Cómo pueden sobrevivir los pescadores y la vaquita marina

Aunque durante varios sexenios se ha hablado de la extinción de la vaquita y su relación con las pesquerías nunca he visto un esfuerzo real por parte de las autoridades municipales, estatales o federales para crear nuevas fuentes de trabajo en las zonas de su explotación

En el Alto Golfo de California la sobrepesca pone en peligro a la vida de los pescadores. Al mismo tiempo, las artes de pesca, las redes, están llevando al borde de la extinción a la vaquita marina (Phocoena sinus), el cetáceo más pequeño del mundo (las ballenas y los delfines también son cetáceos). Las estimaciones más recientes indican que sólo quedan unas catorce vaquitas. Sin medidas extraordinarias y comprobables que protejan efectivamente a esta especie y eliminen su captura incidental, la vaquita pudiera extinguirse en dos o tres años. La solución realista no es suspender la actividad pesquera en la zona. Sin cambios en la forma de pesca, también desaparecerá esta noble vocación.

La sobrepesca en el Alto Golfo de California, como en otros lados, deja cada vez menos peces para cada vez más pescadores. Los programas de retiro de permisos, redes, motores y embarcaciones y la implementación de subsidios no han dado los resultados esperados. Los subsidios acabaron en manos equivocadas; muchos pescadores siguen utilizando redes más largas de lo permitido y la pesca ilegal de totoaba es impulsada por el mercado negro chino.

Un elemento más que complica la supervivencia de pescadores y vaquitas es la falta de oportunidades. Aunque durante varios sexenios se ha hablado de la extinción de la vaquita y su relación con las pesquerías nunca he visto un esfuerzo real por parte de las autoridades municipales, estatales o federales para crear nuevas fuentes de trabajo en San Felipe, Baja California o Santa Clara del Golfo, Sonora. ¿Será porque sus votos no pintan? Comparado con las dos cabeceras municipales, Mexicali y San Luis Río Colorado, respectivamente, los votos que estas comunidades aportan al municipio, estado o distrito electoral son mínimos. Estas comunidades están fuera de la mente del político, a menos que se trate de impedir un escándalo.

Las pocas oportunidades existentes para las comunidades de pescadores se traducen sólo en permisos de pesca regulada y, desafortunadamente, en la pesca ilegal de totoaba para el mercado negro chino. La pesca de esta especie está prohibida a consecuencia de su sobrepesca. Eso no impide que un grupo de pescadores desafíe a las autoridades y haga encierros de totoabas para extraer sus buches (vejigas natatorias). Estos son apreciados como símbolos de estatus en el mercado chino y alcanzan precios más altos que los de la cocaína. La existencia de esta red de contrabando sólo se explica por indiferencia o complicidad de las autoridades mexicanas y estadounidenses a lo largo de la ruta de contrabando.

Las vaquitas tienen pulmones y necesitan respirar fuera del agua. Al quedar atrapadas en las redes mueren ahogadas o estresadas en la desesperación de no poder desenmallarse. La muerte incidental de vaquita y la imposibilidad de frenarla o de revertirla ha traído como consecuencia un boicot de los Estados Unidos y otros países al camarón del Golfo de California. Para acabar con el boicot debe desaparecer la pesca incidental, debe desaparecer no porque la vaquita se haya extinguido sino porque estamos tomando las medidas necesarias para evitar su muerte y la de las comunidades pesqueras.

Las oportunidades para rescatar a las vaquitas no han fructificado. Aún con todas las precauciones, el intento de llevarlas a cautiverio para protección y reproducción fracasó. La pérdida de una hembra por estrés acabó con el programa. No importaron las declaraciones del entonces secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales y miembro del PVEM, Rafael Pacchiano de que el programa se suspendía temporalmente.

El problema de pesca incidental de vaquita ha crecido con los años y a medida que han disminuido en número y la especie y su rareza se conocen mejor, la preocupación internacional aumenta. Esta atención necesaria no ha sido asumida por autoridades mexicanas que deberían controlar la pesca legal e ilegal y parar el contrabando de totoaba. Eso ha permitido que la asociación Sea Shepherd asuma un papel de vigilancia, denuncia y patrullaje en el Alto Golfo. Su trabajo —necesario o no— es mercenario, viven de donaciones extranjeras y cubren el papel de las autoridades mexicanas.

Hubo una época de abundancia de totoaba y la vaquita no estaba amenazada. La pesca proveía consumidores y alimentaba a las familia de pescadores. Las tototabas eran grandes y abundantes. Al sacar del agua a los peces más grandes, los mejores reproductores, los peces más pequeños empezaron a ser pescados con una contribución cada vez más pequeña de nuevos peces a la población. Al cabo del tiempo la población se colapsó, los pescadores gastan cada vez más en traer menos pesca.

Estas circunstancias desesperadas requieren soluciones sustentables. La gobernanza debe regresar a la región. Es posible proteger a la vaquita en un rectángulo de protección con cero pesca. Debemos seguir buscando artes de pesca que minimicen la pesca incidental de vaquita.

Horacio de la Cueva Salcedo
Investigador del Departamento de Biología de la Conservación en Cicese | cuevas@cicese.mx
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