La UAM entregó reconocimientos a 270 jubiladas y jubilados de la Unidad Xochimilco

Esto durante la ceremonia de Reconocimiento de Trayectorias Académicas y Laborales

El rector general, José Antonio De los Reyes Heredia, destacó a los distinguidos como “mujeres y hombres que se distinguen por haber creído en la universidad pública”.

Autoridades de la Rectoría General y de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) entregaron reconocimientos a 270 trabajadoras y trabajadores que se jubilaron en los años 2018, 2019, 2020, 2021 y 2022.

Durante la ceremonia de Reconocimiento de Trayectorias Académicas y Laborales, el doctor José Antonio De los Reyes Heredia, rector general de la UAM, dijo que con su labor, jubiladas y jubilados han contribuido a construir esta sede universitaria, y con ello, el desarrollo de la Institución entera.

Una de las fortalezas que mejor identifican a la UAM es su gente: mujeres y hombres, “que durante cerca de medio siglo han erigido nuestra academia o bien, algo igual de importante, han apoyado dicha edificación”.

El binomio integrado por el personal docente y administrativo ha sido, desde su fundación, “el insumo fundamental para cumplir con nuestra misión social como institución pública”.

Por ello, añadió, “referirnos a las y los jubilados de la UAM es hablar de mujeres y hombres que se distinguen por haber creído en la universidad pública, como un medio para alcanzar una sociedad más equitativa, plural e incluyente”.

Todas y todos ustedes son reconocidos “por haber mantenido una labor que requirió un espíritu universitario muy sólido y una fuerte identificación con el modelo académico que, hasta nuestros días, cerca de 50 años después, sigue legitimando a la UAM”.

Gracias a su empeño y entrega desde la Unidad Xochimilco se ha consolidado como una Universidad preparada para responder a retos muy grandes y la Institución les reconoce como los personajes principales de una historia, que de ninguna manera termina aquí, “porque un proyecto social tan grande y tan importante como la UAM no puede entenderse sin ustedes, su gente”.

El doctor Francisco Javier Soria López, rector de la Unidad Xochimilco, expresó que “La casa sigue abierta” y “deseo que hagan propia esta frase en esta nueva etapa de su vida; ustedes son quienes a través de su trabajo docente, de investigación y de preservación de la cultura y administración, hicieron y hacen posible que hoy nuestra universidad sea un referente y nicho de exitosos profesionistas”.

La jubilación es una etapa nueva, el momento para recuperar tiempo con la familia y con uno mismo, de reflexionar lo que fue y lo que viene, de planear y vivir sin un horario, de aprender a vivir en forma más libre, pero, sobre todo, de tener la certeza de que su pasar por esta UAM Xochimilco dejó una huella que marcó y seguirá marcando las trayectorias de una comunidad universitaria cambiante y exponencial en el tiempo.

El doctor Soria López agradeció a las y los jubilados por su dedicación, paciencia, cariño y compromiso con la institución a lo largo de los años laborados, desde las que fueron sus trincheras, “por sembrar en nosotros la semilla de innovar, nunca dejar de crecer y refrendar nuestro compromiso de manera continua con nuestra Casa abierta al tiempo”.

La doctora Angélica Buendía Espinosa, secretaria de la Unidad Xochimilco, afirmó que la universidad pública y, particularmente la UAM, es uno de los espacios laborales más preciados que puede ofrecer un país, “y nosotros somos los privilegiados que les ha tocado ser moradores en una institución cuyo destino es el de crear conocimiento nuevo y el de formar a las nuevas generaciones”.

Morar, dice el diccionario, es vivir, “y morada es el sitio que habitamos. Cuando trasladamos el concepto de morada a la universidad, pensamos en una particular forma de residir, una que incluye no sólo el cuidado del hogar en el que vivimos, sino su desarrollo, su continua ampliación”.

Morar en la UAM implica un continuo velar por el bien, construir y mantener una actividad organizada del cultivo de la verdad, de la crítica, de la honestidad y hasta “de la gratitud recíproca con la Casa que se abrió en un tiempo para nosotros y que espera un día vernos salir, irnos, despedirnos, desde la entrada principal de su recinto. Ello implica que en la Universidad además de cultivar la verdad, cultiva otras virtudes necesarias para seguir siendo quienes somos”.

Por eso “este reencuentro es para festejar esta etapa de plenitud, de madurez y de cosecha en la que se encuentran y desde la que siguen activos y vigentes como parte de lo que somos. En nuestra calidad de moradores de un hogar unificado, sería un error pensar que ustedes están aquí de visita». No, están aquí como cuando se reúnen con amigos o con su familia, y se encuentran con sus hijas e hijos, con sus nietas y nietos.

El retiro es un paso necesario del que es imposible escapar y, por lo tanto, se trata de ciclos para los que es requisito prepararse. Es preciso ejercer esta capacidad de planear, anticipando a veces o aprovechando cuando así es, la plenitud y la oportunidad que otorga la madurez.

La Universidad tiene mucho que aprender, que seguir aprendiendo de ese contingente que en el movimiento terminará situado frente a la Institución desde nuevos ángulos, como lo es definitivamente el retiro. “Cada día nos seguimos conociendo. Cada día vivimos nuevos e inesperados desafíos. Meditar acerca de ellos, describirlos, es una manera efectiva de conocernos”, expuso.

En la ceremonia, realizada en el Centro Cultural UAM Xochimilco, también estuvieron la doctora María Dolly Espíndola Frausto, directora de la División de Ciencias Sociales y Humanidades (DCSH); el arquitecto Francisco Haroldo Alfaro Salazar, director de la División de Ciencias y Artes para el Diseño (DCyAD), así como el doctor Luis Amado Ayala Pérez, director de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud (DCBS).

En representación del personal académico jubilado de la DCBS tomó la palabra el doctor José Francisco Cervantes Mayagoitia; por la DCSH lo hizo la doctora Myriam Irma Cardozo Brum, y por la DCyAD participó el doctor Alejandro Jaime Reséndiz Ballester.

El acto, al que asistieron familiares de los homenajeados, fue amenizado por el doctor Leonel Pérez Expósito, coordinador de docencia, quien interpretó en el Violonchelo obras de Johann Sebastian Bach, y el Coro de la Unidad Xochimilco interpretó cinco canciones mexicanas en zapoteco, purépecha y náhuatl. La actividad concluyó con un brindis para celebrar por primera vez a jubiladas y jubilados de la unidad Xochimilco de la UAM en el periodo 2018-2022.

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