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Las firmas de Campus / Portadas 2020

Carlos Reyes

Carlos Reyes

Periodista. Especializado en el sector educativo.
Correo electrónico: cra19762003@yahoo.com.mx
Twitter: @carlosr16914827

835 Faltó respaldo para defender la autonomía del INEE

Faltó respaldo para defender la autonomía

Entrevista con Teresa Bracho González, Consejera Presidenta de la Junta de Gobierno del INEE

Publicado en la Edición 835, enero 30 – febrero 6, 2020

En México no hemos entendido que la evaluación no es una práctica para señalar, castigar o estigmatizar a alumnos y maestros, como se quiso hacer ver en los últimos meses.

Se trata de una visión muy limitada e injusta que colocó a la evaluación educativa en un sitio equivocado y lejos de sus verdaderos objetivos para contribuir a la mejor planeación del sistema educativo.

Así lo plantea Teresa Bracho González, doctora en Ciencias Sociales por el Colegio de México, y quien ha dedicado su labor a la evaluación de políticas educativas.

En entrevista con Campus, quien fuera la última Consejera Presidenta de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) sostiene que en México la cultura de la evaluación siempre ha enfrentado resistencias que no han sido superadas del todo.

La investigadora comenta que la desaparición del INEE fue un error irreparable porque no se tomaron en cuenta los logros alcanzados por el Instituto ni la labor que desempeñó durante varios años en la difusión de datos muy sólidos de la realidad educativa del país.

Asegura que si bien el INEE tenía mucho por mejorar en los próximos años, había marcado una ruta que fue reconocida por muchas instituciones y los propios actores del sector educativo.

Una visión limitada

Para Teresa Bracho González, quien se ha desempeñado como profesora-investigadora en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), la evaluación en México ha enfrentado, a lo largo de varios años, ciertas resistencias y visiones demasiado limitados sobre su verdadera función y alcances.

En ese contexto, explica, se vio afectada la imagen del INEE, lo cual sirvió a final de cuentas para justificar su desaparición.

“Ese slogan de evaluación punitiva se convirtió en un slogan sin ningún fundamento, porque los maestros no evalúan para castigar, los evaluadores de políticas no evaluamos para molestar a los políticos, de lo que se trata la evaluación es de identificar el valor de las acciones y mejorar.

“Entonces, el slogan de evaluación punitiva fue muy pegajoso, sí pegó, pero realmente fue absolutamente injusto y sin ningún sustento claro, no fue un juicio ponderado”, comenta.

No obstante, como parte de esa visión y esa campaña con la que se debilitó al INEE, una vez que el actual gobierno tomó posesión, fue la de afirmar que el Instituto era el encargado de realizar la evaluación docente cuando la realidad no fue así.

Y es que, dice, Bracho González, quien participó como investigadora invitada del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, en el caso de la evaluación docente, lo más importante es acercarse a los profesores y señalar cuáles son sus aciertos y a partir de ahí comenzar a diseñar estrategias de mejoras.

“Hizo recomendaciones para evaluación docente, pero nunca hizo la evaluación docente, fue una excusa para convertir al INEE en un chivo expiatorio de las malas experiencias que se tenían en el terreno de la evaluación”, considera.

Por eso, la defensa que se dio del INEE, durante los meses previos a que decretara su desaparición, mediante las reformas a la Ley General de Educación, un periodo que le tocó a Bracho González encabezar.

“Nunca fueron decisiones unipersonales, siempre se trató de decisiones colegiadas de la Junta, ser Presidenta era más un cargo simbólico hacia afuera que una responsabilidad interna, se trató siempre de un trabajo colegiado, por lo menos durante los seis años que me tocó estar en esa posición.

“Había una división interna del trabajo, en la Junta de Gobierno, había la colegialidad para tomar decisiones fundamentales, lo que aprendí en el Instituto fue muchísimo, con muchas frustraciones, obviamente, pero sí reconociendo lo que sí se logró, y lo que sí hizo el Instituto, para la entonces reforma educativa, y que, creo, fue para bien”, comenta.

Apoyo a la docencia

Para Teresa Bracho González, quien fue presidenta del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), uno de los objetivos que se trazó el INEE fue apoyar la labor de los docentes del país, contrario a lo que manejaron las actuales autoridades, en el sentido que el Instituto debilitaba el espacio en el que se desenvolvía los maestros.

“Siempre, porque así lo vivimos, lo que buscamos era proteger y fortalecer a los docentes, porque los docentes son un pilar fundamental, por eso había que apoyarlos en lo que sí pueden hacer y desarrollar para la mejora de sus prácticas escolares, y nunca tuvimos un juicio negativo sobre la docencia”, comenta.

