La desaparición de los fideicomisos fue una equivocación mayúscula

Carlos Reyes

Carlos Reyes

Periodista
Especializado en el sector educativo

cra19762003@yahoo.com.mx

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Para el legislador, los recursos eran parte fundamental del desarrollo de diversos sectores.

La desaparición de los fideicomisos fue una equivocación mayúscula: Juan Carlos Romero Hicks, coordinador parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados

El legislador apunta que los fideicomisos cumplían una labor y una función encomiable y transparente y que fueron construidos e impulsados por instituciones serias.

La desaparición de 109 fideicomisos públicos, tras una larga discusión en el terreno legislativo, es un error mayúsculo y un duro golpe para la ciencia del país.

Se trata de fondos que, durante varios años, con el esfuerzo de la propia comunidad científica, generaron resultados tangibles sometidos siempre a la transparencia y la certificación.

Así lo plantea Juan Carlos Romero Hicks, coordinador parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN) en la Cámara de Diputados, y quien fuera director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) de 2006 a 2011.

En entrevista con Campus, el legislador apunta que los fideicomisos cumplían una labor y una función encomiable y que fueron construidos e impulsados por instituciones serias.

El también exrector general de la Universidad de Guanajuato (UGto), sostiene que los señalamientos en contra de estos fondos públicos no tienen ningún sustento porque siempre fueron operados con reglas claras y abiertos al escrutinio de la sociedad.

Señalamientos infundados

De acuerdo con Juan Carlos Romero Hicks, ex director general del Conacyt, los fideicomisos “son productos de gestiones de personas, de instituciones muy serias, que, al paso de los años, en el caso de la ciencia, nos han dado enormes testimonios para tener propósitos superiores”.

En ese sentido, plantea el legislador, los fideicomisos siempre cumplieron con una función específica que fue supervisada, en su momento, por estructuras que permitían dar seguimiento puntual a los resultados de estos recursos.

En el caso del Conacyt, se tenían cuatro conjuntos de fideicomisos: 35 Fondos Mixtos (32 estados —3 municipios), 25 Fondos sectoriales, 4 Fondos Institucionales; así como 26 fondos de Centros Públicos de Investigación (CPI).

“Cada fideicomiso tiene un objeto, no hay secreto bancario, se regían por comités colegiados, informes técnicos-financieros cada tres meses, auditorías a sus estados financieros, una visión multianual.

“No son cajas perdidas de tesoros escondidos, no son instrumentos arbitrarios, son transparentes, y muchos de ellos tienen recursos internacionales, dinero de la sociedad civil y fondos públicos estatales y municipales, no solamente fondos federales”, señala Romero Hicks.

Tan es así que los fideicomisos eran sujetos de auditoría, control y seguimiento por parte de los órganos internos de control de cada dependencia, así como por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Además, los fideicomisos del Conacyt provienen de programas presupuestales que tienen Matrices de Indicadores de Resultados y son evaluados anualmente por el Coneval, la propia Secretaría de Hacienda, así como por prestigiadas instituciones de educación superior.

Explica que la desaparición de los fideicomisos, bajo el argumento de combatir la corrupción en los distintos niveles de gobierno, no fue razón suficiente ni válida para extinguir esta fuente de financiamiento para la ciencia del país y otros sectores.

“Estamos de acuerdo en combatir la opacidad y la corrupción, hace unas semanas, reté al Presidente de los mexicanos a demostrar la opacidad de fondos, como el caso de ciencia, y no ha respondido; lo mismo hicimos con el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera”, lamenta.

Romero Hicks, quien también ha sido Senador de la República, comenta que estos fideicomisos eran parte fundamental para el desarrollo de sectores que gracias a estos recursos habían logrado concretar proyectos prioritarios.

“Los tres tipos de fondos, los fondos institucionales, los fondos mixtos y los fondos sectoriales son importantísimos.

“¿Qué le vamos a decir al país cuando atentamos contra la atención de temas importantes que se van a dejar de cuidar como el agua, el cambio climático, la biodiversidad, las nuevas enfermedades, las energías alternativas, los desastres naturales, el Estado de Derecho, la pobreza y la desigualdad, la innovación y la competitividad?”, enfatiza.

Retroceso significativo

Para Juan Carlos Romero Hicks, exdirector General del Conacyt, los fideicomisos representaban también parte central del sistema científico y tecnológico del país para atender los problemas prioritarios que deben enfrentarse con capacidad y recursos humanos altamente capacitados.

Y no es para menos si se toma en cuenta que entre 2000 y 2018 alrededor de 5 mil egresados fueron contratados en programas de investigación de industrias que recibieron apoyo económico del gobierno federal, es decir, a través del Programa de Estímulos a la Innovación de Conacyt.

Además, la extinción de los fondos mixtos, cancela el mecanismo más eficaz que se había logrado para coordinar el trabajo del gobierno federal y los gobiernos estatales en materia de política científica, tecnológica y de innovación.

Gracias a estos fideicomisos, se impulsaron proyectos en el marco del pacto federal, sin imponer una política desde el gobierno federal en entidades, sino estableciendo un diálogo permanente entre las partes y respetando los proyectos prioritarios que las entidades quieran promover.

El diputado panista cuestiona que se cayó en la trampa de hacer un diagnóstico falso de lo que realmente ocurría con los fideicomisos y se terminó por tomar decisiones y remedios equivocados.

“No hay inversión más rentable que la del conocimiento, nosotros hablamos con universidades públicas, centros públicos de investigación, investigadores y, sobre todo, personas con el alma y el corazón a las que les ofrecimos la palabra que les íbamos a cumplir y nos íbamos a engañar”, recuerda.

Sin embargo, la mayoría legislativa, encabezada por Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y sus aliados, optaron por votar a favor de la desaparición de los fideicomisos, a pesar que, a todas luces, era una decisión equivocada.

“Estoy convencido que 13 de los 14 directores del Conacyt, y cumplimos 50 años de su fundación, en diciembre de este año, jamás estaríamos de acuerdo con esta medida irracional”, plantea Romero Hicks.

Para el exrector general de la Universidad de Guanajuato (UGto), el razonamiento de los legisladores que avalaron esta desaparición fue inamovible y ni siquiera pensaron en las decenas de científicos que han hecho una labor relevante en el país durante décadas.

“No fue así ni por la humildad y la grandeza de Mario Molina Pasquel, por todos estos científicos que nos están ayudando, que están dando la batalla con polvo, sangre, sudor y lágrimas para investigar soluciones del covid y para un México mejor”, apunta.

Lamentablemente, dice Romero Hicks, en medio del desconcierto, la frustración y la decepción, la decisión se tomó con soberbia y falta de sentido común.

A final de cuentas, detalla el legislador, se trata de una equivocación mayúscula que se pudo haber evitado, pero no se tuvo el tacto y la percepción adecuada para impedirlo.

“Se necesitaba pensar en grande, se necesitaba estar a favor de México, de la ciencia, de la tecnología y la innovación”, finaliza. 

Carlos Reyes
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