La Pandemia: Lecturas y Recuerdos / XVII

Jesús Silva Herzog define su paso por la SEP como “una entrega completa”

Algunos lectores entusiastas me piden que ahonde en algunos de los aspectos abordados en el libro Una vida en la vida de México de Jesús Silva Herzog (JSH). Desde “lo chispeante” ahí mencionado hasta los episodios nacionales. Atendiendo parcialmente a la petición, diría que, sobre lo primero, fuesen al libro mismo (ésta es una columna recatada). En torno a lo segundo, acudo en auxilio de aquella otra lectura ya mencionado dos semanas atrás: México visto en el siglo XX, de J. y E. Wilkie.  Un texto maravilloso que atesoro desde 1969 y que incluye media docena de testimonios de historia oral (entrevistas). De ahí tomo algunos fragmentos para comentar el paso del autor por la SEP. Ojalá satisfaga las expectativas.

JSH llega a la SEP el 28 de octubre de 1932 con el nombramiento de oficial mayor, reemplazando a Samuel Ramos. Tres meses después, por méritos en su desempeño y la renuncia de Luis Padilla Nervo, asciende a subsecretario con Narciso Bassols como titular de esa dependencia.  El juicio sobre su jefe, no obstante la gran admiración profesada, es franco: “Con él siempre sabía uno a qué atenerse. Trabajar a su lado era estimulante, aún cuando no siempre agradable. Fácilmente se le admiraba; no siempre se le quería. Yo lo estimé por sus virtudes fundamentales, que hacían olvidar sus imperfecciones”.

Una de las políticas públicas implantadas durante la gestión de Bassols fue la llamada Educación Sexual. Se trataba de una reforma enmarcada dentro de una gestión calificada por JSH como “innovadora, revolucionaria, con ideas claras sobre educación, adelantándose muchas veces a su tiempo”. En el caso específico de dicha reforma, implantada a principios de abril de 1934, “Bassols pensó que sería útil” transmitirle a los educandos, desde el quinto año, las enseñanzas relativas a la reproducción de las flores, luego los árboles en sexto, hasta llegar en secundaria a los insectos y después a los humanos. Se trataba, agrega a la distancia Don Jesús, de una medida “muy audaz”, poco prudente o imprudente”, debido principalmente a la frase bajo la cual se identificaba: “educación sexual”.

De inmediato la reforma suscita su repulsa. Una asociación de padres de familia inicia una singular huelga. Mujeres organizadas impiden la entrada a las escuelas del alumnado y profesorado. Las escuelas se fueron cerrando y la autoridad educativa “no quiso acudir a procedimientos coercitivos”. Las campañas electorales para la presidencia de la República ya estaban corriendo. No podía repetirse -— digo yo— lo de 1929, cuando la huelga universitaria de ese año. En esas circunstancias Bassols renuncia el 11 de mayo de 1934 y con él JSH. La reforma se vino abajo.

Se había cumplido la advertencia expresada por el subsecretario a su superior: “oiga usted, licenciado Bassols, este asunto es muy peligroso; tenemos ya una temporada de estar tranquilos en la Secretaría de Educación y con esto se va a armar un lío de todos los diablos”. En los días de la entrevista (1965) su juicio era el siguiente: “sencillamente fui profeta porque el problema se vino encima; sí, creo francamente que fue un error de Bassols”.

Digno de mención en su paso por la SEP es la austeridad que se tenía y el buen manejo de los recursos públicos. Refiere Don Jesús: “Bassols y yo nos ateníamos exclusivamente a nuestros sueldos; ni un solo negocio turbio; limpieza total en el manejo de los fondos públicos. “Bassols tenía un automóvil Dodge de su propiedad y yo un Willys . . . la partida de gasolina la transferíamos a libros para las bibliotecas. El único privilegio del que disfrutábamos consistía en que tanto él como yo teníamos un chofer que pagaba la Secretaría”. Todo dentro de una ética que no requería manuales o guías sino de la actitud de funcionarios responsables en el México que estaban construyendo: “fue una entrega completa al cumplimiento de nuestras obligaciones. Fervor, pasión, desinterés”.

El libro de los esposos Wilkie, mencionado al inicio de estas líneas tuvo una primera y única edición de 3,000 ejemplares y el Instituto Mexicano de Investigaciones Económicas, también creación de Don Jesús, no lo volvió a editar.

La Universidad Autónoma Metropolitana, en 1995, bajo el rectorado de Julio Rubio, lo publicó de nuevo, pero ahora con una primicia: incluyó 17 de las 18 entrevistas originales levantadas por los Wilkie, entrevistas que a decir del editor original, el propio   JSH: “serán materia de lectura interesante para historiadores, economistas, sociólogos, psicólogos, y quizá también para psiquiatras.

Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com | + posts
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