La investigadora, quien fue invitada por la Secretaría de Educación Pública a integrar el Órgano de Evaluación Independiente, encargado de realizar los exámenes de ingreso para docentes de educación básica, recuerda también que siempre se buscó que la evaluación estuviera enfocada a fortalecer la labor docente.

“Aunque no era nuestra responsabilidad, sí la orientamos hacia allá para no juzgar a los docentes, establecer pruebas sencillas, no complejizar, que reflejaran más el acontecer real.

“En un escenario en el que tienes al menos un millón 200 mil docentes, las realidades son completamente distintas, no es lo mismo en la Colonia del Valle, que Tapachula, entonces cómo hacer que esas diferencias no se reflejen en los instrumentos, sino que se respete la formación individual, personal del docente”, señala.

Además, enfatiza Bracho González, se partió de un contexto en el que ya se había debilitado la formación docente, al igual que todo el sistema educativo.

“Había problemas que no eran de ellos, no eran culpa del maestro, es culpa del sistema, por eso había que ayudarlos a fortalecer aquello que no tenían porque no tenían el acceso ni las herramientas para hacerlo, por eso se pensó no en el docente ideal, sino en el docente real.

“Entonces, lo que se buscaba era básicamente que el docente tuviera las capacidades mínimas para el ejercicio de la docencia, que ellos mismos fueran identificando sus fortalezas y sus debilidades para mejorar y poder demandar mejoras en su formación”, puntualiza.

A final de cuentas no es lo que dictamine el Instituto, ni lo que diga la ley, sino que los maestros, explica, deben exigir la formación que ellos necesitan y quieren.

“Tomar decisiones desde arriba, para todos, es muy difícil, entonces hay que buscar que ellos planteen sus necesidades, sus carencias y el Estado debe hacerse responsable de ofrecérselas y atender sus demandas, darles esa formación”, considera.

Redefinir estrategias

Al hablar sobre la evaluación como mecanismo para rendir cuentas y difundir lo que acontece en el sistema educativo, Teresa Bracho González dice que una prueba no es un instrumento suficiente para ello.

“La rendición de cuentas debe ir más hacia las evaluaciones de carácter internacional, como lo es PISA, mientras que la evaluación a nivel nacional debe ir más para que los docentes pueden identificar sus logros y sus carencias, cómo pueden trabajar mejor ellos el aprendizaje de sus alumnos, este es todavía un paso que hay que dar”, apunta.

Porque Bracho González está convencida que el sistema educativo del país, por muy complejo que este sea, se puede mejorar a través del trabajo colegiado y la negociación.

“El último año fue un año muy difícil, obviamente, que yo preveía que sería así, y desde antes me puse a estudiar y a leer más de ciencia política y entender qué es lo que está pasando en el mundo con la política y qué es lo que podía pasar en México y qué es lo que estaba más en riesgo.

“Sin duda, de los riesgos más fuertes que se preveían, era el riesgo de las autonomías, de los órganos autónomos, era previsible que iba a ser fácil tomar al INEE como el primer objetivo de disrupción, y entonces había que construir un intento de diálogo con los que serían las nuevas autoridades, darles una explicación de qué era el Instituto, qué es lo que hacía”, apunta.

Por un lado, señala, se logró convencer a los actores educativos, a los actores políticos, en general, salvo a los grupos más radicales de Morena y al propio presidente, Andrés Manuel López Obrador.

“Es muy difícil vender esta idea, soy una persona muy institucional, de izquierda, y respetuosa de todas las posiciones, pero cómo tratar de hacer un diálogo razonable, razonado sobre las funciones del Instituto, y el riesgo que se corría, y que se decidió correr, al eliminar la autonomía y al modificar el artículo tercero”, lamenta.

Y desde una posición, no de descalificación, sino de respeto a la autoridad, Bracho González intentó que se diera este acercamiento, el cual fue respaldado siempre por los miembros de la Junta de Gobierno del INEE.

“Finalmente, lo único que se logró fue que se respetara al personal que estaba en el INEE, y esperemos, no lo puedo saber, que se recuperara una evaluación de alumnos más propositiva, que se conserven las pruebas internacionales, y en evaluación docente, que sirva para identificar las necesidades de los maestros.

“Vale la pena retomar esta idea del centro escolar como un espacio de decisión fundamental y ahí se pueden hacer muchas cosas, y los docentes claro que responde cuando se les coloca verdaderamente en el centro, hay maestros dispuestos a que el aprendizaje mejore, que la vida en el centro escolar sea mejor”, enfatiza.

