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Rubén Rocha Moya

Rubén Rocha Moya

Académico, escritor y político.

- Compromiso. La iniciativa busca enriquecer los fines, principios y políticas de este nivel

Ley General de Educación Superior

Impulso. La propuesta busca que la enseñanza responda a los vertiginosos cambios del mundo actual

El Decreto que contiene las últimas reformas al artículo Tercero constitucional, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el 15 de mayo de 2019. Con ello se dio inicio al proceso de Reforma Educativa aprobado con muy aceptable consenso por ambas cámaras del Congreso de la Unión, atendiendo a la iniciativa que para el caso presentó el presidente Andrés Manuel López Obrador en los inicios de su gobierno.

Luego, y en cumplimiento con el mandato constitucional contenido en el Decreto antes mencionado, se procedió a aprobar tres leyes secundarias que permitieran la adecuada implentación de la recién realizada reforma constitucional en materia educativa. Me refiero a la Ley General de Educación, la General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, y la relativa a la Mejora Continua de la Educación, las cuales fueron  publicadas en el DOF el 30 de septiembre de 2019. Y, para complementar normativamente el proceso reformador referido, hoy trabajamos en el parlamento la Ley General de Educación Superior, para después ocuparnos de la de ciencia y tecnología, en observancia a lo también dispuesto por el Decreto constittucional del 15 de mayo de 2019.

Es importante señalar que la nueva Reforma Educativa elevó a rango constitucional el carácter gratuito y obligatorio, por parte del Estado, de la educación superior pública a todas y todos los mexicanos que la requieran. Esta norma, junto con la instauración de la educación inicial obligada para los niños y niñas de los cero a los tres años, cerraron el círculo virtuoso de educación universal pública en México, lo que, al lado de la renovación sustantiva de la letra constitucional, representó uno de los ejes más trascendentales de dicha reforma, ya que con ello el Estado Mexicano recobra, de manera integral, la rectoría en materia educativa.

Por lo que toca a la Ley General de Educación Superior (LGES), desde el Congreso de la Unión, en particular desde las comisiones de educación de ambas cámaras, y en coordinación con el secretario de educación Esteban Moctezuma Barragán, el subsecretario de educación superior Luciano Concheiro y sus respetivos equipos técnicos, promovimos la más amplia participación a través de foros estatales y diversos mecanismos de acercamientode con las comunidades de las instituciones de educación superior públicas y privadas –universidades autónomas, interculturales, politécnicas, UNAM, IPN, etc.; tecnológicos, normales e instituciones formadoras de docentes– y sus organismos representativos, como ANUIES, FIMPES, ALPES, UNITEC, así también diversos especialistas de la educación, para que desde ahí se generaran las más variadas propuestas que le darían sentido y contenido a la iniciativa de LGES.

Para la confección de tal iniciativa, nosotros mismos, desde la cámaras de Senadores y Diputados, realizamos foros de parlamento abierto, donde discutimos los diversos temas contenidos en la nueva normatividad propuesta. Toda esta labor participativa, fue acompañada por un intenso, minucioso e incluyente trabajo de elaboración llevado a cabo por diputadas, diputados, senadoras y senadores, siempre en coordinación con el secretario Moctezuma. Este proceso deliberativo, tan amplio e integrador de las más diversas propuestas de legisladoras y legisladores, pero también de entidades y expertos involucrados en la educación supeior, concluyó con la presentación de la iniciativa correspondiente ante el Senado, en tanto cámara de origen, con la satisfactoria peculiaridad de que ésta fue signada por todos los grupos parlamentarios de ambas cámaras.  

SOBRE SU CONTENIDO

En la víspera de su aprobación, ya que muy probablemente lo estaremos logrando en este mes de octubre, me permito destacar algunos temas que se contemplan en la iniciativa de la Ley General de Educación Superior y que juzgo los de mayor importancia.

Esta ley reglamenta con toda claridad el artículo Tercero constitucional en materia de educación superior e incorpora elementos que enriquecen los fines, principios y políticas de este nivel educativo que armonizan lo establecido en la Constitución.

