Ex directora general de Biblioteca de la UG recibe el Homenaje al Bibliotecario 2022

"Este reconocimiento es para nuestra casa de estudios a través de mi persona”, expresó Rosalía del Carmen Macías Rodríguez 

Es la primera vez que la distinción es otorgada a una persona que ha representado a la UG.

Se celebró uno de los homenajes más emblemáticos en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara -Homenaje al Bibliotecario 2022- en el que fue distinguida Rosalía del Carmen Macías Rodríguez, Ex directora general de Bibliotecas, así como, profesora e investigadora (jubilada) de la Universidad de Guanajuato (UG). Esta distinción es realizada desde hace 22 años por la Universidad de Guadalajara (UdeG), misma que por primera vez es otorgada a una persona que ha representado con orgullo a la UG.

El Auditorio Juan Rulfo fue testigo del encuentro de familiares, amistades, gremio bibliotecario, autoridades universitarias de la UdeG y UG, así como público en general, quienes atestiguaron este reconocimiento que se realiza con el propósito de distinguir a personalidades que han destacado en su labor y han aportado al desarrollo de la bibliotecología y las ciencias de la información.

La bibliotecaria por decisión y formación, ejemplo y mentora de generaciones, Rosalía del Carmen Macías Rodríguez, detalló: «he de decir con seguridad que este homenaje va dirigido a la Universidad de Guanajuato, a través de mi persona (…) ello me honra y me llena de orgullo. Siento una gran responsabilidad y compromiso renovado con la Educación Superior». Asimismo, expresó, esta distinción le llegó en un momento de vida en el cual le ha permitido la reflexión pacífica en lo que representa el inicio de su séptima década de vida.

Sus contribuciones a la bibliotecología y las ciencias de la información, aunado a la formación del capital humano en dicha disciplina, destacó han sido parte de su desarrollo en la Universidad de Guanajuato, “en donde tuve la oportunidad de desarrollarme profesionalmente y he de decir con toda honestidad, el reconocimiento es para nuestra Universidad”. 

La homenajeada comenzó su carrera en la UG en 1982, sólo ocho años después de que había terminado la Maestría en Bibliotecología en la Universidad de Puerto Rico en 1974. Fue este antecedente la que la trajo a esta casa de estudios de la mano de la maestra Susana Franco Villaseñor, en ese entonces directora general de Bibliotecas, y quien la buscó para fortalecer la naciente Maestría en Bibliotecología y Ciencias de la Comunicación, a través de un trabajo de Profesora de Tiempo Completo.

Fue hasta 1993 que tomó el papel de directora de las Bibliotecas de la UG, por invitación directa del entonces rector Juan Carlos Romero Hicks, quien buscaba apostarle al desarrollo bibliotecario como parte del programa para la modernización educativa, impulsado desde el gobierno federal.

Pero sus aportaciones no sólo fueron en torno a dicho puesto, en el ámbito académico tuvo dos publicaciones destacadas. La primera titulada: “Problemas y retos para la modernización de las Bibliotecas de la Universidad de Guanajuato”, la cual hizo en colaboración de otros académicos en 1991, con el fin de realizar un ejercicio de evaluación del Sistema Bibliotecario de la Universidad, mismo que tuvo un impacto incluso nacional ya que permitió “palomear” o identificar más fácilmente los problemas que se iban resolviendo y los retos que ya habían enfrentado.

Pues gracias a ello, se dieron cuenta que: “No todo se reducía a la aportación o a recibir financiamientos para el desarrollo, era todo una serie de retos que junto al equipo de trabajo que pude conjuntar por poco más de una década, logramos resolver y un buen desarrollo bibliotecario”, señaló. 

Por otro lado, la Guía Metodológica para evaluar las bibliotecas de las Instituciones de Educación Superior de la Región Centro Occidente Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) fue un encargo directo de los rectores de este organismo; en particular el Ex rector Romero Hicks, quien le pidió involucrarse en el proyecto para revisar cómo había resultado la planeación en el funcionamiento de las bibliotecas de la UG para desarrollar y proponer nuevas alternativas de avance de las colecciones de los recursos de información y de personal capacitado para los servicios de bibliotecas.

En entrevista, compartió que una de las experiencias que más conocimientos le dejó fue su participación en el programa «Libraries and Information Management», el cual describió como una oportunidad de oro, ya que pudo trabajar con colegas de 17 países, desde países de África del Norte, del antiguo bloque comunista, o de Latinoamérica como Brasil, con el fin de participar en un recorrido en las 22 bibliotecas más importantes de Estados Unidos. 

Una de las que más impacto causó en ella, dijo, fue la Biblioteca Nacional de Medicina en donde se pueden encontrar un reservorio de publicaciones médicas de todo el mundo, que datan del siglo XVIII con información de cómo se han resuelto plagas, epidemias y diversos problemas médicos a lo largo de la historia, guardados en un sótano de siete niveles, lo cual la impresionó. 

Esta travesía la realizó alrededor del año 2001, y ya en ese entonces vio los inicios de la digitalización de textos, esto en la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, gracias a lo cual hoy en día se puede acceder al conocimiento tras un clic. De cualquier modo y desde ese entonces, ya se vigilaba el no descuidar aspectos importantes como el respeto a los derechos de autor.

Respecto al homenaje, la maestra, ahora jubilada, consideró que un factor que se tuvo muy en cuenta a la hora de otorgárselo fue por su labor docente en la Maestría en Bibliotecología y Ciencias de la Información, en donde formó a más de siete generaciones, lo que representó más de 85 estudiantes, especializados/as en el área de bibliotecas. 

Actualmente, y ya en el retiro, considera importante disfrutar de esta etapa de su vida, aun así, no ha perdido el contacto con colegas académicos con quienes discute sobre la importancia del rescate de las memorias personales, en su caso particular, rescatar memorias de más de cinco décadas de trabajo alrededor de las bibliotecas, junto con colegas de este rubro, lo cual generaría una colección de conocimientos e historias de una utilidad mayúscula.

Finalmente, la experimentada bibliotecaria, compartió su punto de vista sobre la digitalización del conocimiento, del cual dijo: “No hay que olvidar que la base de todos los recursos digitales, virtuales, electrónicos, es el trabajo silencioso, largo y acucioso de muchos bibliotecarios de todo el mundo, porque el ordenamiento, la clasificación, la catalogación, la pertinencia, la relevancia, la accesibilidad de los recursos de información en cualquier formato que me quieras decir, están disponibles a partir del trabajo, lo vuelvo a decir, silencioso de los bibliotecarios”.  

Aseguró que la digitalización del conocimiento no reemplazará a las bibliotecas físicas, muestra de ello son los mismos libros de la Biblioteca Armando Olivares, la cual alberga tomos de más de 500 años, todavía legibles, tiempo que difícilmente podrían alcanzar los actuales, por factores tan simples como el papel o la tinta. 

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