Ausente, una defensa decidida

Bracho González, quien es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), una de las situaciones que aún la sorprenden considerablemente es que muy pocas voces defendieron la labor y la trascendencia del INEE.

Ahora, apunta, a diferencia de otros tiempos, la preparación, el perfil y la capacidad de las personas dedicadas al sector educativo y al tema de la evaluación no se aprovecha como se debiera.

“Se puede construir. Trato de mirar hacia adelante de una manera más positiva, no se puede romper lo generado en términos de información, la gente va a demandar información, si no hay información, entonces sí se les va a complicar el entorno.

“Creo que sí se ha aprendido, sí dejó una herencia, nadie se va a quedar satisfecho con los informes de labores de la SEP, no se van a esperar a que en cuatro años un investigador haya tomado los datos y los haya analizado, van a pedir información más puntual para la toma de decisiones”, asume.

Asimismo, advierte la especialista, los recursos que tienen los maestros los van a seguir demandando porque está en juego su formación porque, todo, forma parte del aprendizaje que se ha tenido como sociedad.

“Las instituciones debieron haber aprendido también, espero, es una apuesta, que no puedes romper una institución y dejarlo así, es un error, espero que ese aprendizaje se haya dado porque es parte de la conservación institucional de este país”, enfatiza.

Y lo mismo pasa con los sistemas escolares, agrega Bracho González, donde todo conduce a un sistema muy enredado y complicado, y hasta cierto punto muy frágil.

“Construir una buena escuela cuesta muchísimo trabajo, destruir algo que está bien construido es cuestión de segundos, no puedes arriesgar a las instituciones así; lo mismo pasa con el INEE, construir costó muchos años y se hizo con una enorme voluntad porque realmente se tiene que creer en estos proyectos.

“Estos esfuerzos no los puedes echar a la basura, tienes que apoyar, empujar, hay que apoyar al sistema, se necesita voluntad, no hay manera que por sí sólo se genere una inercia virtuosa, eso no existe”, finaliza.

Analizar a conciencia

De acuerdo con Teresa Bracho González, quien fue investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), una de las labores trascendentales que desarrolló el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) fue la difusión de resultados y de todo el trabajo que generó a lo largo de los años.

“Comenzamos a desarrollar un sistema de indicadores. De ahí surge, por ejemplo, el Panorama Educativo, así lo pensamos, como usuaria de datos, nos dimos cuenta que cuando se conocían no tenían impacto, las definiciones y los conceptos no eran claros, de repente te brincaban los datos, realmente eran muy difíciles de analizar e interpretar.

“Entonces, lo que se buscó era, básicamente, generar una información que fuera entendible para los investigadores, para los usuarios, para los políticos y que fuera claramente comunicada, que se entendieran los temas que se estaban abordando”, apunta.

Por ello, recuerda, se analizó también cuáles iban a ser los indicadores que se iban a difundir y cómo se iban a definir esos mismos indicadores para tener un punto de partida común.

Lo más importante, señala la investigadora, es que se tuvieran otros parámetros que no hubieran sido construidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para tener una cierta distancia.

Por ello, dice, la difusión de los resultados y el material generado por el Instituto fue una obsesión que se tuvo desde la gestión de Felipe Martínez Rizo al frente del INEE.

“Creo que sí fue importante porque es complicado hacerlos llegar a los periodistas, por ejemplo, de lo que se trataba era de entender bien lo que se estaba presentando y no solo reportar el desastre educativo, había que pensar en otra óptica, pero no es fácil”, reconoce Bracho González.

Y es que, señala, esta visión limitada también era culpa del INEE porque siempre daba los resultados de lo que faltaba por hacer y no de las áreas en las que se había logrado un avance.

“Tan sólo en lo que fue el último año, cosa que nadie notó, y eso es dramático, se presentaron los datos de PLANEA, y entonces odiaba que se dijera ‘México reprobó’, ‘los niños fracasaron’, ‘los niños no saben’, es algo que me parece moralmente incorrecto porque con un indicador, con un par de indicadores, estás diciéndole a los niños que fracasaron y eso no es justo.

“Entonces, lo que hice fue invertir la situación, y tuvimos que analizar todos los reactivos de la prueba para determinar qué es lo que sí saben los niños, lo que reporté en 2019 fue este tipo de situaciones, partir de lo que ya saben y desde ahí enseñarles, en eso pusimos énfasis, así se reportaron”, finaliza.

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