Programa Institucional del Conacyt / II

Carlos Pallán Figueroa

Carlos Pallán Figueroa

Ex secretario general ejecutivo de la Anuies

capafi2@hotmail.com

Carlos Pallán Programa Institucional del Conacyt / II

Programa Institucional del Conacyt / II

Heterodoxia y autonomía son las dos notas distintivas del Programa.

El Programa Institucional del Conacyt (PIC) afirma que el organismo debe fundamentar sus políticas institucionales en “un diagnóstico riguroso sobre la situación crítica que atravesó en las pasadas administraciones  y de las cuales podemos ver los estragos hoy en día”. Consecuente con ello, así procede en tres de sus principales tareas, identificando las anomalías ahí contenidas. En primer término, en becas otorgadas, se responsabiliza al enfoque neoliberal aplicado en esa materia, mismo que se tradujo en “la exclusión en la formación de especialistas en ciencias, humanidades y tecnologías”.  Las altas tasas de rechazo en el acceso a estudios de posgrado  en las IES “constituyen una fuerte evidencia de ello”.  A esto se suma, como deficiencia, la concentración de estos estudios en cuatro circunscripciones: CdMx y estados de México, Jalisco y Nuevo León.

En segundo lugar, se hace referencia a los 58 fondos del Conacyt, con un monto de 5 mil millones de pesos, a fines de 2018. La mitad de ellos fueron mantenidos en fideicomisos para aplicaciones posteriores. Esta acción, considerada  por el organismo como un “desatino”, ha sido objeto ahora de las políticas de austeridad del 23 de marzo pasado, de tal modo que los recursos fueron devueltos a la SHCP con la finalidad de que ésta dependencia disponga de ellos para la entrega de las participaciones económicas a los estados, así como el pago de nóminas, pensiones y amortización de la deuda pública (puntos VI y XI del Decreto presidencial correspondiente).

El tercer programa es el referente al Sistema Nacional de Investigadores. Sus más de 30 mil miembros “se encuentran sujetos a la supervisión de mecanismos de evaluación de índole productivista de la actividad científica”. Su concentración geográfica es similar a la del posgrado, es decir, en las grandes ciudades. Pero además, el SNI dispone de “criterios de evaluación poco claros”, identificando las causas de varias de esas deficiencias en la “debilidad de su reglamento”.

Con base en el diagnóstico, el PIC define seis objetivos prioritarios. Cada uno de ellos se desarrolla a partir de estrategias prioritarias, y éstas, a su vez, identifican las acciones puntuales  que será necesario desenvolver. Un total de 40 de las segundas y 293 de éstas ultimas. En las estrategias radica el mayor cambio respecto a los programas que, en esta materia, se han venido sucediendo a partir de 1976 (desde el Plan Nacional Indicativo de Ciencia y Tecnología). La libertad de investigación, esquema que había prevalecido desde aquellos tiempos, deberá encuadrarse ahora, según dichas estrategias, en la resolución de “problemas prioritarios nacionales”, o en las “políticas para el bienestar nacional”. Seguramente un enfoque polémico que, ante el horizonte inmediato en materia de financiamiento, pero también de equidad, resulta indispensable.

Conclusión: por lo expuesto desde la semana pasada, heterodoxia y autonomía son las dos notas distintivas del PIC. La primera, porque en contra de lo preceptuado en la Constitución y en la Ley de Planeación, aquél programa basa su elaboración en las cuatro líneas y media que dedica el llamado PND a ese tema, omitiendo actividades obligadas como, entre otras,  las contenidas en el artículo 17-II y V del segundo ordenamiento (elaborar el Programa Institucional “atendiendo a las previsiones contenidas en el programa sectorial correspondiente . . .”). De acuerdo con el mismo texto legal, las omisiones se extienden a las secretarías de Hacienda y a la de la Función Pública. Al aprobar el PIC, la primera abdicó de sus responsabilidades de “cuidar” y “asegurar” la congruencia, así como de “vigilar” todo ello, previstas en el artículo 14-IV. La segunda dependencia no realizó “el control interno y la evaluación de la gestión gubernamental”, contenidas en el artículo 18 de la misma disposición.

La segunda nota, autonomía, se manifiesta en dos características: a) se evita cualquier referencia a la Ley de Ciencia y Tecnología vigente, significando esto un incumplimiento con la normatividad que regula también a este organismo; b) además, el PIC va más allá de lo que corresponde a un programa institucional, diagnosticando en ciertas situaciones a todo el Sistema Científico y Tecnológico, y aún esbozando programas que corresponderían a éste y no exclusivamente al Conacyt. 

En suma: ante estas situaciones de legalidad,  pareciera que hubiese sido más conveniente que el PIC se expidiera después de tener la nueva Ley de Ciencia y Tecnología, así como el nuevo Programa Especial (Peciti).

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