El futuro de la formación docente en México

Eduardo Backhoff Escudero
Eduardo Backhoff Escudero

Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A. C.

Eduardo Backhoff

- Causa y efecto. Para tener una educación de calidad es imperativo formar mejor capital humano mediante nuevos planes y programas

El futuro de la formación docente en México

Evolución. Es necesaria una verdadera reingeniería para generar mejores profesionales en la materia

Parto de la premisa de que la educación es el mecanismo más poderoso de cualquier país para tener una economía fuerte y sustentable, una sociedad democrática e igualitaria, así como ciudadanos que superen las condiciones de pobreza, ignorancia, desempleo, violencia y discriminación. Sin embargo, es importante reconocer que la sociedad mexicana padece de un Sistema Educativo Nacional (SEN) incapaz de dar buenos resultados para que los futuros ciudadanos salgan de la pobreza y marginación social. Aunque es cierto que México ha mejorado en algunos indicadores educativos (ej.: escolaridad promedio, analfabetismo, cobertura escolar), aún no ha logrado incrementar el aprendizaje de sus estudiantes, ni ha podido reducir la inequidad en la oferta educativa que padecen las poblaciones de mayor vulnerabilidad.

Entre los diversos componentes que conforman el SEN, el docente es sin duda el de mayor importancia. Por ello, en administraciones pasadas se intentó regular los mecanismos a través de los cuales los aspirantes ingresaban al servicio público de educación y los profesores en servicio se promocionaban. Estos mecanismos se basaron en el mérito profesional, con lo cual se buscó que los centros escolares contaran con el mejor personal docente y directivo posibles. Desgraciadamente, la administración en turno abandonó esta idea y eliminó los mecanismos para seleccionar y promover a los mejores docentes, sin sustituirlos por otros mejores.

Independientemente de ello, sería insuficiente tener buenos mecanismos de selección y promoción docentes para contar con una planta de profesores que logren la aspiración social de que todos los estudiantes dominen los aprendizajes esperados, que se precisan en las planes y programas de estudio nacionales. Esta meta requiere que los maestros estén altamente capacitados en temas pedagógicos, psicológicos, tecnológicos y disciplinarios, cosa que es evidente que no ocurre en México. Esta alta capacitación no se consigue a través de la formación continua de los profesores; es decir, de impartir cursos y talleres a quienes no fueron formados con altos estándares educativos y se encuentran trabajando actualmente en los centros escolares. La literatura internacional ha mostrado las grandes limitaciones que tiene la formación continua de maestros para modificar sus prácticas pedagógicas y mejorar el aprendizaje de sus estudiantes.

Por ello, la principal solución para tener una educación de calidad se encuentra en la formación inicial de los docentes, que mayoritariamente se imparte en las escuelas normales. Desgraciadamente, estas escuelas son parte del mismo problema educativo que padece la nación. Entre sus principales limitaciones se encuentran: 1) aspirantes con baja preparación académica y procesos de admisión viciados, 2) discrecionalidad en la contratación de docentes y designación de directivos, así como una planta docente preparada deficientemente y con escasa experiencia frente a grupo, 3) planes y programas de estudio desactualizados, poca exigencia académica e insuficientes prácticas escolares, 4) instalaciones deterioradas, falta de laboratorios y equipo, así como bibliotecas deficientes y desactualizadas, 5) fata de recursos económicos y de autonomía de gestión para ejercer sus funciones y 6) intervención del sindicato en asuntos académicos.

Esta situación lamentable de la formación docente en México requiere de hacer una verdadera reingeniería de las escuelas normales (y otras instituciones que forman a los futuros docentes), de donde egresen profesionales de la educación capaces de enseñar y fomentar: 1) las habilidades fundamentales de lectura, escritura y cálculo, 2) los conocimientos básicos de las ciencias naturales y sociales, 3) la apreciación por la música, las artes y la cultura, 4) la adquisición de hábitos que favorezcan la salud, como el ejercicio y la buena alimentación, y 5) la formación de valores cívicos, éticos y ciudadanos como el respeto a la diversidad, el amor por su país y los principios democráticos. Adicionalmente, se requiere que los futuros docentes se preparen para atender las demandas que está imponiendo el nuevo milenio, tales como: el uso intensivo y eficiente de las tecnologías de la información y la comunicación; el dominio de la comunicación oral y escrita, tanto en español como en un segundo idioma; la creatividad, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo (presencial y virtual) y las habilidades socioemocionales.

Para ello sería deseable que las escuelas normales utilicen elementos del modelo pedagógico de Medicina, que se traduciría en: una mejor selección de los aspirantes; una alta exigencia académica durante los estudios de licenciatura y posgrado; una inserción a la práctica profesional docente temprana, intensiva y supervisada; una variedad de actividades curriculares de investigación e innovación educativas; diversas estancias prolongadas en centros educativos, bajo supervisión de un docente tutor especializado; un examen de certificación de competencias docentes, como requisito para la titulación. Lo anterior se debe complementar con la aplicación de un reglamento para el ingreso y promoción de los formadores de docentes, que garantice la contratación de los mejores profesionales de la educación quienes, además de enseñar, deben realizar funciones de investigación e innovación educativas de calidad internacional.

Finalmente, las escuelas normales deben de contar con planes y programas de estudio actualizados, cuyos perfiles de egreso tomen en cuenta las mejores prácticas formativas de profesores del mundo e incorporen el uso de medios digitales con propósitos pedagógicos. Igualmente, deben de contar con infraestructura, equipamiento, financiamiento y autonomía de gestión necesarios para poder cumplir con las altas expectativas que la sociedad mexicana espera de la educación.

Por desgracia, si consideramos la pobreza y desarticulación del Plan Sectorial de Educación 2020, el desmantelamiento de todos los mecanismos para mejorar la formación docente, la enorme reducción del ya empobrecido financiamiento de las escuelas Normales en el presupuesto de 2021 y el arribo inesperado de la pandemia, este planteamiento no deja de ser un wishful thinking para esta administración. Esperemos que las próximas sean mejores en el tema educativo. 

Entrevista con Eduardo Backhoff
Eduardo Backhoff Escudero
Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A. C. | + posts
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