El Inbal rinde homenaje póstumo a Marta Palau, “la gran maga” del arte mexicano

Al acto asistieron reconocidos especialistas de arte de la Ciudad de México y de la ciudad fronteriza, así como amigos, familiares y comunidad artística --entre ellos el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Hacerle un homenaje a Palau es hacernos responsables de su obra y de su tiempo, reconociéndola como artista profundamente contemporánea, afirmó la titular del Instituto.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), en colaboración con el Centro Cultural Tijuana (Cecut), llevaron a cabo un reconocimiento póstumo a la artista plástica Marta Palau, fallecida el pasado 22 de agosto en la Ciudad de México.

En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes el miércoles por la noche, el acto dio continuidad al homenaje que inició en días pasados en el Cecut, localizado en Tijuana, ciudad donde radicó largos años la artista y desarrolló una parte importante de su trayectoria, con una muestra de ganadores de la Bienal Internacional de Estandartes entre 1996 y 2014 y una charla a cargo de los especialistas Santiago Espinosa de los Monteros y Roberto Rosique.

Al acto asistieron reconocidos especialistas de arte de la Ciudad de México y de la ciudad fronteriza, así como amigos, familiares y comunidad artística –entre ellos el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano–, quienes recordaron de diferente manera la vida y obra de la creadora artística e incansable gestora y promotora cultural.

Marta Palau, portadora de la sabiduría
“Esta es una noche de emoción y agradecimiento, por toda esa energía que deja tras de sí y que nos contagia Marta Palau”, dijo la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Lucina Jiménez López, luego de las intervenciones de los invitados.

Las palabras expresadas aquí –consideró– comprometen, en su reflexión y en su experiencia, un profundo reconocimiento hacia una gran artista, mujer y maestra que es Marta Palau, la gran maga. “Si ella pudiera ser atrapada en una palabra sería esa, la maga portadora de la sabiduría, la sabia de su tiempo, adelantada para su tiempo, capaz de construir su paso por el planeta en una constante creación de obra artística”.

La titular del Inbal destacó que Marta Palau supo conectarse con las raíces de las ancestralidades que México tardó en reconocer como posibilidades de expresión artística desde la contemporaneidad. “Lo hizo siguiendo su impulso natural y el reconocimiento de la convicción de que la naturaleza del ser humano es migrante, pero con dignidad, con posibilidad de reconocer su propia tierra y su propio trayecto desde una postura en verdad creativa”.

Marta nos subrayó –dijo– desde su postura, la sensualidad y el erotismo, y la capacidad de entender lo sensible en esa dimensión del mundo que requiere un enfoque para buscar un equilibrio, y creo que ella pone, además, en escena, el hilar, tejer, anudar la posibilidad de construir mundos que tienen ramificaciones muy diversas.

Por ello mismo, expresó, hacerle un homenaje a Palau es hacernos responsables de su obra y de su tiempo, reconociéndola como una artista profundamente contemporánea, de quien habremos de abrevar en la revisión de su obra en todas las dimensiones que esto tiene.

Agregó: “Al decir esto, me refiero también a un compromiso institucional en el sentido de que la obra de Palau debe mantenerse en ese constante análisis con las actuales generaciones, porque habría que recordar que ella fue una maestra que ayudó a muchos creadores a desbordarse de sus propios límites, y eso es lo que las generaciones que están llegando nos están exigiendo”.

Al recordar la llegada de Palau a México, la directora general del Inbal agradeció la presencia de la familia de la artista, así como del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y recordó: Si hubo alguien que reconoció las aportaciones de quienes representaron el pensamiento disidente, rupturista de la España Republicana, ese fue su padre, el general Lázaro Cárdenas, siendo presidente, y al abrir las puertas de México se enriqueció la cultura con la llegada del exilio español a México, Marta Palau entre ellos.

Asimismo, reconoció el esfuerzo del Centro Cultural Tijuana por ser el espacio donde inició el homenaje póstumo a Marta Palau y consideró que ello “era significativamente importante que así fuera, porque Palau generó ahí un centro neurálgico que permitió la creación de redes artísticas, de complicidades de creación y, además, su obra permitió darle al Cecut un lugar en el mundo artístico y eso es algo que hay reconocerle”.

Como parte del homenaje se llevó a cabo una charla en la que participaron los especialistas Rita Eder, José Luis Barrios y Roberto Rosique, con la moderación de Jorge Reynoso Pohlenz. Luego a ella se sumaron los hijos de la artista homenajeada, Marta y Alberto Gassol Palau, quienes también recordaron algunos pasajes de la vida y obra de la artista.

