Suplemento Campus

Héctor Martínez

SEP, el sueño de una nación

La Independencia se consolidó después de 1821 cuando la naciente Marina mexicana, logró expulsar a los españoles que se habían atrincherado en san Juan de Ulúa; aunque para muchos historiadores, nuestra Independencia en realidad se consolidó hasta el triunfo de la Reforma, pues es en ese momento es cuando el Estado mexicano logra obtener una independencia del poder eclesiástico, no obstante, lo que siguió de la Reforma fue el Porfiriato.

Del Porfiriato emanó la Revolución, la Revolución engendró, según el escritor Mario Vargas Llosa a “la dictadura perfecta”, los 70 años de gobierno del PRI, pero para Octavio Paz —admirador de Vasconcelos— la Revolución engendró la Educación Pública y las misiones culturales, según hemos dado a conocer en estas páginas.

Nosotros, en este festejo de mayoría de edad, los 18 años de Campus Milenio con un sendero de leyendas como camino, sostendremos la importancia de la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) como fruto de la Revolución.

Cuando Vasconcelos inauguró el edificio sede de la SEP, comparó con una bella analogía la estética y solidez de los muros del nuevo ministerio con “la conciencia de la revolución madura”. La SEP se fundó el 3 de octubre de 1921 durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón, fue un sueño acariciado por muchos años, el cual logró concretar el autor del Ulises criollo con una visión de estadista, refundar una nación, aún revuelta, aún en ciernes.

El camino

Desde que Vasconcelos asumió la rectoría de la Universidad Nacional el 9 de junio de 1920, declaró abiertamente sus intenciones. Utilizaría todo el presupuesto, personal y talento de la Universidad para instituir la SEP, “suspenderemos las labores universitarias si ello fuere necesario”, impostó en su discurso de toma de protesta como rector. ç

A partir de ahí, entregó el proyecto de la SEP al presidente Obregón, éste lo avaló y el 22 de octubre de 1920 la Secretaría de Gobernación presentó a la Cámara de Diputados la iniciativa para instituir un ministerio educativo con un alcance nacional.

La Constitución de 1917, había encargado esta tarea a los municipios y a la Universidad Nacional. Anteriormente, el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, atendía solamente a la Ciudad de México y zona conurbada. México entonces era principalmente analfabeta mientras que la modernidad empezaba a alumbrar las calles y las casas con electricidad, emergían los automóviles y las vías férreas, pero todo ello se importaba. La producción de México se limitaba principalmente al campo. Esparcir educación para el aseo, las letras y el trabajo, fue el espíritu con el cual se fundó la SEP.

Un año duró el camino parlamentario, cuando los Senadores aprobaron esta iniciativa el 5 de septiembre, pasó nuevamente a la Cámara de Diputados, ya sin debate, aprobaron este proyecto el 28 de septiembre, al día siguiente lo firmó el Ejecutivo y el decreto se publicó en el DOF el 3 de octubre de 1921.

Los alcances

No es una exageración afirmar que, a partir de la creación de la SEP, se emprendió una campaña de largo aliento para configurar un nuevo espíritu nacional a través de la alfabetización. Hacia 1900 el secretario de Educación, don Joaquín Baranda escribía “allí es adonde debemos llevar la escuela, al campo, a las tribus indígenas rezagadas de la civilización, para proyectar un rayo de luz en medio de la noche secular en que viven más de cuatro millones de nuestros hermanos”.

Al crear la SEP, Vasconcelos tenía la convicción de que “millares de maestros trabajan como soldados del progreso en las ciudades y en los distritos rurales, y aun en las más remotas comarcas indígenas”. En 1924, año en que Vasconcelos renunció a la SEP, Vicente Lombardo Toledano, afirmaba: “la civilización no puede existir en México mientras la lengua, que es el vínculo de expresión más importante de una teoría de la vida, de un modo propio de pensar, de sentir y de obrar, no se emplee por la totalidad de los mexicanos”.

Así pues, en los albores del siglo XX, la patria aún estaba definiendo su faz. Hoy en día, se puede afirmar categóricamente los indígenas que viven en el país son bilingües, por lo cual se pueden vincular y reconocer sí como mazatecos, yoremes, mayas o totonacas, pero sobretodo como mexicanos. Ahí la relevancia de la creación de ese hermoso palacio dedicado a la educación. El próximo año ahíto de festejos, la SEP cumplirá a favor de los mexicanos, sus primeros 100 años; así como hoy, Campus cumple 18. ¡El más profundo reconocimiento por este nuevo aniversario!

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