En tal sentido, la LGES se propone regular a los subsistemas universitario, tecnológico-politécnico y de normales e instituciones formadoras de docentes, abrogando así la Ley para la Coordinación de la Educación Superior expedida en 1978, a efecto de hacer corresponder las nuevas disposiciones legales con los grandes y vertiginosos cambios que el mundo ha registrado en áreas como el conocimiento, la tecnología, la investigación científica y el desarrollo cultural, asignaturas que le son sustantivas a las instituciones de educación superior (IES).

Ratifica los términos instituidos en la propia Carta Magna de reconocimiento y respeto a la autonomía universitaria. Esto es de suyo muy importante ya que el tema de respeto irrestricto a la autonomía de las instituciones de educación superior que por ley cuentan con ella, es una conquista histórica del movimiento universitario que por estratégica para el cumplimiento de sus funciones sustantivas, es inamovible.

En esta nueva normatividad, como ya lo dijimos, se contempla cumplir de manera progresiva con el compromiso y la obligación del Estado de brindar en forma gratuita la educación superior pública a todas y a todos los jóvenes que deseen cursar una carrera universitaria, para que México abandone de una vez y para siempre, su histórico rezago en esta materia.

También se crea el Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior, órgano colegiado para acordar las acciones y estrategias que impulsará este nivel educativo; con ese mismo propósito se establece el Sistema Nacional de Educación Superior alineado al Sistema Educativo Nacional y su interrelación dentro de la comunidad educativa.

Asimismo, en el marco del federalismo educativo, se instituye un esquema de distribución de competencias tanto para la Federación como para las entidades federativas, reconociendo el papel de los estados en la impartición del tipo de educación superior, a través de la creación de Sistemas Locales de Educación Superior y de las Comisiones Estatales para la Planeación de la Educación Superior. Otra disposición no menos importante es el fortalecimiento a las instituciones de formación docente, por tanto, se reconoce al Consejo Nacional de Autoridades de Educación Normal.

Incluyo en este genérico registro, además, la propuesta en la iniciativa de hacer realidad lo que hoy es tan solo un discurso: vincular la educación supeiror con las realidades y las necesidades de los sectores social, productivo y económico para contribuir al desarrollo del país. De ahí que se crearán esquemas de vinculación, consulta y participación social para hacer más eficientes los procesos de opinión en el diseño y seguimiento de las acciones de las IES. Se asumen medidas para asegurar la cobertura en este nivel educativo, como el Registro Nacional de Opciones de Educación Superior o la promoción sobre el uso de las tecnologías de la información, la comunicación, el conocimiento y el aprendizaje digital, por eso también contiene acciones para el fomento de la ciencia, la tecnología y la innovación en cada una de las instituciones tecnológicas, universitarias y normales.

Además, esta Ley, contiene un título dedicado a definir el vínculo entre el tipo de educación superior con el sector de ciencia, tecnología e innovación.

En las áreas de control y finanzas se propone un esquema de financiamiento que permitan establecer un nexo específico con el Proyecto y Decreto de Presupuesto de Egresos para las erogaciones en educación supeiror y el fondo especial de obligatoriedad y gratuidad. Precisa, además, la fiscalización, rendición de cuentas y transparencia en el ejercicio del gasto. Regula también, a las instituciones particulares de este nivel educativo priorizando los estándares de calidad para la obtención y refrendo de la autorización de la validez oficial de estudios, además del otorgamiento de becas.

La propuesta traza una vía que permite el diseño de un modelo propio de evaluación y acreditación. No omite, la multicitada Ley, la atención a sus principales sujetos: estudiantes y trabajadores. Para ello promueve esquemas de capacitación del personal docente; fomenta medidas para proteger el bienestar físico, mental y social de los estudiantes y su medio ambiente, así como de su personal, y, se crean modelos para que los espacios institucionales se refuercen como libres de violencia de género y de discriminación hacia las mujeres.

En suma, la Ley Generral de Educación Superior, que desde su diseño como iniciativa concitó importantes consensos, sin duda, se convertirá en el instrumento legal y operativo, para avanzar con certidumbre hacia el rescate de un tipo educativo que reclama ser puesto, en definitiva, al servicio de las y los mexicanos y del desarrollo nacional. Pues es un derecho humano del más alto rango.

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