Marta Palau, la nahuala
En un tono emotivo, en su momento, Alberto Gassol Palau, hijo de Marta Palau, expresó: “Mi madre vivió dos momentos que la marcaron para siempre: la guerra de un país, España, que prácticamente la echó de su casa y, por otro lado, México, un país con esperanza y buenaventura que la esperaba con los brazos abiertos. Aquí, desde joven sabía cuál sería su vocación y una vez que echó raíces, se abrió como un girasol a la vida”.

Tres cosas le llamaron la atención de su madre, reconoció: “Verla crecer en el arte, trabajar con las manos y verla madurar como artista universal. La vi pasar de la pintura al grabado, al textil y a la escultura y a la instalación, pasar del lienzo al espacio y el tiempo. Mutaba el tiempo cuando creaba y con su trabajo descubrí que en las manos se puede encontrar el carácter de las personas”.

Agregó: “Fue una gran embajadora y promotora del arte mexicano en el mundo, era una guerrera, sencilla, fuerte de carácter, pero con una gran sonrisa. Tenía los pies bien plantados en el suelo y la cabeza por encima de las nubes, con una cosmovisión amplia y profunda que rozaba la misma magia. Ella tomó las raíces de los pueblos de México y las llevó a su arte; hoy, al recorrer los caminos que ella siguió la encuentro por todas partes. Entre las raíces de lo mexicano veo una raíz que brilla y digo: esa es Marta Palau, una mujer, una artista, una nahuala que tejió su tiempo en esta vida”.

Por su parte, Marta Gassol Palau agradeció a quienes hicieron posible “este hermoso memorial a mi madre” y comentó: “Fui admiradora de mi madre, siempre compartió conmigo lo que hacía y yo le daba mi punto de vista desde la ciencia como doctora que soy. Con su obra ha dicho muchas cosas sin necesidad de articular palabras y esos es muy impactante. Estoy orgullosa de ella, de su obra y de su legado.

Rita Eder: una guerrera incansable y una amiga entrañable
En la charla, la investigadora Rita Eder, al hablar de una serie de obras que Palau hizo en torno a la figura del general Cárdenas, recordó lo que ella le comentó alguna vez: “No fui consciente de lo que Lázaro Cárdenas había hecho, por mis padres y por muchos otros republicanos españoles, hasta años después de mi llegada a México. No fui consciente de lo que significaba vivir en el exilio lejos de una patria donde la justicia había sido pisoteada y arrastrada por el fascismo.

“Yo era demasiado pequeña cuando llegué a México para darme cuenta del dolor que representaba todo esto. Supe más tarde que Lázaro Cárdenas era el hombre que había dado una segunda patria y una nueva nacionalidad a los refugiados españoles. A mí me dio la única que he tenido siempre, pues la otra, la española, la había perdido antes de ganarla”.

Por su parte, el escritor Roberto Rosique agradeció a nombre de la comunidad cultural de Baja California la gratitud a la tarea de Marta Palau en Tijuana. Hizo hincapié en que conmemorar a aquellos que con su entereza crearon obras singulares y trazaron puentes, es indispensable, pues son, a fin de cuentas, quienes robustecen y hacen gloriosa la historia y se hace responsabilidad de todos preservarla.

Este es –destacó– el caso de la figura solidaria de Marta Palau, una artista con una vocación creativa irrefutable, una producción sin precedentes que la convirtieron en protagonista de una célebre carrera colmada de merecidos reconocimientos.

Marta Palau i Bosch llegó a México con sus padres a los seis años de edad, debido a la Guerra Civil española. En México desarrolló una amplia labor como escultora, tejedora, pintora, grabadora, ceramista y gestora cultural.

Nacionalizada mexicana, hizo, además, grandes aportes al arte y la cultura del siglo XX. Fundó el Salón Independiente (1968), el Salón Michoacano del Textil Miniatura, el Salón Internacional de Estandartes –hoy Bienal Internacional de Estandartes— y encabezó la exposición Cinco continentes y una ciudad. Salón Internacional de Pintura.

Sus obras se encuentran en numerosas colecciones públicas y privadas en el mundo. Es precursora de la instalación, décadas antes que se le nombrara así a esta disciplina, al realizar esculturas que tomaron el espacio y entraron en relación directa con éste.

Como parte del Homenaje Póstumo a Marta Palau se anunció que a partir de este día el Museo de Arte Moderno (MAM) pondrá a disposición del público en Internet un dossier digital con una aproximación a la obra de Marta Palau, con el que se busca acercar la obra de esta artista a públicos de distintas latitudes y generaciones.

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