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El Normalismo Hoy / 2

Transcurrida casi la mitad del sexenio, la grave situación de las normales, y especialmente las rurales, se mantiene igual

Un Subsistema Pequeño y Disperso. Como se afirmaba en este espacio la semana pasada: los acontecimientos de Mactumatzá, la normal rural de Chiapas, han servido para evidenciar el grave estado en que se encuentra el subsistema de ese tipo de escuelas. El problema no se remite a la presente administración federal, ni a la anterior, ni a la de antes. Se está frente a una situación que era difícil, muy difícil ya desde los años setenta y que lamentablemente se ha venido agravando. La esperanza suscitada por la reforma del Artículo 3º dos años atrás, parecía que enmendaría el estado de cosas en que se funcionaba pero, paradójicamente, no ha sido así. Véanse algunos datos significativos:

  • El Sistema Educativo Nacional (SEN) tenía una matrícula de 25 millones en 1993. Ahora, en 2021, cuenta con 36 millones. La correspondiente al sistema de normales, públicas y particulares (licenciatura y posgrado) ascendía en aquél año distante a 110 mil estudiantes; la de 2021 (incluyendo también la no escolarizada) es de 101 mil. Veintisiete años después, con un SEN que se ha incrementado en 44%, el subsistema disminuye en 8%. Un dato más: la matrícula femenina alcanza un 74% del total.
  • El presupuesto, que tuvo un monto de 1,195 millones en 2015, se redujo radicalmente a 783 en 2018, para, nuevamente, tres años después, en 2021, sólo alcance 170 millones ¿Qué organismo social resiste una disminución de ese calibre?
  • Sus dimensiones son enormes en instituciones pero pequeñas sus matrículas. En 2019-2020 las normales públicas sumaban 254 y las particulares 150. Estas cifras daban un promedio por institución de 334 alumnos en las primeras y 193 en las segundas. Una dispersión enorme de recursos y energías.

Qué Pasa Ahora en las Normales Rurales

Estas instituciones fueron fundadas en 1936. Son parte integrante de la obra Cardenista, junto con el Instituto Politécnico Nacional. Respondían a la reforma del Artículo 3º constitucional de 1934 y se pretendía, en ambos casos, brindar educación principalmente a jóvenes provenientes de sectores populares, hijos de campesinos y obreros. Fueron desaparecidas muchas de esas escuelas en 1968, pero han quedado 16 en el país. Entre ellas Mactumatzá (454 alumnos, 85 mujeres), con características semejantes: garantizar manutención y alojamiento como un principio de pertenencia a la escuela respectiva.

El revuelo causado por la agresión a las y los estudiantes de Mactumatzá, ya contado en este espacio la semana pasada ha suscitado reacciones encontradas dentro de la 4ª Transformación. Representativo de ellas son las siguientes:

  • El presidente de la República, en la mañanera del viernes 4, afirmó que “se les seguirá apoyando” (no obstante los datos presupuestales ya mencionados), pero agregó (refiriéndose a todo el subsistema) otros elementos: a) hay abusos en el manejo de los fondos; b) se entregan los recursos pero no se distribuyen con equidad; c) se pondrá orden y se tiene que garantizar una educación de nivel; d) después de las elecciones se darán a conocer nuevas medidas contra las escuelas donde exista caciquismo.
  • Un funcionamiento anómalo, sin duda, el que señala el presidente. Así se refleja parcialmente en el Programa Sectorial de Educación. Con todo y un muy breve diagnóstico ahí incluido, titulado “análisis del estado actual”, se leía lo siguiente: a) “la transformación de las escuelas normales no es sólo una tarea pendiente sino una deuda social con las y los alumnos, las madres y los padres de familia o tutores, el personal docente y con el país en general”; b) la situación de las normales se calificaba como “en franca crisis”, debida, en parte, a la falta de los recursos presupuestarios que acompañarán estas iniciativas, así como por las carencias de diagnósticos precisos que permitieran identificar sus necesidades. Pareciera ironía pero ¿hablar de deuda social cuando se han reducido sensiblemente los presupuestos? Calificar de crisis la situación que se vive fue muy acertado, pero ¿se ha hecho algo significativo después de que el PSE entró en vigor? Pero la ironía se convierte en contradicción en ese mismo documento. ¿Reconocer la “carencia de diagnósticos precisos” cuando que el allí formulado tiene un pie de página que señala la autoría del desaparecido INEE?
  • El Dr. Juan Manuel Rendón, ameritado profesor y antiguo director de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, al recibir la presea Profesor José Santos Valdés, ícono del normalismo rural, otorgada por el Congreso de la Ciudad de México, expresó que el legado de este insigne personaje, la promoción y la defensa del normalismo rural, es considerada “como una de las más altas prioridades para la nación . . . no sólo es vigente, sino un mandato ineludible”. Además, el profesor Rendón afirmó que “frente a un Estado que enuncia compromisos con la educación y las normales, pero nunca concreta en hechos, no podemos olvidar las enseñanzas del maestro . . . ejemplo de la congruencia entre su filosofía y el quehacer que realizó para consolidar el normalismo rural” (L. Poy Solano, La Jornada, junio 13).

Conclusiones

  • Transcurrida casi la mitad del sexenio, la grave y añeja situación de las normales, y especialmente las rurales, no se ha modificado. A la inercia de funcionamiento y reducción acelerada de recursos no se le han opuesto “hechos” (como señalaba el maestro Rendón) que indiquen un cambio de rumbo.
  • Lo que el presidente señala como “anomalías”, y el PSE como “crisis”, debería llevar ya a elaborar un plan de acción inmediata que rescate a este tipo de instituciones y las ponga en ruta de ser, efectivamente, en número y calidad, las formadoras de quienes guíen a las nuevas generaciones de mexicanos. Por supuesto será indispensable, absolutamente, reflejar ese propósito en lo presupuestal.
  • La secretaria Delfina, maestra de banquillo, que ha vivido todas esas anomalías, tiene en sus manos ahora, en el sitial que estableció Vasconcelos un siglo atrás, una enorme responsabilidad: mostrar, insistir, convencer para que el estado de cosas del normalismo se modifique. Por ahora, la resistencia es interna: la Cámara de Diputados, la SHCP, ¿el presidente? De no hacer algo radical ahora, seguirá la “molestia” perenne del texto constitucional: “el Estado Fortalecerá a las instituciones públicas de formación docente de manera especial a las escuelas normales, en los términos que disponga la ley”.

Acerca del autor

Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com

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