álvarez Díaz, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). 

En México hubo un intento de fijar los lineamientos a nivel nacional, pero sin considerar las peculiaridades en regiones u hospitales, por lo que ese documento fue inoperante, así que ahora habría que intentar uno de aplicación en todos los ámbitos locales, según un mismo criterio para descartar el descontento y la incertidumbre entre los profesionales del sector y los pacientes, explicó el académico del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco. 

Al participar en la cuarta sesión de la serie Conversaciones con expertos: implicaciones bioéticas y sociales del uso de estándares de crisis en el contexto de covid-19, organizada por el Institute for Healthcare Improvement (IHI), aseguró que es preciso evaluar soluciones tecnocientíficas y médicas para generar un estándar y distribuir recursos cuando son limitados, además de apoyarse en la clasificación del triaje para clasificar y ponderar quiénes pueden recibir un servicio determinado. 

En la medicina crítica existen pautas estudiadas para el ingreso a cuidados intensivos y la valoración continua de la evolución de los enfermos, así como para establecer un pronóstico cuando egrese de la sala de cuidados intensivos o determinar la salida hospitalaria.

En el caso del covid-19, el recurso es escaso en cuidados intensivos por la ventilación mecánica y otros equipos para mejorar la capacidad respiratoria, así es que una primera clasificación resulta obligatoria entre quiénes podrían beneficiarse de esa atención, aquellos que estén suficientemente bien como para no ingresar a dicha área y los que no mejorarán; a estos últimos sería mejor ofrecerles paliativos, pues “se trata de dar lo que corresponde, de acuerdo con la forma más antigua de entender el término de justicia”.

El método científico ha permitido investigar, pero ante un padecimiento emergente como éste hay aún aspectos desconocidos, por lo tanto, todas estas evaluaciones deben hacerse de manera dinámica y en condiciones muy peculiares de incertidumbre, dependiendo de los conocimientos validados por la ciencia para actuar con ética.

 La adquisición de ventiladores, materiales de protección para el personal o medicamentos para quienes permanecen en cuidado crítico ha implicado sumar esfuerzos y resulta prioritario que estos insumos se compren en condiciones prudentes, “por la obligación de los estados de ampliar lo más posible la capacidad hospitalaria para no utilizar estas guías, en las que unos pacientes entran y otros no”.

 Si bien son necesarias, también significan un poco o un mucho el fracaso del sector como sistema para poder atender a toda la población, debido a que “la toma de decisiones tendría que hacerse con racionalidad, pues no se trata sólo de tener respiradores, sino de pensar desde el punto de vista técnico para contar con conexiones eléctricas, monitores cardiovasculares, bombas de infusión, camas y un grupo de personas que atienda” a los enfermos.

Investigadores buscan biomarcadores epigenéticos

Especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana trabajan en identificar, tanto “genes maestros” que participan en los cambios epigenéticos de respuesta de las células a la infección por SARS-CoV-2, como biomarcadores que ofrecerían alternativas en la lucha contra las infecciones virales con el reposicionamiento de epifármacos como nueva terapia.

Junto con colegas del Instituto Nacional de Cancerología, la Technical Munich University y la Universidad de Copenhague, el doctor Ernesto Soto Reyes Solís, profesor de la Unidad Cuajimalpa de la Casa abierta al tiempo, participa en un estudio aprobado en la convocatoria de Proyectos de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación en Salud ante la contingencia por covid-19, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

En entrevista, el académico del Departamento de Ciencias Naturales de ese campus explicó que los objetivos centrales son la búsqueda de biomarcadores epigenéticos relacionados con la infección de SARS-CoV-2 y el logro de la caracterización de dichos procesos, por lo que “nuestros resultados podrían emplearse como pronósticos de sobrevida de la enfermedad e impactar en la toma de decisiones desde una perspectiva clínica”.

 Dichos biomarcadores servirían —en el mediano plazo— al reposicionamiento de medicamentos de uso contra distintos padecimientos, contribuyendo así a nuevas propuestas en el tratamiento de pacientes con coronavirus.

 Ese patógeno representa un problema de salud pública a nivel mundial ante el cual “vamos contra reloj” para evitar su propagación, dado el gran número de defunciones que está provocando cada día, puntualizó el docente.

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