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Egresada de la UAM obtiene el premio a mejor tesis de doctorado de la AMC

NayeliMartínez Velázquez aborda el emprendimiento social, su dimensionalidad y determinantes

Pese al avance de la ciencia y la tecnología, la pobreza y la desigualdad crecen en paralelo, por lo que urgen propuestas de emprendimiento e innovación para combatir los grandes problemas sociales y atender necesidades específicas de las poblaciones vulnerables, expresó Nayeli Martínez Velázquez, egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) quien obtuvo el Premio a la Mejor Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales 2020, que confiere la Academia Mexicana de Ciencias.

El proyecto de la economista y doctora en Ciencias Sociales por la Unidad Xochimilco de la UAM –titulado Naturaleza y determinantes de la Innovación en el emprendimiento social innovador: un análisis para el caso mexicano– fue asesorado por la doctora Gabriela Dutrenit Bielous, académica del Departamento de Producción Económica y Profesora Distinguida de la Casa abierta al tiempo.

A partir de evidencia empírica en México, la egresada estudió los vínculos entre las principales características estructurales de las iniciativas: tipo; grado de novedad; componente tecnológico; participación-inclusión social, y resultados-impacto para descubrir la naturaleza detrás de éstas con objetivos comunitarios.

Una vez establecida la dimensionalidad intrínseca a estas relaciones examinó los posibles factores diferenciales de la innovación del individuo emprendedor; la organización líder, y el ecosistema del emprendimiento, explicó Martínez Velázquez, integrante ya del Sistema Nacional de Investigadores.

Este es un fenómeno emergente cada vez más difundido, tanto en la literatura como en el discurso político y, sobre todo, en las nuevas prácticas en el mundo, las cuales están guiadas por la misión de atender requerimientos de poblaciones de escasos recursos que los ámbitos público y privado no han podido resolver, además de ofrecer una alternativa a la falta de recursos financieros de organizaciones no gubernamentales.

La innovación es una de las herramientas primordiales para lograr soluciones efectivas y sostenibles en contextos poco rentables, pues se trata de iniciar algo con la finalidad de crear valor social y mejorar las condiciones de grupos excluidos y marginados en la lógica del mercado.

La maestra en Economía, Gestión y Políticas de Innovación por la Unidad Xochimilco comentó que ese proceso puede darse desde el gobierno, el sector privado o colectivos sin fines de lucro, pero “lo que lo hace distinto –y en la tesis se argumenta– es que su misión y visión están orientadas a atacar una carencia concreta de alguna comunidad específica”.

La indagación abarca una revisión exhaustiva de los modelos de negocios, tanto teóricos como la evidencia empírica, mostrando tres grandes prototipos: los que buscan obtener una ganancia económica; los que persiguen un beneficio social y no tienen forma de ser auto-rentables, y los híbridos, que generan rendimientos mediante la venta de sus bienes y servicios, que también ofrecen en zonas marginadas sin costo alguno.

Desde la década de 1960, algunos textos hablaban del concepto de emprendimiento social, sin embargo, no tuvo una difusión ni impacto hasta 2003, cuando hubo un auge considerable de producción científica sobre el tema, en concordancia con una explosión de iniciativas en muchos países, a partir de enfoques distintos: el europeo, con el gobierno como actor central, y el estadounidense, caracterizado por una empresa social privada.

En México fue a partir de 2005 cuando hubo un boom de este tipo de propuestas y tomó fuerza la idea de que la ciencia, la tecnología y la innovación deben y pueden ayudar a tratar las grandes vicisitudes de la sociedad.

En 2013 hubo un momento muy marcado en el que se intensificó la publicación de artículos sobre ese tópico en México, registrándose una repercusión en su aplicación que lo convirtió en un país clave de América Latina y desde 2010 ha sido reconocido por tener todo un ecosistema a pesar de lo incipiente de dichas prácticas.

El emprendimiento social es una actividad transversal a todos los sectores socio-económicos: vivienda, agua y telecomunicaciones, entre muchos otros, porque el mercado es muy amplio, aunque en realidad lo que parece un problema, los emprendedores lo ven como una oportunidad de salir de los conflictos comunes de segmentos pobres, describió la universitaria.

En México hay muchos ejemplos y la doctora Martínez Velázquez aborda tres casos: uno sobre cómo proveer agua potable a localidades que carecen de este recurso a partir de un sistema de captación de lluvia, que la organización social Isla Urbana hizo funcionar en la Ciudad de México, pudiendo exportar incluso a naciones de América Latina.

Otro proyecto –Biogás– consistió en la generación de gas a partir de composta elaborada con desechos de animales en áreas rurales; mediante una especie de estómago o bolsa para colocar los residuos, se da un proceso químico bacteriano que produce biogás adecuado para el medio ambiente que brinda a la gente agua caliente y estufa.

Un tercero –Reinserta– se trata de un esquema de reincorporación de adolescentes que cometieron delitos y afrontan obstáculos al quedar libres, pues no encuentran trabajo; esta corporación les proporciona la oportunidad de estudiar, capacitarse e iniciar un negocio propio, como ha sucedido con jóvenes de Oaxaca que elaboran artesanías o dulces.

Las conclusiones de la tesis subrayan que en México la naturaleza de la innovación es socio-inclusiva –ligada a modelos de comercio y servicios con una rentabilidad mercantil muy baja para solucionar la escasez en localidades muy específicas cuyo alcance es pequeño o local– o tecno-económica, que utiliza una base tecnológica mucho más compleja y se trata de mercancías que satisfacen necesidades sociales de poblaciones más amplias, no definidas, lo que facilita que los exporten en los planos nacional o internacional, con ganancias más grandes.

La investigación plantea además las determinantes de estas actividades de desarrollo, las cuales se dividen según las características de los emprendedores –si provienen de una organización o si son de una empresa social– así como cuáles son los actores relacionados y cuál la colectividad a la que dieron atención.

Esto implicó el análisis del emprendedor como individuo, de la empresa como asociación y del ecosistema que define uno u otro atributo del ejercicio innovador o de las innovaciones.

Otro aporte es que la metodología mixta implementada representa uno de los primeros esfuerzos –de los que se tiene registro– en el examen y manejo de bases de datos cualitativos con variables dicotómicas que, aun con limitaciones, muestran que este tipo de estudios puede ser aplicado en las ciencias sociales y aportar mayor riqueza a la labor científica.

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