Un palacio para la educación

Programa Institucional del Conacyt / I

Un palacio para la educación

“Los habitantes de la ciudad de México recordarán la montaña de escombros que llenaba el lote formado por la antigua calle del Reloj, hoy 4ª de la República Argentina, la 9ª de la Perpetua, hoy de la República de Venezuela y parte de la calle de San Ildefonso”, así comenzó José Vasconcelos su discurso el domingo 9 de julio de 1922 al inaugurar la magna obra del edificio que alberga hoy todavía la sede de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Iniciar aludiendo a los escombros del pasado inmediato no es casualidad, por aquella época se presentaba en público un Vasconcelos beligerante, su grupo, el “Ateneo de la juventud”, técnicamente había derrocado el positivismo porfirista introducido en México por Gabino Barreda, pero no sólo eso, aunque colaboró en la administración de Carranza, Vasconcelos también combatió el carrancismo:

“¿Y cómo vamos a poder construir un palacio, si estamos padeciendo la miseria de diez años de guerra; si el porfirismo con todas sus riquezas no pudo dar a la Secretaría de Educación más que un entresuelo de una casa señorial, y todavía después, el señor Carranza arrojó de ahí a los educadores, porque ni de un entresuelo los juzgó dignos?”, se pregunta retóricamente Vasconcelos para evidenciar lo que él consideraba el desastre educativo y, por ende, de la vida y el desarrollo de México.

Los antecedentes del edificio de la SEP

Ubicado actualmente entre las calles de República de Brasil y Argentina en la Ciudad de México, hemos comentado en este espacio que el inmueble que alberga la SEP, es el segundo palacio más grande de México, sólo después de Palacio Nacional; son 8 mil 500 metros cuadrados. Este magno palacio que refleja a la vez elegancia y fortaleza, belleza y disciplina está integrado por dos edificios coloniales: el antiguo ex Convento de la Encarnación del Divino Verbo (por la calle de Argentina) y el edificio de la ex Real Aduana (por la calle de Brasil).

Es simbólico que, el ministerio de educación en México se encuentre en lo que alguna vez fue un convento; nuestro país tomó la bandera de los misioneros evangelizadores como estandarte de las misiones culturales y educativas. De Ignacio Ramírez a José Vasconcelos, el mantra se repite, arropar la misión de la educación pública con la fervorosa fe que en otrora hicieran los evangelizadores.

Pero hay más, Vasconcelos estudió en la Escuela Nacional de Jurisprudencia en el momento en el que esta casa de estudios se ubicaba en el ex convento de la Encarnación; de modo tal que, en la vuelta de la rueca del tiempo, el abogado regresa empoderado bajo la aquiescencia del presidente Álvaro Obregón, ahora como ministro.

“Sin más estímulo que mi confianza en la revolución, fui a ver al Jefe del Ejecutivo y le hablé de edificar un palacio y recibir la sorpresa de que le pareciera muy sencillo y viable el proyecto”, confesó en su discurso de la inauguración de la SEP el autor del Ulises criollo.

En aquel momento, lo hemos dicho, el presupuesto estaba enfocado en las armas, Vasconcelos irrumpe en la historia y da una vuelta de tuerca. Se salta las leyes vigentes, no escucha a los adversarios y hace propaganda por todo el país para impulsar su proyecto educativo hasta que el martes 31 de mayo de 1921, 16 legislaturas locales aprobaran el proyecto educativo de Vasconcelos para federalizar la educación, para lo cual se hace la primera reforma a la Constitución de 1917, según relató la prensa.

La inversión del inmueble que eligió Vasconcelos para establecer la SEP fue de 800 mil pesos; la obra estuvo a cargo del ingeniero Federico Méndez Rivas, quien materializó este reto en ¡un año! Vasconcelos se hizo acompañar por lo más destacado de la comunidad intelectual revolucionaria. “La revolución busca a los artistas”, advertía un año antes al tomar protesta como Rector de la Universidad Nacional.

Más todavía: “suspenderemos las labores universitarias si ello fuese necesario, a fin de dedicar nuestras fuerzas al estudio de un programa regenerador de la educación pública”, advertía a la comunidad universitaria, no vengo a trabajar para la Universidad, vengo a pedir que la Universidad trabaje para el pueblo, impostaba este gran educador mexicano.

El muralismo

En la campaña por la educación púbica que lo hizo recorrer el país, se acompañó por pintores y poetas (Montenegro y Bodet entre los destacados), “los trabajos del pintor Roberto Montenegro fueron el comienzo de la pintura de tema popular que más tarde hizo escuela”, por su puesto se refiere al muralismo que inició en la SEP. Según Octavio Paz, Vasconcelos con el apoyó que les dio a las artes, creó el Muralismo.

Lo que es la vida, como sabemos, la historia subrayó a Diego Rivera como uno de los máximos representantes de esta corriente pictórica que se llegó a convertir en arte de Estado. En los muros de la SEP, usted podrá encontrar querido lector, en el segundo piso del patio de las Fiestas el mural “Los sabios” donde Vasconcelos se encuentra de espaldas, sentado en un elefante blanco, libando del seno de Antonieta Rivas de Mercado, famosa mecenas de la época.  

Héctor Martínez Rojas
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